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Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a Buenos Aires)
Confieso que muchas veces uno se rompe la cara contra la pared cuando imagina cómo se puede dar un partido. íTantas veces nos hicimos la película, frotándonos las manos, que íbamos a ver un partido abierto, exento de actitudes especulativas, con emociones y goles, y nos terminamos opiando con un bodrio inexplicable e insoportable! íTantas veces! Pero créame, amigo lector, que lo de ayer estuvo absolutamente encuadrado en los "finos" cálculos previos. El propio Gugnali fue claro en la semana cuando, por ejemplo, dijo en un fuerte tono de protección que "quizás éste no sea el partido ideal para que juegue "Tarrito' Pérez como titular o para que se produzca el debut del pibe Gold Betig". Y es cierto que "Tarrito" le metió un centro extraordinario a Zárate, que la "Chancha" se encargó de estrellar con un cabezazo fulminante en el travesaño (todavía se debe estar moviendo el parante de Campestrini). Pero también es verdad que el partido era una prueba de fuego, una parada brava y un desafío para saber hasta qué punto Unión estaba preparado para jugar uno de esos típicos partidos de B Nacional.
Alguna vez, con Trullet, cuando el equipo jugaba con línea de tres (Desvaux-Mosset-Vera), hablábamos de la confianza que generaba el sistema defensivo. Hoy, con otro técnico y un esquema diferente, el concepto no cambia. No en vano a Unión sólo le marcaron un gol en los cuatro partidos del 2008: es porque la defensa está segura. Y eso que ayer debió apelar a uno que generalmente no juega (Marcos Torres), otro que sí lo hace pero en otra posición (Fontana) y un tercero, Yacob, que entró por primera vez de marcador central, una posición que no desconoce por haberla desempeñado en inferiores, pero que no es la habitual ya que con Gugnali jugaba de "3".
Estando Flores en condiciones, es el acompañante de Zárate. No sé si el ideal, pero sí el que Unión necesita para tener, inclusive, una mayor posibilidad de tenencia de la pelota y de claridad a la hora de jugar. No anduvieron mal como dupla ofensiva, pero está claro que Marquitos Flores es un mediapunta al que no se le van a cambiar sus actitudes adentro de la cancha: le gusta bajar a buscar la pelota, no lo hace mal y siente esa forma de juego. Está lesionado, pero si se recupera es el titular para acompañar a la "Chancha".
�Qué pasa con Ferrer? Ayer tuvo una clara (pelota "sucia" adentro del área que se elevó y le quedó justa para un cabezazo desde corta distancia que fue a parar a las manos de Campestrini), no la metió y no hizo casi nada más. Trató de bajar unos metros para tocar de primera y de espaldas, pero no pesó ni tampoco se adaptó a la clase de partido que propuso Almirante Brown.
Después, con Pereyra en la cancha, dio la impresión de que en un contragolpe se lo podía liquidar. Y casi ocurrió, cuando el "Negro" quedó cara a cara con Campestrini y el arquero -tremendamente rápido de piernas- salvó la conquista. �Debe jugar Pereyra? es la pregunta que todos se hacen. Gugnali hace algo lógico y hasta saludable para el grupo: le quiere dar confianza y continuidad a Ferrer, alguien que nunca la tuvo. Por eso lo pone y espera -al menos hasta ahora fue así- que Ferrer marque algún gol que genere confianza. Van dos partidos que el "Tanque" va de titular. La incógnita es saber si lo mantendrá o si apostará a un delantero diferente como Pereyra o si la recuperación de Flores le devolverá la titularidad. Insisto: si Flores está, juega porque hizo méritos suficientes, como Zárate, para jugar. Si Marcos no vuelve, �quién? Gugnali cumplió con Ferrer poniéndolo dos partidos como titular, pero en la cancha, Pereyra muestra más que el "Tanque" y acumula méritos como para merecer una nueva oportunidad de acompañar a Zárate.