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Darío Pignata[email protected]
El tema es Colón. Ni Jujuy, Olimpo, San Juan o los rosarinos. No pasar por mirar para otro lado. Hay que mirar para adentro. Porque todavía, aunque los números se complican cada vez más, toda esta historieta de los promedios depende de Colón. En la semana, más de 5.000 santafesinos e hinchas de Colón aceptaron el disparador del portal de este diario -www.ellitoral.com para responder acerca de �quién es el culpable de que Colón no despegue? Habitualmente, cuando la mano viene mal en el fútbol, el hincha y los socios "reparten" para todos lados. Este sondeo arrojó que, mayoritariamente, los hinchas hablan de la culpa de los jugadores (39,58 por ciento) y de la falta de suerte (39,39 por ciento). El resto se reparte entre la responsabilidad de los dirigentes (7,12 por ciento); la sumatoria de los tres rubros anteriores en un mismo combo (técnico, jugadores y dirigentes) con un 8,38 por ciento. El resto optó por responder "nadie" (1,12 por ciento) y "no sé" (1,12 por ciento). Ayer, para ponerse a tono con esta encuesta de www.ellitoral.com, a Colón le faltaron las dos cosas frente a Tigre: un poco de suerte y bastante de los jugadores. En el juego abierto de trompada va, trompada viene, que propuso Colón y aceptó gustoso Tigre, pocos hubieran objetado algo si sabaleros santafesinos y matadores de Victoria terminaban dividiendo honores en el golpe por golpe. Pero ni siquiera el amague de la fortuna con la expulsión de Martínez le alcanzó a Colón en ese cuarto de hora final, porque a los cinco minutos de la roja que mostró Furchi, apareció el pibito Leyes desde un ángulo súper cerrado e hizo que la volada espectacular de Sebastián Blázquez -no hay nada para decir esta vez del arquero de Colón- no sirviera para nada. Bueno, imaginarán ustedes, los que no fueron al Brigadier, lo que fue Colón en esos minutos finales. Un hervidero. Había tantos nervios adentro como afuera. Una verdadera caldera, con un final que se veía venir: los tres puntos viajando para Victoria.
Más allá de los primeros responsables que encuentra la gente en esta encuesta, el aspecto de la suerte y el bajísimo rendimiento de los jugadores, también es bueno preguntarse cuál es el grado de responsabilidad que tiene el conductor. Siempre escribo lo mismo cuando se pierde: la misma cuota de incidencia que cuando se gana.
Acaso ahora, a diferencia de cuando llegó a Colón para apagar el incendio que habían dejado los números de Falcioni, su cuota sea mucho mayor. Y el primero que lo sabe es el "Jefe", por eso cuando se habían arremolinado la mayoría de los medios locales y nacionales, fue el propio Leo Astrada quien admitió: "A este plantel lo hice yo, por eso no pienso en bajar los brazos". No es tiempo de analizar ahora si acertó o equivocó los cinco refuerzos, porque además hay otra pregunta más importante que la que pasa por los nombres: �Astrada hizo reforzar a Colón en los lugares que más necesitaba? Lo que está claro es que los dirigentes, sin ningún margen de discusión con el entrenador, fueron orgánicos y le trajeron todo lo que el "Jefe" pidió en la etapa del receso. Si hasta incluso, aprovechando la lesión de "Bichi", Colón pudo sacar una pequeña ventajita más que el resto y traer un cupo más que la mayoría.
Si el entrenador, después de la goleada con Lanús de hace una semana, se encerró en seis cambios de cara a Tigre es porque tampoco el técnico está ofreciendo las respuestas necesarias. Acá no se habla de problemas internos -como así pasó otras veces- ni de las famosas "camarillas". Acá se habla, simplemente, de equivocar las decisiones futbolísticas. Que, sumado al bajísimo nivel de algunos jugadores, termina generando un cóctel futbolísticamente mortal para este Colón.
