Por un lado las lluvias, generosas en algunas zonas de la provincia y en la principal región agrícola del país, donde el déficit de agua amenazaba con un fuerte recorte de los rendimientos de la próxima cosecha. Por otro, la evolución positiva de los precios, donde la soja llegó a superar los mil pesos por tonelada y el trigo rozó los 700 pesos tras la reapertura de los registros de exportación.
Ambos factores -el climático y la suba de precios- se unieron esta semana para recortar el "riesgo soja" y traer alivio a los productores, pero particularmente al Gobierno.
La perspectiva de un recorte en la cosecha de soja de unos tres millones de toneladas, producto del déficit hídrico y la caída de rendimientos, implicaría (a los valores actuales) una caída en la recaudación por las retenciones superior a mil millones de pesos. Un monto lo suficientemente importante para preocupar al Gobierno en una año en el cual se producirán vencimientos externos por encima de los 14 mil millones de dólares.
Durante la semana, la Secretaría de Agricultura también instrumentó la apertura de los registros de exportación de trigo y de maíz, medida que fue bien recibida por las entidades del sector. En los días previos, las entidades habían recomendado a los productores restringir sus ventas a la espera de mejores precios.
"El blindaje de la soja existe, pero no es indestructible", advierten los economistas privados mientras, en medio de la turbulencia externa, proponen moderación en la gestión fiscal y un clima más amigable con los inversores y cadenas productivas para que la maquinaria del crecimiento interno se sostenga.
Tras el sinceramiento de diferentes tarifas y corrimientos de precios, las cadenas de lácteos y de carnes continúan las tratativas con el ámbito oficial para despejar la sensible madeja de los precios internos y compensaciones (impuestas por el desacople de los precios internacionales que pretende el Gobierno) y otras medidas financieras y de impulso a la producción. En esta suerte de concertación, los gobiernos provinciales están asumiendo distintos niveles de protagonismo y participación. La gestión del gobernador santafesino, Hermes Binner, es la que se perfila con un mayor impacto mediático y político. Ayer Binner se contactó con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, durante su participación en la Casa Rosada del acto de adjudicación del proyecto circunvalar de Rosario. De nuevo, el tema de las exportaciones y los precios de la carne estuvieron en el centro de la conversación. Binner propone una solución "a la uruguaya", que exporta sin restricciones cuatro cortes bovinos, lo que permite a la cadena ganadera operar con márgenes positivos.
En el caso de Córdoba, el ministro de Agricultura, Carlos Gutiérrez, ha mantenido diferentes reuniones -en particular con los sectores de lácteos y de carnes- en el ámbito del consejo consultivo conformado por el Gobierno provincial y donde se sientan representantes de la industria y de la producción agropecuaria.
Tras un nuevo encuentro que se concretó ayer con la Asociación de Frigoríficos (Afic), un representante de este sector admitió como diagnóstico que el negocio ganadero está impactado por el envión y la rentabilidad de los granos y que el foco de las prioridades deberá estar puesto en fortalecer la oferta y la producción de carne, más allá de las propias líneas de acción que deberá encarar la industria.
En la escena internacional, la suspensión de las compras de carne de la Unión Europea a Brasil hace prever un mercado más movido sobre los orígenes de carne de Uruguay y la Argentina. Aunque, a nivel local, son las limitaciones en la oferta las que ya hicieron subir los valores de la hacienda un 10 por ciento en lo que va del año. La capacidad de compra de los exportadores locales está fortalecida por la recuperación de los cortes Hilton, que cotizan entre 14 mil y 15 mil dólares la tonelada.
A mediados de enero, un sector importante de la industria frigorífica (Ciccra, Cadif y Fifra) presentaron una "agenda de acciones" para fortalecer los dos eslabones centrales de la cadena de valor. Se habla en ella de la modernización del sector frigorífico, compensaciones para la industria, aumento del peso promedio de faena mediante incentivos fiscales y medidas de fomento a través de un fondo de promoción de la ganadería.
Carlos Petroli