SOCIEDAD /
El cielo como límite
25° Mundial de F3A. Fue en noviembre, en el Aeropuerto de Sauce Viejo. Allí se reunieron 32 delegaciones de países de todo el mundo para disputar una de las categorías de aeromodelismo, pero también para compartir su pasión por volar. textos de Nancy Balza. fotos de Néstor Gallegos y El Litoral.

Hace tres años fue en Francia, en 2009 será Portugal. Pero entre el 11 y el 18 de noviembre fue Santa Fe la sede del Mundial de Acrobacia Aérea Radio Controlada F3A. Justo cuando el certamen cumplió un cuarto de siglo, se decidió disputarlo, por primera vez, en Sudamérica. Y el escenario fue el Aeropuerto de Sauce Viejo.

Desde geografías bien distintas llegaron las delegaciones de los 32 países que participaron de la competencia, y así como poblaron el cielo con sus coloridos modelos, durante varios días generaron una interesante mezcla de idiomas y tonalidades, en un marco deportivo que nuclea mayoritariamente a hombres.

Integrantes de algunos de los equipos dialogaron con Nosotros, más que de aviones y clasificaciones, de la ciudad, de su gente y de la pasión por volar, que los une más allá de toda frontera.

�Por qué en Santa Fe?

Fue una de las preguntas más escuchadas en los días previos al mundial. La elección de esta ciudad como sede se decidió en diciembre de 2006. Antes se habían barajado otros escenarios: Buenos Aires, San Luis, Córdoba... Finalmente se optó por la capital santafesina.

Eduardo Boullosa Pérez, team mánager argentino, explicó a Nosotrosque es la Federación de Aeronáutica Internacional (FAI) la encargada de organizar esta competencia, reglamentar las actividades y deportes aéreos, sean globos, paracaidismo, aeroclubes y demás disciplinas, y también de dictaminar sobre la sede del evento.

"La fecha se pide con varios años de anticipación y se tienen que dar todas las condiciones: un aeródromo apto para la competencia, que no se realicen tantos vuelos, un complejo hotelero alrededor que pueda albergar numerosas delegaciones y reúna requisitos internacionales. Todo eso tenía Santa Fe, donde además "se evaluó el tema de la seguridad". En este punto, Luis Agramunt, de CPA Producciones (a cargo de la organización) aportó que, además de las previsiones que se tomaron dentro de la estación y estuvieron a cargo de Seguridad Aeroportuaria y Fuerza Aérea, se ofrecieron algunas medidas adicionales, como el alquiler de vehículos con gente de la organización para movilizarse desde y hacia el aeropuerto, y traslados desde y hacia el aeropuerto de Ezeiza, en las mismas condiciones.

El resultado fue el esperado: "no hubo incidentes", concluyó Agramunt.

El viento, todo un desafío

El buen clima acompañó todo el desarrollo de la competencia. Hubo jornadas más frescas, sol y viento... mucho viento. Esta condición fue remarcada por todas las delegaciones y en todos los idiomas. Tanto por el piloto de Surinam para quien "resultó un buen ensayo, un test para saber quiénes son los mejores", como para la delegación de Colombia, que consideró que "la infraestructura fue perfecta, aunque el viento haya sido muy fuerte".

Hasta el último día se mantuvo la misma situación. "Estamos todos enfrentados a las mismas condiciones, pero ayudaría mucho que el viento esté alineado", coincidían todas las voces.

"Hay una norma que no debe superarse que son los 42 km/h. En caso de que sea superior hay que interrumpir el concurso hasta que baje", explicó Eduardo Boullosa Pérez. Promediando el mundial, la corriente oscilaba entre los 40 y los 41, es decir que estaban volando al límite. "Pero si el jurado dice que las condiciones están dentro del reglamento, tenés que volar",

De aquí y de allá

Santa Fe no tiene vuelos internacionales pero durante casi diez días se escucharon prácticamente todos los idiomas en los hangares del aeropuerto. Estas fueron algunas de las opiniones... en castellano.

"Santa Fe es una ciudad preciosa. Toda la República Argentina es muy linda para nosotros, que vivimos al lado de la cordillera, en las montañas del Ecuador". En la opinión del manager team de ese país, la delegación quedó "impresionada por la pampa tan grande y la riqueza de este país". Ecuador no fue sede de ninguno de los mundiales disputados hasta ahora, pero "tiene tradición de aeromodelismo porque tenemos la mejor balsa del mundo, que es el material principal para hacer estos modelos".

Cómodo en su papel de local, el bonaerense Marcelo Colombo, varias veces campeón nacional y otras dos campeón sudamericano, fue uno de los integrantes del equipo argentino. "La verdad es que es un sueño cumplido que se pueda hacer un campeonato mundial en Sudamérica. Solamente se había hecho en un par de oportunidades en Estados Unidos y México. Así que es un sueño estar representando a mi país en Santa Fe". El piloto bonaerense destacó la organización del encuentro y el trato a las demás delegaciones que, según testimonió, estuvieron muy cómodas.

Desde Brasil llegaron Bruno y William, que participaron por primera vez de un mundial, una experiencia que consideraron "diferente" de los campeonatos disputados hasta ahora y que les permitió poner a prueba la práctica que venían desarrollando desde hace años. "Mi padre volaba y yo ya iba a la pista con él", contó William.

Freddy Hangen vive en Brasil pero integra el grupo de Surinam. En noviembre estuvo por primera vez en la Argentina, aunque practica esta disciplina desde 1979 y participó ya en otros mundiales y competencias internacionales. Una recorrida por la peatonal, el cruce por el Puente Colgante iluminado y una visita al centro comercial de barrio El Pozo, figuran entre los paseos que pudo concretar. Para el año que viene, lo espera un gran campeonato en Brasil.