Lo primero que sorprendió, para un equipo que venía de comerse un 5-1 con Lanús con línea de cuatro y dos volantes centrales, es que Colón salió a jugar con uno menos en el fondo. No soy de los que "se casan" con los esquemas tácticos, de esos que afirman "esto sirve y lo otro no", en una estúpida bipolaridad táctica que nació de los tiempos donde entrenadores, jugadores y -fundamentalmente- periodistas iban para el lado de Menotti... o para el lado de Bilardo. Pienso que sirve lo que da resultados. Y, muchas veces, al resultado se llega con la repetitividad del movimiento, lo que no es ni más ni menos que la prepotencia del trabajo. Colón jugó una finalísima ante Tigre con una línea de tres con escaso tiempo de trabajo, pero con otro agravante: ninguno de los dos stoppers que fueron titulares venían con ritmo de competencia, porque tanto Marcelo Goux como Juan Fernández habían sido desplazados por otros compañeros.
Menos mal que, en el contexto de esta improvisación táctica, Colón puso en campo ayer de mitad para atrás a un Blázquez iluminado como nunca bajo los caños y a un paraguayo Aguilar que parece tener tres pulmones, dos corazones y varios testículos. En muchos pasajes, fue "línea de uno" y el guaraní se la bancó solito, sin complicarse, ganando de arriba y de abajo, tirándola afuera sin ponerse colorado y recibiendo la ovación del pueblo sabalero. Conclusión: la línea de tres, por las cuestiones ya explicadas, había muerto antes de nacer.
Pero algo tan grave como poner de stoppers a defender mano a mano a dos elementos como Marcelo Goux y Juan Fernández que no venían jugando, fue el armado del esqueleto en el mediocampo. Porque el "Rulo" Romero por derecha y el venezolano por izquierda fueron permanentemente superados por Galmarini y Giménez. Para colmo, Encina estaba extraviado de doble cinco y el "Rengo" Díaz la pedía pero no la encontraba. En muchos pasajes del partido, el título de la película fue "Prediger contra el mundo" y el volante central del semillero fue otros de los pocos aplaudidos por una hinchada que -en las tribunas y en las plateas- no hizo otra cosa que alentar como en las mejores tardes de una manera emocionante. Acaso porque la gente, absoluta dueña de esta pasión popular que se llama Colón, se está dando cuenta de que al equipo le falta de todo en un montón de lados. Adentro, donde están los jugadores; afuera, donde toma las decisiones el "Jefe" Astrada.
En esta imaginaria guerra de los promedios, Leo Astrada parece obsesionado en morir con las botas puestas en Colón. En definitiva, el fútbol es una idea, en parte una convicción de cómo encarar y entender este juego. En ese contexto, el "Jefe" está convencido de que Colón debe salir a jugar en todas las canchas de la misma manera, plantear palo y palo, no meterse nunca atrás. Por eso mismo es que el jugador más ganador de la historia de River, hoy técnico de Colón, siempre habló de pelear el campeonato y nunca de cuidar el promedio, mirando de reojo la zona de descenso y promoción.
Muchos piensan -en realidad, pensamos- que el mensaje a esta altura debería ser otro. Que Colón debería arrancar con una planteo más conservador, hacerse sólido atrás, tratar de cerrar su arco, plantear partidos no tan abiertos y empezar a "rascar" puntito por puntito.
El mismo Astrada que hizo temblar las paredes del vestuario fue el que salió, puso la cara y se hizo cargo de la derrota de Colón por encima de los jugadores. "Estoy entero porque sé lo que me toca vivir", disparó.
Hoy por hoy no parecería estar dispuesto a "transar" futbolística y tácticamente su idea. En cuatro partidos, nunca paró un equipo con el mismo esquema. Como si el "Jefe" tuviera en claro cuál es la idea pero no encontrara los ejecutantes para llevarla a cabo. Entonces, es en ese punto, donde Astrada está perdido como técnico de Colón. Porque hoy Colón no tiene tanto gol como para ir expuesto cuando ataca ni se cierra sistemáticamente tan bien en el fondo cuando defiende. Así, Colón juega un fútbol virtual o platónico.
