En el Día de la Mujer

MONSEÑOR JOSÉ MARIA ARANCEDO

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer. Una fecha con historia de luchas, de críticas por una dramática feminización de la pobreza como consecuencia de políticas erráticas en la defensa de la mujer y la familia; pero es también ocasión de elevar una oración de gratitud y de homenaje por ellas.

Puede ser cómodo, y es propio de una sociedad de consumo, poner el acento en un día y luego olvidarnos de lo que decimos y celebramos. Sin embargo, es necesario recordar y recordarnos el significado siempre actual del ser mujer.

En una oportunidad decíamos que este día debe ser un acto de "gratitud a Dios por cada mujer, por la medida eterna de su dignidad femenina (Mulieris Dignitatem), y por todo el bien que en la historia de la humanidad, de nuestra patria y de nuestra Iglesia se ha cumplido en ellas y por medio de ellas" (Comisión Permanente de la CEA, 8 de Marzo de 1995).

Ahondar en esta verdad y riqueza de la mujer es poner los fundamentos que definen no sólo el sentido de su vida y vocación, sino el valor de una correcta dimensión antropológica que hace a la cultura y al bien de la sociedad. Dios crea al hombre, nos dice la Biblia, a su imagen y semejanza, pero los crea "varón y mujer". En esta breve definición nos enseña el sentido de su igualdad y dignidad con el hombre, pero nos habla también de su diferencia y complementariedad.

Ser hombre, como ser mujer, es una realidad que hay que asumir y una vocación a la que hay que educar y acompañar. Aquí veo el fundamento y la necesidad de una sana educación sexual que debe comenzar desde la infancia, tanto en la vida de la familia como en la escuela. No construimos lo que somos desde un vacío humano y espiritual, sino desde una realidad que se nos da como un don, que nos orienta y nos hace valorar y amar nuestra identidad y misión.

A LA LUZ DE MARIA

Para la mujer, dirigir su mirada a la Virgen, Nuestra Madre, no es sólo un acto de religiosidad, sino también descubrir en ella el secreto para vivir dignamente su femineidad, como el camino para llevar a cabo su verdadera promoción.

A la luz de María, nos recordaba Juan Pablo II, la Iglesia lee en el rostro de la mujer los reflejos de una belleza, que es espejo de los más altos sentimientos de que es capaz el corazón humano. Así, la oblación total del amor, la fuerza que sabe resistir a los más grandes dolores, la fidelidad sin límites, la laboriosidad infatigable y la capacidad de conjugar la intuición penetrante con la palabra de apoyo y de estímulo (cfr. Redemptoris Mater, 46).

Toda esta dimensión humana y espiritual de la mujer, que es parte de su riqueza y que eleva la condición del hombre, tiene su raíz en ese don recibido que hace a su verdad. Por ello me atrevería a decirles: `Mujer sé lo que eres, porque tu vocación es parte irremplazable en la vida del hombre y del mundo'. Esto no significa no valorar su presencia en los ámbitos del trabajo y la investigación, de la empresa y la política; por el contrario, su presencia los enriquece y humaniza. La igualdad de derechos y dignidad, no borra la riqueza y lo propio de lo diverso.

Quiero unir en este día a mi oración de gratitud, mi reconocimiento por la presencia y el testimonio de toda mujer.

Luchadoras

Esta fecha es nuevamente una oportunidad desde Cáritas para "reconocer y rescatar la presencia de tantas mujeres en la historia de los barrios que luchan cotidianamente y en el anonimato contra la pobreza en todas sus formas".

"Reconocemos su espíritu y entereza. Como reflejo de la imagen de María, `mujer por excelencia', buscan la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

"Traspasemos la frontera del silencio para que no caigan en el olvido quienes, desde sus pequeños espacios, contribuyen a mejorar la vida de tantos.

"Mucho se ha logrado concientizando a la sociedad sobre la situación de discriminación y violencia que viven estas y otras mujeres, pero también queda mucho camino por recorrer para que entre todos logremos que alcancen la plenitud de sus derechos.

"En ellas saludamos a todas las mujeres de la vida civil, política, económica, social y cultural".