EFE
Un grupo de piratas armados abordó a un velero francés de lujo cuando se encontraba frente a las costas de Somalía, en el Golfo de Adén, y mantiene como rehenes a una treintena de miembros de la tripulación.
Las autoridades francesas indicaron hoy que harán lo posible para evitar el uso de la fuerza en la búsqueda de una solución al secuestro de un velero galo.
"Lo que privilegiamos es la protección de la vida de las personas que están a bordo. Por tanto, están abiertos todos los canales de diálogo para tratar de resolver este asunto intentando no utilizar la fuerza", dijo el primer ministro francés, Franois Fillon, a medios locales en una visita a Le Mans (oeste del país).
Fillon recordó que un buque de la Armada francesa vigila "a distancia" el velero Ponant, que fue abordado por una decena de piratas armados ayer, cuando estaba en el Golfo de Adén, entre Yemen y Somalia.
El velero de crucero, de tres mástiles, no llevaba pasajeros a bordo en el momento del abordaje, que se produjo a primera hora de la tarde, cuando navegaba entre Yemen y Somalia, unas aguas donde son frecuentes los actos de piratería marítima.
Según el Ministerio de Defensa, las primeras informaciones indican que el abordaje se hizo sin la utilización de armas de fuego.
Un buque de la Armada francesa que estaba en la zona sigue al velero, que fue sobrevolado por un helicóptero para verificar que los piratas se habían adueñado de la embarcación, y hay "una reflexión" en curso sobre una eventual intervención, dijo el ministro galo de Defensa, Hervé Morin.
"Estamos examinando el trayecto del barco y, en función de eso, de la situación a bordo y de las condiciones, veremos qué hacer", agregó Morin en diálogo con la emisora Europe 1.
Indicó que son 32 tripulantes, en su mayoría franceses, y que habría también algunos ucranianos.
Por su parte, el primer ministro francés, Franois Fillon, que sigue el asunto "minuto a minuto", dijo que los ministerios de Defensa y Exteriores están movilizados para "actuar lo antes posible", con el fin de obtener "la liberación de los rehenes".
"Tenemos en esa zona medios militares relativamente importantes", dijo Fillon en Bruselas, donde efectúa una visita de trabajo.
El gobierno activó el Plan pirata mar, que implica la movilización de todos los medios disponibles en la zona, aéreos y marítimos, y contactar con los aliados de Francia en la región.
Dentro de la operación Task Force 150, parte marítima de la operación antiterrorista estadounidense Libertad Duradera, hay barcos franceses y de EE.UU. en la zona.
Mientras, una "célula de crisis" fue abierta en el Ministerio de Exteriores, que se coordina con el armador para contactar a los familiares de los marineros.
Cuando fue atacado en el Golfo de Adén, el Ponant volvía de las islas Seychelles y navegaba rumbo al Mediterráneo.
La compañía CMA-CGM, armador del velero, indicó que la mayoría de los tripulantes es de origen francés.
La zona en la que el velero ha sido asaltado es conocida como escenario de actos de piratería para apoderarse de las mercancías de cargueros o para tomar como rehenes a viajeros o tripulantes a cambio de rescate.
En los últimos meses, buques de la Marina francesa han escoltado a barcos fletados por el Programa Mundial de Alimentos, precisamente para protegerlos contra ataques piratas.
El Ponant tiene 88 metros de largo y puede acoger a 64 pasajeros.