Al margen de la crónica
¿Vamos a la plaza?

Una invitación para nada desdeñable es la que se viene formulando desde hace algunas semanas a locales y visitantes, en un escenario enorme y cargado de significación: la Plaza 25 de Mayo. Sí, la misma de las marchas, la misma de los cacerolazos, de los piquetes, de los reclamos salariales, de los 24 de marzo, de las cruces -ahora en falta- que recuerdan a los muertos en la catástrofe hídrica de 2003, de las Antorchas, de la Carpa Negra. Un espacio que es público por definición y por apropiación; destino de movilizaciones y protestas, que son a su vez una oportunidad para el encuentro, tanto entre quienes comparten un planteo común como para quienes se suman como testigos, que nunca son del todo pasivos. Porque, al final, los reclamos de coyuntura y las manifestaciones históricas terminan involucrando a todos.

En ese mismo lugar -denominación que no es ociosa sino que surge por oposición al concepto de no-lugar acuñado por Marc Augé (*)- se viene desarrollando un ciclo que aúna gustos y edades, que combina en un solo espacio espectáculo y juego, un escenario formal y otro mucho más grande, ése que abarca una manzana completa y que vale la pena recorrer porque también ocurren cosas. Todo está allí, justo frente a una Casa de Gobierno abierta y sin vallas.

La oferta fue, en principio, por tres sábados que tuvieron por protagonistas distintos ritmos y puestas en escena pero que, al final, terminaron congregando a todos y todas en una saludable mezcla de generaciones. Es la mezcla que posibilita un espacio público, de tránsito durante el resto de la semana pero de intercambio durante esas noches de sábado, como cada vez que una propuesta (o protesta) invita a la participación.

Como todos los encuentros motorizados durante todo el verano por otros organismos en plazas, en parques y en la costanera, este ciclo resultó una buena oportunidad para recuperar el hábito del encuentro en aquellos lugares que nos pertenecen a todos.

(*) Antropólogo francés, autor del libro "Los no lugares-espacios del anonimato".