Ignacio Iriarte
Termina el paro y todos los conductos de la cadena de la carne están vacíos. Desde los corrales de los frigoríficos hasta las heladeras de los consumidores, desde las cámaras de las plantas faenadoras hasta restaurantes y parrillas. Hay una necesidad inédita de hacienda porque nunca en la historia se había vaciado totalmente el sistema como ha sucedido ahora.
Hay mucha hacienda para salir de los feedlots, la que hubiera partido en estos días, más toda aquella sobreengrasada que se ha acumulado en los corrales sin poder venderse. Fueron también 20 días sin reposición y hay razones para suponer que el feedlot deberá captar entre 200 mil y 300 mil cabezas de invernada a corto plazo.
Los engordadores siguen viendo con preocupación el hecho de que, por razones deliberadas o porque la Oncca está desbordada, los pagos por compensaciones están en la mayoría de los casos con cinco y seis meses de atraso. Cuando se acumulan cifras millonarias, ¿Quién corre el riesgo de quejarse públicamente?
En cuanto a la hacienda gorda de campo, hay una buena cantidad de cabezas acumuladas para su venta, pero pasados los primeros días de sobreoferta (y sobredemanda) se estima que seguirá presentándose el mismo panorama previo al paro: una oferta insuficiente para la demanda actual, con poca calidad, pocos novillos y con una sobreoferta preocupante de vacas. En febrero se mataron 250 mil vacas, 43 por ciento más que en igual mes del año pasado, con una faena total en enero-febrero 11 por ciento superior al del primer bimestre de 2007.
La liquidación está en curso y si se sigue esta tendencia el año podría terminar con una matanza del orden de 15-16 millones de cabezas. Casi todas las provincias pampeanas han entrado en este proceso: Buenos Aires, que tiene el 37 por ciento del stock nacional, a fines de 2007 contabilizaba cerca de 800 mil cabezas menos que en 2006.
Ahora se hablará de compensaciones y cupos de exportación, pero debe recordarse que la intervención del mercado de la carne comenzó cuando todavía el stock y la producción crecían vigorosamente. Después de dos años de "plan ganadero", la tendencia se ha revertido, la faena ha aumentado más allá de la productividad del rodeo y la reducción del stock de cría se acelera.
Este otoño veremos, según nos advierten varios operadores, cómo se liquidarán miles de vacas, como reflejo de la actitud de cientos de ganaderos de salir del negocio o de achicar la actividad de cría.
Eso sí, tendremos carne en abundancia: la que hubiéramos tenido de todos modos, más la liquidación del rodeo. Vamos camino a matar este año tres millones de terneros (70 por ciento hembras) y a los frigoríficos exportadores les preocupan los novillos que faltarán en el futuro.
Faena
El primer bimestre revela una faena con siete por ciento menos de novillos, cuatro por ciento más de novillitos y un 55 por ciento más de terneros machos, el peor perfil posible.