EFE
Cientos de visitas de abogados a las cárceles británicas han sido sometidas a escuchas ilegales por la policía, según informa hoy el diario "The Daily Telegraph".
La reciente revelación de que un parlamentario musulmán del gobernante Partido Laborista fue espiado al visitar a un amigo preso sospechoso de terrorismo es sólo un caso entre muchos, afirma el periódico.
Conocidos abogados, algunos de ellos especializados en derechos humanos como Gareth Peirce y Mudassar Arani, son sometidos al parecer de modo rutinario a esas prácticas ilegales cuando visitan a sus clientes en la prisión de Woodhill.
Peirce es tal vez la más famosa abogada de derechos civiles en este país y ha representado, entre otros, a la familia del brasileño Jean Charles de Menezes, muerto por la policía de varios balazos en el metro de Londres al confundirlo con un terrorista.
Arani, también mujer, se ha especializado, por su parte, en la defensa de sospechosos de terrorismo islámico y representa, entre otros, a Abu Hamza, antiguo imán de la mezquita londinense de Finsbury Park, cuya extradición a Estados Unidos aprobó el gobierno de Londres esta misma semana.
Según The Daily Telegraph, en algunas de las mesas de la prisión de Woodhill, próxima a Londres, la policía ha escondido los micrófonos que les sirven para sus escuchas.
El conocimiento de esas práctica ilegales gracias a una filtración puede llevar a muchos abogados a exigir en algunos casos nuevos juicios, advierte el periódico.
El último escándalo estalló al saberse que el parlamentario laborista Sadiq Khan, él mismo abogado de derechos humanos, había sido espiado durante las dos visitas que hizo a un sospechoso de terrorismo y amigo de la infancia en 2005 y 2006.
Ese descubrimiento causó un escándalo nacional, ya que someter a escucha sin su conocimiento a un diputado está prohibido en el Reino Unido desde los años sesenta.
Esas revelaciones se producen la semana en la que la organización británica de derechos humanos Liberty ha presentado un informe denunciando las numerosas formas en que los ciudadanos de este país son vigilados por la policía desde que se lanzó la llamada guerra contra el terrorismo.
Según esa organización independiente, las autoridades están utilizando cada vez más la vigilancia masiva e indiscriminada de las personas en lugar de centrarse únicamente en los sospechosos, lo que tiene "consecuencias desastrosas para la privacidad de los británicos respetuosos de la ley".
Entre junio de 2005 y marzo de 2006 se autorizaron casi 440.000 operaciones de vigilancia de comunicaciones personales, denunció Liberty.