Desde Colombia, Federico Inestrosa no dudó en incluir a "las mujeres muy lindas" entre los aspectos más destacados de la ciudad. "Muy bonito todo, mucho sol... mucho viento, muy variable el clima", describió, luego de varios días en que los registros de temperatura alternaron jornadas frescas con otras bien cálidas. Dispuesto a quedarse unos días más allá del final de la competencia, describió que la ciudad es "muy bonita, muy agradable y con gente de gran calidez".

René Reyes cruzó la Argentina de oeste a este para venir desde Chile, junto con el resto del equipo. Fue su segundo mundial después de Francia 2005 pero la primera vez que estuvo en Santa Fe, a la que definió como una ciudad "muy bonita" en la que permaneció junto a la delegación hasta finalizada la competencia "para disfrutar los vuelos de los mejores pilotos del mundo".

Fervor y mucha dedicación

La F3A es una categoría muy técnica, los aviones son muy caros y necesitan mucha dedicación, resumió Boullosa Pérez. "Para volar F3A tenés que tener un fervor, una llama dentro tuyo porque son días y días de práctica y llega un momento en que una persona que no tiene esa pasión, abandona".

Como se dijo, es la federación de Aeronáutica Internacional (FAI) la que organiza el mundial y reglamenta todos los deportes aéreos. "Se creó en 1908, en Francia, cuando los pioneros empezaban a volar: Santos Dumont, Bleriot... En esa época estaba Newbery en la Argentina con los globos aerostáticos y en uno de sus viajes a Francia inscribió a la Argentina como miembro permanente de la FAI y desde 1910 estamos anotados en ese organismo".

Para iniciarse en esta actividad "se puede ir a un club de Aeromodelismo que esté federado porque hay una Federación Argentina de Aeromodelismo que a la vez está federada a la FAI. Ahí se va a encontrar con gente de más antigüedad que le va a decir cómo empezar, qué hacer, le va a nombrar a Nieto, de Rosario; a Marcelo Colombo de Buenos Aires para que se conecten".

Desde el primer avión

La pasión por volar no distingue edades. "Empieza en los chicos de 4 ó 5 años con planeadores lanzados a mano, sigue en los concursos escolares, los clubes de aeromodelismo hacen fomento en las escuelas de la zona enseñando a los chicos a construir avioncitos, a pegarle el alita para formar la responsabilidad de cuidar un objeto que tiene que cumplir una función; en muchos colegios se ha incorporado como taller", describió.

Y resume en pocas palabras su opinión sobre la actividad, para alentar a quienes todavía no se hayan animado: "esto es bárbaro, correr, estar al aire libre, en familia..." A esa primera etapa siguen las demás, hasta llegar a los 85 ó 90 años en "que siguen volando planeadores o aviones a radiocontrol en algún aeroclub".

"Todos, cuando pasa un avión, levantamos la vista para ver porque nos sigue sorprendiendo cómo es que vuela. Y, además, es lindo construir algo con las manos y que después vuele, pero en forma predecible". Él mismo está vinculado a los aviones desde los 10 años y asegura compartir la misma pasión que el resto de los pilotos, aunque "algunos tengan más facilidad de palabras que otros para explicarla".

Palabra de campeón

Argentino, pero en EE.UU.

Enrique "Quique" Somenzini es argentino, pero integra el equipo de Estados Unidos y, como tal, obtuvo el primer lugar en la clasificación final por piloto luego de una larga semana de vuelo. "Hace 8 años que nos fuimos a vivir a Estados Unidos por razones y circunstancias de la vida; es bastante especial estar de vuelta en mi país", reconoció minutos antes de iniciar una nueva instancia de clasificación, pero aseguró sentirse orgulloso de representar al equipo del país del norte.

"La idiosincrasia del pueblo americano está más relacionada con los aviones. Es como pasa en la Argentina con los coches de carrera y el fútbol, y en EE.UU con el béisbol y el básquetbol. Los aviones tienen mucha atracción y eso hace que los aeromodelos tengan muy buena difusión", comparó.

Sin embargo, en la Argentina la difusión y práctica de esta disciplina va creciendo. "Obviamente está el factor económico que seguramente frena a mucha gente para desarrollar la actividad. Esta categoría es muy cara".

�Qué es la F3A?

F3A es una categoría de aeromodelos radiocontrolados, cuya denominación es determinada por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI). Consiste en la utilización de aeromodelos de 2 metros de envergadura y longitud con la incorporación libre de motores nafteros/glow, 2 tiempos, 4 tiempos o eléctricos que alcanzan los 5 HP de potencia y un peso máximo de 5 kg, para realizar maniobras de acrobacia aérea. Es la categoría más espectacular de los últimos 20 años.

A escala

Perfeccionistas.

Entre las tantas y variadas categorías de aeromodelismo, una es a escala, e implica -dicho en palabras simples- construir un modelo tal como se lo ve en el aeropuerto. Eduardo Boullosa Pérez (manager del equipo argentino) lo describe así: "la persona le saca un montón de fotos al avión y lo hace igual, con la pintura, la ruedita, la calcomanía. Y hace una carpeta. Se la envía a los jueces y ellos tienen que corroborar que lo que fotografió esté en el modelo, que esa ruedita tenga el tamaño a escala. Algunos hasta le ponen el piloto adentro, con saquito y corbatita, con campera americana y la bufandita volando por la ventanilla abierta".

Coordinación: por expertos

La coordinación deportiva del evento estuvo a cargo de la Federación Argentina de Aeromodelismo y el Club Aeromodelistas Newbery.

Apoyo: fiscalización

Estuvo a cargo de la Federación Aeronáutica Internacional y el apoyo de Diario El Litoral.