Luego del mediodía, algunos habitantes de La Boca eligen desandar a pie el camino de tierra que une el paraje con Alto Verde para acceder a un medio de transporte público que los traiga a la ciudad.
Desde enero, el colectivo de Transporte San Jerónimo que une el barrio con Ciudad Universitaria funciona entre las seis y las 12.30 y retoma el recorrido al día siguiente. Aunque hay otra línea -la 13- que vincula La Boca con Alto Verde, los vecinos nunca saben cuál es el horario que cumple ni la frecuencia que tiene. "Anda cuando puede. Cada dos por tres está roto porque es un colectivo viejísimo. Y, como no tiene horario fijo, hay que adivinar para poder tomarlo", relató Miguel Ángel Lucero, quien mencionó que, "cuando funciona bien, pasa cada media hora".
Sandra Blanco, una comerciante de la zona, dijo que en La Boca "prácticamente no hay colectivos. Tenemos el que va hasta la facultad, pero ahora entra hasta las 12, y durante la tarde no hay nada porque el otro anda cuando quiere y no tiene horario".
Héctor Arredondo, presidente de la vecinal La Boca, se pliega al reclamo. "El transporte anda pésimamente mal", disparó. El vecinalista sostiene que la línea 13 que llega hasta la parada de la escuela 533 "no cumple como tiene que hacerlo. El chofer a veces trabaja y otras, no. Parece que no le interesa la gente. Ese colectivo no tiene horario; sale cuando se le da la gana. Cobra 50 centavos y no da boleto. No sé qué seguro tiene la gente si pasa algo porque no dan boleto", enfatizó Arredondo, quien reconoce que, al haber dos líneas funcionando -aunque con distinto recorrido-, el pasaje se reparte.
Las críticas y los reproches de los vecinos se dirigen exclusivamente al colectivo de la línea 13 y no al que llega hasta Ciudad Universitaria, que durante el ciclo lectivo 2007 -año en que comenzó a circular- funcionaba hasta las 20 horas. "El servicio que llega hasta la facultad es bueno y accesible en el precio", dijo Blanco.
El problema es que, desde enero, cuando redujo su horario -presumiblemente por el receso escolar-, a la tarde, la gente tiene que arreglárselas como puede. Los que tienen movilidad la utilizan y los demás caminan, esperan el colectivo durante largo tiempo o -si tienen urgencia- recurren a la solidaridad de algún vecino. De noche, no tienen "ningún servicio".
Las personas sienten impotencia y lo manifiestan. "Vivimos a 15 minutos del centro de la ciudad y estamos aislados", grafica Claudio Lucero.
El problema del transporte no es el único. La gente tiene otras necesidades y requiere respuestas. "En La Boca es como si no existiéramos, como si no fuéramos gente. La ambulancia tiene que venir con la policía por temor, porque en pleno día la han asaltado", afirma Graciela Parodi.
Su amiga agrega que las autoridades no les prestan atención. "Acá cualquier reclamo se tiene que hacer por papeles, tiene que haber una institución que te apoye. No tenés eso y no sos nadie. Del corte para acá, parece que no existiéramos; es como si no perteneciéramos a Alto Verde", remató Haydé Berdún.
Caminos
La gente reconoce que el camino no está en buenas condiciones y que desgasta los coches, cuya circulación muchas veces se ve limitada por el estado del tiempo. "Acá caen tres gotas y es un barrial porque el agua no tiene salida. Cuando llueve el colectivo no puede circular, aunque por ahí se arriesgan", sostuvo Héctor Arredondo, quien dijo haber iniciado contactos con la gestión municipal para plantearle ambas problemáticas: la del transporte y el camino.