CALIDAD DE VIDA
Alimentación en el verano
Para los adultos mayores. Un plan alimentario adecuado a las condiciones y posibilidades que supone la edad avanzada permite mejorar la calidad de vida de forma notable y, en consecuencia, obtener resultados gratificantes. textos de Revista Nosotros.

Las temperaturas extremas suponen un riesgo para los ancianos. Ellos han perdido parte de la sensibilidad a los cambios de clima. Por esa razón, en días especialmente calurosos deben permanecer en sus hogares y consumir cantidades adecuadas de líquidos para evitar una posible deshidratación, situación que en las personas mayores puede tener repercusiones graves.

La Lic. en Nutrición Marcela Leal, de la Universidad Maimónides, ofreció una conferencia sobre "Alimentación en el verano", en el auditorio de la Agencia Periodística CID, Diario del Viajero.

En ese marco, la especialista aportó sugerencias acerca de alimentos adecuados para consumir en la época estival. Entre ellos se encuentran los yogures, que contienen células bacterianas activas con efectos positivos sobre la salud. Son, además, una fuente importante de proteínas de alta calidad, calcio, riboflavina, vitaminas A y D, magnesio y zinc.

También es importante la leche; en aquellos casos en los que se sigue una dieta de bajo tenor graso deberá ser descremada.

Las frutas son fundamentales: su alto contenido en líquidos evita las deshidrataciones. Son fuente importante de vitaminas y carbohidratos, esenciales para el aporte de las calorías necesarias para resistir el ejercicio suplementario habitual en el verano.

En cuanto a las verduras, lo ideal es consumir en verano unos 250 gramos diarios de hortalizas, preferentemente crudas en la medida en que el organismo lo permita. Los nutrientes más importantes aportados por ellas son la fibra, el ácido fólico, vitaminas, minerales y carbohidratos.

Los helados también son una opción nutritiva para el verano. Las opciones en base a leche aportan los nutrientes de este alimento y deberían ser las preferidas. En aquellos casos con limitaciones en el consumo de grasas, se puede optar por helados a base de agua y frutas.

El consumo de líquidos merece mucha atención. Se deben consumir en verano, entre agua y jugos, de 1.5 a 2 litros diarios. Es importante considerar que el adulto mayor tiene menos sensación de sed, por lo cual es importante ofrecerle e insistirle con los líquidos. El agua puede ser complementada con jugos de frutas, caldos de frutas, jugos de compota y licuados de leche con agregado de frutas.

También conviene atender a la digestión de los alimentos. Es importante -en esta época- consumir menos carnes rojas y más pescado. También es necesario disminuir las grasas -para ello evitar frituras y salteados- y alimentos muy elaborados.

Manejo higiénico de los alimentos

Tan importante como la cantidad y calidad de los alimentos es su inocuidad y manipulación. Deben ser tratados con un criterio de higiene para evitar que se contaminen.

Para lograrlo es necesario no interrumpir la cadena de frío; tener en cuenta que los alimentos riesgosos como leche y derivados, carnes rojas y blancas, comidas preparadas y huevos deben permanecer siempre en la heladera a temperatura de refrigeración y nunca a temperatura ambiente.

Evitar la contaminación cruzada: para ello no se deben mezclar alimentos crudos con cocidos.

La persona que manipula alimentos debe hacerlo en estrictas condiciones de higiene personal, con vestimenta adecuada y utensilios limpios.

Por último, siempre conviene recordar que no se deben descongelar los alimentos a temperatura ambiente.