De la redacción de El Litoral
El Ministerio de Desarrollo Social definió una nueva orientación al Programa Banco Solidario, con un enfoque más social y comunitario, aunque siempre como herramienta para hacer frente a las situaciones de pobreza.
El director provincial de Desarrollo Territorial y Economía Social, Pablo Ordano, tiene a su cargo la coordinación del programa que en pocas semanas más entregará fondos a municipios, comunas, ONGs o sociedades civiles, que serán las encargadas de canalizar los microcréditos.
El programa recibió un software de Esperanza Internacional, una ONG con origen en Estados Unidos pero con fuerte presencia en República Dominicana. Afirman que el e-MMS (e-Microcredit Management System) permitirá optimizar y transparentar la gestión de préstamos.
Para capacitar al personal, estuvo en Santa Fe el titular ejecutivo de dicha organización, Andrés Barreto Zicare, quien no dudó en definir al sistema de pequeños créditos como una herramienta que permite liberar a familias de la pobreza.
Sobre cómo operar el sistema de microcréditos, el enfoque del gobierno, el seguimiento y las características, hablaron Ordano y Barreto con El Litoral.
El primero destacó que "en la Argentina y en Santa Fe, en particular, el microcrédito está en etapa muy incipiente; se hace de manera informal, porque si bien hay un programa provincial, faltan recursos humanos para capacitar y son escasas aún las posibilidades de transferencia de tecnología de gestión".
El sistema apunta a superar la cultura del subsidio y hasta ahora venía siendo entregado en forma individual, generalmente sin servicios complementarios como se viene haciendo en otros lugares del mundo. Uno de esos ejemplos es lo realizado en República Dominicana por Esperanza Internacional que ahora busca replicar la experiencia en Haití.
El Programa Banco Solidario entregará subsidios a municipios, comunas, ONGs y sociales civiles, que se encargarán de implementar los programas de préstamo.
"Hemos reformulado el programa para orientarlo en otra dirección. El Estado hace una intervención social con el microcrédito como factor convocante, pero orientado a una construcción colectiva de lo social a través de la implementación de servicios complementarios, no financieros, donde se abordan temáticas como salud, educación, problemática de género, violencia doméstica, derechos ciudadanos, desarrollo de habilidades sociales, rearticulación comunitaria y otros", explicó Ordano.
El software cedido es considerado una herramienta fundamental para hacerlo con transparencia, eficiencia y eficacia, ya que facilita la obtención de indicadores, índices e información estadística. Además permite llevar adelante un seguimiento del impacto de la gestión del microcrédito, lo que permitirá a la cartera optimizar la política para lograr paulatinamente mayor impacto e inclusión social.
El funcionario explicó que la cartera de Desarrollo Social trabaja "para generar un contexto propicio para el crecimiento del sector del microcrédito con una orientación que vaya en la dirección de las políticas sociales del gobierno. Esto implica poner a disposición de las instituciones del microcrédito algunas herramientas que pueden facilitar y mejorar su gestión".
El software le demandó tres años de investigación a la Fundación Esperanza Internacional, la inversión fue de 200 mil dólares, y ahora ha sido cedido a la provincia al igual que la capacitación.
"El microcrédito en todo el mundo se está aplicando como una herramienta con alto grado de eficiencia y eficacia en el abordaje de la problemática de la pobreza de manera integral. En la provincia queremos acercar el modelo más consensuado internacionalmente, que es el más efectivo para superar la pobreza e incluir socialmente. Este tiene que ver con la profesionalización de las instituciones microfinancieras, que alcancen alta escala con un importante número de prestatarios para lograr autosustentabilidad y el complementar el dinero con una serie de intervenciones socioeducativas que pueden abordar temas de salud, educación, derechos ciudadanos y otros", según Ordano.
El sistema funciona con créditos chicos, a plazos cortos con una alta periodicidad de pago. La provincia optó porque sean en forma grupal y en las reuniones semanales donde se hace el pago de cuotas se realiza la capacitación. En principio está orientado a mujeres con hijos muy chicos o embarazadas.
Ese país centroamericano tiene un 30% de personas viviendo por debajo de la línea de pobreza y la fundación Esperanza Internacional ya tiene 13.000 asociados en ese segmento social.
"Trabajamos con grupos de 25 personas que se van eligiendo entre ellos, todos garantizan el crédito de otros y así se amplían los círculos de confianza. Más del 80% son mujeres, la tasa de repago es del 98% y los niveles de riesgo bordean el 3%", señaló Barreto.
Además en forma coordinada con el gobierno crean centros de informática en las comunidades más desfavorecidas e incluso canchas de béisbol para niños.
Esperanza Internacional es una fundación surgida de un deportista, el beisbolista norteamericano David Valle, quien en los inviernos jugaba ese deporte en República Dominicana. Allí se encontró con una situación de pobreza alta, especialmente en menores, y se comprometió a regresar al país centroamericano para ayudar a ese sector social.
El trabajo de Esperanza está enfocado en lograr soluciones duraderas, que capaciten a las familias para ganarse el sustento por sí mismas y emplea como herramienta principal un programa de microcrédito integral que alcanza a educación, capacitación vocacional y atención médica, para satisfacer así las necesidades más básicas de estas personas, sus familias y comunidades.
"A medida que sus negocios se hacen viables y llegan a ser económicamente autosuficientes, las familias comen mejor, los niños se integran a la escuela, la salud mejora, las casas se hacen más seguras, las personas se visten mejor y adquieren una perspectiva positiva de sí mismos y sus comunidades", explicó Barreto.
La entidad además coordina programas con líderes comunitarios y otras organizaciones para mejorar las vidas de aquellos a los que sirve. "Creemos que la cooperación entre las personas aumenta las posibilidades de aliviar las necesidades de la comunidad. Los que participan en los programas de Esperanza ganan acceso al capital necesario para empezar una microempresa, capacitación, atención médica para toda su familia y educación vocacional", sintetiza el visitante.