Marji es una chica inquieta, politizada e inconformista; casi una especie de "Mafaldita". Beneficiada por la educación y la cultura que le procuraron sus padres, pertenecientes a la clase media alta y de mentalidad "progresista", aprendió a conocer y cuestionar el orden establecido y las injusticias derivadas de él. Con el tiempo, entendió en carne propia como a veces las revoluciones no son mejores que los regímenes que las provocan y a los niveles de intolerancia que puede llegar la estupidez. Vio de cerca el sufrimiento y la muerte, padeció la represión y las miserias humanas que convoca el miedo. Conoció el exilio y la discriminación, el extrañamiento y el desarraigo.
Por eso, la historia de Marji es como muchas historias. Pero por otras razones, es única. Entre ellas, porque está contada en una historieta: Persépolis, el primer cómic en la historia de Irán, un país donde este lenguaje es despreciado como parte de la denostada cultura occidental. Esa es la razón por la que Marjane Satrapi publicó su obra -es decir, su historia- en Francia, desde donde se proyectó al mundo cobrando un éxito inesperado. La sucesión de premios obtenidos por los cuatro albumes que la componen desembocó en la adaptación cinematográfica, que se alzó con el premio especial del jurado en el festival de Cannes y fue elegida para representar a Francia en el Oscar. Finalmente, fue elegida para competir en la categoría de mejor film de animación, presentando un registro más bien inusual para ese rubro.
En riguroso blanco y negro, con un trazo ingenuo y sencillo -que proviene de las reconocidas limitaciones artísticas de la autora, pero a la vez le transmite una fuerte atmósfera infantil al relato-, Persépolis es un prodigio de síntesis y de la capacidad de contar las mayores atrocidades y la desesperación de manera ágil, fácilmente comprensible y hasta entretenida. Una visión impiadosa de la realidad atravesada por la sociedad iraní, que pone el foco en sus particularidades, pero también en la universalidad de sus conflictos. Y todo contado desde la simplicidad de la perpleja mirada de una niña -luego adolescente y joven-, con un registro que abunda en humor e ironía, pero también en emotividad, para ayudar a desmitificar y comprender mejor a una sociedad integrada por seres que escapan a la comodidad de la generalización y exhiben grandezas y miserias fácilmente reconocibles por los habitantes de cualquier latitud. Aunque muchos se empeñen en separarlos con un velo.
Según la completa reseña de La guía del comic, la historieta empieza en el año 1979, cuando Marjane tiene diez años y desde su perspectiva infantil es testigo de un cambio social y político que pone fin a más de cincuenta años de reinado del sha de Persia en Irán y da paso a una república islámica.
Además de diferenciarse de los demás niños por haber sido educada al estilo occidental, "Marji" (como la conoceremos al principio de la historia) también tiene una considerable inquietud intelectual para una niña de su edad y notable imaginación que la lleva a mantener conversaciones con Dios -al que encuentra un curioso parecido con Karl Marx- o soñar con llegar a ser algún día la última profeta que siga los pasos de Jesús y Mahoma.
La historia de unos antepasados ilustres (su bisabuelo fue el último rey de la dinastía persa de los Qadjar), una familia que se opone activamente al gobierno del Sha, las manifestaciones, la diferencia de clases sociales o la marginación de la niña son algunas de las piezas del puzzle que Marji se esfuerza por componer con la intención de comprender el mundo que la rodea. Al tiempo que va creciendo, Marjane se da cuenta de que el nuevo régimen islámico por el que lucharon sus padres ha caído en manos de los integristas y que no trae consigo nada bueno.
En este punto acaba la historia del primero de los cuatro álbumes que componen Persépolis. El segundo ocupa el periodo de 1980 a 1984 y tiene como trasfondo la guerra entre Irán e Irak a mitad de los ochenta y el inicio de su adolescencia, donde conoceremos, por ejemplo, de su afición a grupos musicales prohibidos por el régimen islámico, y algunos de los problemas en que se mete ya de bien jovencita por su carácter rebelde.
El tercer álbum se centra en las múltiples penurias y peripecias vitales que vivirá la autora en Austria entre 1984 y 1989, donde es enviada a vivir por sus padres para protegerla tanto de los bombardeos como de los problemas legales en los que podría acabar de continuar con su conducta, que no siempre se adecuaba a las costumbres propugnadas desde el gobierno islámico.
El cuarto y último presentará su regreso a Irán, una época en que realiza sus estudios de bellas artes en Teherán, y tras vivir en Europa varios años nos explica cómo tiene que volver a acostumbrarse de nuevo a las condiciones de vida bajo el régimen chiita de los ayatolá.
La película de animación que adapta los dos primeros tomos de la obra, se estrenó a mediados del año pasado en Francia, codirigida y coescrita entre la propia Satrapi y Vincent Paronnaud.
