Señores directores: Les quiero contar que viví en Santa Fe toda mi infancia y mi adolescencia. Hace 11 años vivo en Córdoba y hace dos años me enfermé. Viviendo en una ciudad tan grande como la "Docta" y habiendo aquí tantos profesionales... pensé que me podrían decir qué tenía y curarme. Deambulé por miles de sanatorios y miles de médicos y ninguno pudo dar ni con el diagnóstico ni con el tratamiento y luego de hacerme comprar miles de diferentes medicamentos, la conclusión a la que llegaban estos doctores es que todo estaba en mi cabeza, es decir, hablando en criollo, estaba loca.
Llegado a este punto, y dado que mis dolencias ya se estaban volviendo insoportables, decidí hacer caso a las insistentes sugerencias de mi padre y volví a las fuentes, me fui a probar suerte en Santa Fe.
Lo que encontré en Santa Fe no fue suerte, sino un grupo de doctores que toman a sus pacientes en serio, que les creen, los respetan, los escuchan, los estudian, se preocupan por ellos y los curan.
Es por esta razón que quiero agradecer a los siguientes profesionales que me creyeron y me ayudaron: al Dr. Bruno, por buscar hasta encontrar, por atenderme el teléfono siempre, por explicarme amablemente y derivarme a aquellos que tenían la solución; al Dr. Gayoso, por estudiarme y escucharme, por atenderme cordialmente y ayudar a encontrar el diagnóstico; al Dr. Cóceres, por diagnosticarme, examinarme y atenderme; al Dr. Galli, por no parar de buscar hasta encontrar, por soportar mis lamentos con paciencia y compasión, por diagnosticarme y medicarme correctamente y al fin curarme. También al Dr. Grin, mi papá, que me acompañó en esta búsqueda con amor y paciencia, que hizo hasta lo imposible por ayudarme y lo logró y al personal del Laboratorio y de Rayos del Sanatorio Mayo que soportaron mis quejas y lamentos mientras me hacían los estudios con una sonrisa y entendimiento.
Por último pero no menos importante, a mi mamá, que me acompañó y entendió siempre y se desesperó al no poder ayudarme; a Seba, por estar siempre siempre siempre con amor y comprensión. Quisiera decirle a la gente, que nunca acepten un no como respuesta. Si les duele algo o sienten que algo anda mal, no permitan que les digan que están locos, busquen hasta encontrar médicos como encontré yo, médicos que se preocupan, médicos que salvan vidas, médicos que devuelven la felicidad, que curan cuerpos y almas. Médicos de verdad. Gracias a todos los que me ayudaron, jamás los voy a olvidar.
Meital Grin, desde Córdoba.