Romina Kippes: periodista
Comunicar la ciencia. Recibió el Premio Nacional SeCyT por la revista Conciencia, que dirige y de la que destaca la calidad de todo el equipo de trabajo. Dice que el periodismo científico es un tema pendiente en las universidades y que, además de las herramientas académicas, la profesión se hace en la calle. textos de Nancy Balza.

Difundir la ciencia.

"En todos los lugares donde comienzo a trabajar y me desempeño en áreas de comunicación me presento, primero, como periodista y desde ahí comienzo a tratar los temas, con esa mirada. Me parece que es el perfil que se pierde en las grandes organizaciones. En este momento de la vida me tocó hacer ciencia como me hubiera podido tocar otra cosa. Y se dio la coincidencia de que me gustó mucho".

En las universidades.

"Periodismo Científico es un área vacante porque en las universidades no se tiene en cuenta, prácticamente no existe en las currículas. Hay especializaciones en distintos lugares y masters, pero hace cinco años era casi inexistente. Los más renombrados periodistas científicos se han hecho de oficio -como es el periodismo en general- y han tomado estos cursos que no forman parte de las currículas de las carreras de Periodismo. Es una deuda muy pendiente de las universidades, sobre todo si se tiene en cuenta que se está convirtiendo en un área fuerte en los últimos años".

Noticias, fuera del laboratorio.

"Comencé con esta especialización cuando ingresé a la Universidad Nacional del Litoral y el área estaba vacante. En realidad la UNL tiene una larga trayectoria en periodismo científico, desde que trabajaba allí Alberto Trossero y se creó la revista Conciencia, en 1993. La revista, que aparecía con un formato diferente al actual, fue pionera. Cuando esa área quedó vacante comencé a trabajar allí, con una mirada periodística, preguntándome qué hay de nuevo para contar. Empecé a pensar al hecho científico como noticia, no como un hecho académico y eso me permitió presentarlo ante la gente de otra manera".

Los desafíos.

"Hay áreas que son más difíciles que otras. En todo hay cuestiones de afinidad, pero lo que he notado es que detrás de palabras difíciles, como catálisis -una sustancia que puede acelerar o detener un proceso- se ven las aplicaciones posibles y una se da cuenta de que en realidad no es tan difícil. Si uno puede entender eso, la gente también puede hacerlo. No es que haya que ser un genio, simplemente hay que articular una cosa con otra, poner en consonancia un desarrollo científico con la gente".

Compromisos pendientes.

"Es necesario fortalecer la parte académica, que los diarios tomen conciencia de la importancia de los periodistas científicos. Mientras esto no pase, no se generan educadores que puedan manejar el tema con más rigor. Los temas científicos requieren mucho tiempo, tenés que estudiar, prepararte, para hacer una nota hay que consultar... No se toma conciencia de que es un área a desarrollar con decisión política".

Conocer, para decidir.

"Cualquier problema urgente y cotidiano puede ser visto desde la óptica de la ciencia. Eso permite que la gente que lee el diario pueda incorporar cosas que le permitan evaluar mejor lo que está sucediendo. En el caso de las papaleras, habló todo el mundo y muy poco los científicos. Y el discurso del científico hubiera servido para que la gente lea e incorpore elementos para determinar por sí misma si son o no contaminantes. En esto de formar ciudadanos libres, que puedan pensar por si mismos, que puedan elegir con absoluta conciencia lo que están haciendo, juega un rol fundamental el periodismo científico".

Un premio nacional.

"El premio SeCyT fue por el primer número de 2007 de la revista Conciencia que se denominó "Súper Alimentos". Lo mandé sin expectativa porque es un premio nacional, que recibía publicaciones de todos lados y además, el primer premio competía entre todas las categorías. Fue una sorpresa muy agradable, no solo por el premio en sí, sino porque la revista está hecha con mucha esfuerzo y creatividad por parte de todo el equipo".

Una pasión.

"El periodismo te tiene que gustar mucho, no importa el medio en el que estés. Esto de entender algo y transmitirlo es el mismo concepto que se repite en todo lo que hago. En ciencia también. El periodismo es apasionante, siempre me gustó y no me imagino en otro lugar".

Personal

Romina Kippes es santafesina, "del barrio Sur", precisa. Cursó la carrera de Comunicación Social en Paraná y allá comenzó a trabajar, en radios como movilera, en televisión para canal 11, en el diario Hora Cero, en el semanario Análisis... Actualmente está a cargo de la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad Nacional del Litoral y sigue a cargo de la dirección de la revista Conciencia.

Es auxiliar de Redacción en la UNER y docente en el seminario de Periodismo Científico en el Ciclo de Licenciatura de la UNL.