Con la línea de tres sin trabajo y un mediocampo descompensado por donde se lo mire, Colón se metió solito ayer en la boca del Tigre. Y este Tigre, que ya no tiene un goleador implacable como Lázzaro y que llegó con Cagna obligado a poner pibe de las inferiores, fue "Matador" en serio en Santa Fe. Lo preocupante es que fue el mismo Colón el que le dio el revólver y las balas a Tigre.
Colón: Sebastián Blázquez; Juan Fernández, Pablo Aguilar, Marcelo Goux; Sebastián Romero, Hernán Encina, Sebastián Prediger, César González; Rodrigo Díaz; Martín Cardetti y Darío Gandín.
Director técnico: Leonardo Astrada.
Tigre: Daniel Islas; Pablo Fontanello, Juan Carlos Blengio, Damián Leyes; Martín Galmarini, Diego Castaño, Román Martínez, Matías Giménez; Néstor Ayala; Sebastián Ereros y Leonel Altobelli.
Director técnico: Diego Cagna.
Gol en el primer tiempo: a los 39 min Martínez (T).
Goles en el segundo tiempo: a los 9 min Gandín (C) de penal; y a los 35, Leyes (T).
Cambios en el segundo tiempo: en la reanudación del juego, Alejandro Capurro (C) por González; a los 19 min, Juan José Morales (C) por Cardetti; a los 22 min Guillermo Suárez (T) por Ereros; a los 31 min Nicolás Torres (T) por Altobelli; a los 36 min Claudio Enría (C) por Prediger; y a los 37min José San Román (T) por Ayala.
Incidencia en el segundo tiempo: a los 30 min expulsado Martínez (T).
Árbitro: Rafael Furchi.
Cancha: Colón.
Recaudación: 72.650 pesos
Ni lo vieron
En las plateas del estadio Brigadier López estuvo presente una delegación del Caracas Fútbol Club, la institución en la cual militó el venezolano César "Maestrico" González antes de desembarcar en Colón. Los juveniles caribeños, que vinieron a hacer experiencia con los chicos sabaleros en una serie de amistosos, siguieron el partido entre Colón y Tigre en las plateas del Brigadier López. Lástima que al "Maestrico" lo vieron poco y nada: César González jugó sólo un tiempo y encima no anduvo bien; por eso Astrada lo dejó en los vestuarios e hizo ingresar a Capurro.
El viernes con Central.
El próximo partido de Colón será el viernes que viene, 7 de marzo, desde las 21.10 frente a Rosario Central en el Gigante de Arroyito. En una verdadera "finalísima" por los promedios, Leo Astrada podrá contar nuevamente con Juan Carlos Falcón, quien cumplió ayer la fecha de suspensión por la doble amarilla contra Lanús; no así el "Chino" Garcé que fue sancionado con tres jornadas. Madelón, enfrente, podrá tener a Walter Ribonetto y Leonardo Borzani que "se limpiaron" ante Independiente y pagaron con Huracán, justamente para estar contra Colón.
A pesar del doloroso 1-5 con Lanús, la gente de Colón puso todo de sí para hacerle el aguante al equipo de Leo Astrada. Desde bulevar y Urquiza partió una importante caravana, con banderas y bocinazos, que sacudió la siesta santafesina rumbo al Brigadier López. En el mismo hotel donde estaba concentrado el equipo sabalero hubo también una interesante cantidad de simpatizantes con bombos, fuegos artificiales y cánticos cuando Colón se subió al micro para ir rumbo a la cancha. La convocatoria fue muy buena para lo que es la campaña y el aliento fue permanente desde todos lados. Así, mientras el equipo perdió adentro 2-1 con Tigre, la gente de Colón jugó "su partido" desde afuera y lo ganó por goleada. Lamentablemente, no hubo retribución.