La animación está realizada casi enteramente en blanco y negro, y cuenta en la versión francesa con las voces de Catherine Deneuve (admiradora confesa del trabajo de Satrapi) y su hija Chiara Mastroianni, en los papeles de la madre de Marjane y de la propia protagonista respectivamente.
La presentación de la película dentro de la selección oficial del festival de Cannes en mayo llamó la atención de la prensa internacional y provocó fuertes protestas del gobierno iraní, que intentó impedir su exhibición.
Consultada sobre la génesis del proyecto, Satrapi indicó: "Las distintas novelas gráficas de Persépolis tuvieron a partir de 2000 un éxito inmediato tanto en Europa como en los Estados Unidos. Me ofrecieron llevarla al cine en numerosas oportunidades, incluso con Brad Pitt y Jennifer Lopez en el papel de mis padres o en versión de serie televisiva tipo Beverly Hills 90210. Un absurdo total. Creo que la colaboración con Paronnaud fue la mejor alternativa, así como hacerla con esta estética y con este nivel de producción".
Aunque en los últimos años su atención haya estado ocupada por la película, Satrapi no se contentó con los inusuales resultados de su espectacular debut en el medio. Y acaso para reivindicar su talento frente a los factores extra-artísticos que pueden haber contribuido para potenciar su éxito, publicó los álbumes autoconclusivos Bordados (2003) y Pollo con ciruelas (2004), una historia de amor apolítica que le valió el premio principal en el festival de Angoulemmes -una especie de Oscar de la cotizada historieta francesa-. También se dedicó a escribir e ilustrar libros infantiles.
Mientras tanto, la singular exposición pública a la que de pronto accedió contribuyó a fortalecer y difundir su crítica visión de la realidad iraní, pero también de Occidente. Por ejemplo, al asegurar que, entre las pocas cosas que dice saber, se encuentran dos: "Que estoy en contra de la guerra, y que la democracia no es un obsequio que se le da a la gente bombardeándola".
"En Irán es verdad que las mujeres tienen la mitad de los derechos que los hombres. Y todavía el 66% de los estudiantes son mujeres. Mi madre siempre decía que tenía que ser 100 veces mejor que un hombre. Trabajé duro con las matemáticas, y aprendí cuatro idiomas".
"Existe una concepción errónea en Occidente de que todos los iraníes son escoria, que todos los hombres fuerzan a las mujeres a casarse, y entonces les pegan, y que todo el mundo es fanático. Es como argumentar que la sociedad en Occidente está representada por la Inquisición".
"En Francia, el 15% vota a Le Pen. En Irán tienes, grosso modo, un 15% que cree en la violencia extremista. La estupidez es internacional. La estupidez está en todas partes".
"En Irán, si un hombre te toca, tienes que pegarle. Si alguien me toca, le pego en la boca. Es así de simple. Me pasó en el metro la primera vez que vine a Francia en 1994. Así que le pegué al tipo. El vagón entero empezó a mirarme descaradamente como si estuviese loca. El empezó. No estoy diciendo que sea feminista. Si una mujer me toca, también le pego".
"Durante años la gente en el poder ha estado vendiendo la ilusión de `civilización'. La definición de una sociedad civilizada es que no está hambrienta. Toma París, corta la electricidad y el agua, y vacía los supermercados. En tres días la gente se matará entre sí y se comerá los cadáveres. La noción de civilización es la mayor presunción ilusoria del mundo". (Párrafos extractados de una entrevista con The Indepent).
El retrato de tragedias humanas a través del cómic autobiográfico cuenta con numerosos antecedentes, el más famoso de los cuales posiblemente sea Maus, del historietista estadounidense Art Spiegelman. Subtitulada como "Relato de un superviviente" es una novela gráfica creada por el historietista estadounidense Art Spiegelman y publicada por entregas en la revista Raw, de la que era editor, de 1980 a 1991. La obra, de casi 300 páginas, es la única historieta ganadora del premio Pulitzer (en 1992). Fue editada en nuestro país en 2006, en dos tomos, por Emecé.
En Maus, Art Spiegelman narra la historia real de su padre, Vladek Spiegelman, judío polaco, durante la Segunda Guerra Mundial, así como las complicadas relaciones entre padre e hijo durante el proceso de elaboración de la historieta, ya en Estados Unidos, a donde llegaron los padres de Art tras la guerra. La historia se cuenta sin ocultar detalles inconvenientes, lo que, en la práctica, hace más humanos y "reales" a sus protagonistas.
Spiegelman usa animales antropomórficos: ratones para representar a los judíos (Maus significa ratón en alemán), gatos para los alemanes, cerdos para los polacos, ranas para los franceses, ciervos para los suecos y perros para los estadounidenses. La elección es deliberada, una metáfora sobre la ratonera en que se convirtió la Polonia ocupada para los judíos, y cómo se sintieron traicionados por el resto de los polacos. El dibujo es en blanco y negro.