La creatividad, la invención y la inspiración se dieron cita para ofrecer una semana de auténtica magia en París, centro indiscutido de la alta costura, que luego veremos reflejado en diseños surgidos en estas latitudes.
Chanel bajo la lluvia y un Dior resplandeciente abrieron la temporada de la alta costura en París. Una temporada marcada por los homenajes, con la celebración de los 60 años de la célebre casa Christian Dior y los 10 años de John Galliano al frente, así como los 20 años de Christian Lacroix.
Si Galliano destacaba por su recorrido por la historia de Dior, Karl Lagerfeld se pasea por los aspectos más lujosos de la década de los 60's y 70's.
En tanto, la alta costura -haute couture- de la temporada otoño-invierno de 2008 para Chanel se presenta cargada de sofisticación, majestuosidad y coquetería. Unos diseños muy cuidados, con su habitual toque elegante y refinado.
Karl Lagerfeld da protagonismo a los ornamentos y detalles de la moda sesentera y setentera, con aplicaciones metálicas y bordados en pedrería que delimitan los trajes o los adornan.
Una de las características de esta pasarela es la carga de comodidad, eliminando corsés o ataduras y decantándose por líneas mucho más amplias que recorren el cuerpo y caen a su alrededor.
La meta de Lagerfeld es marcar la sensualidad natural femenina, dar el talle justo y suficiente para realzar sus curvas, su belleza y su figura.
Finalmente, la tendencia que propone Chanel es recurrir a tonalidades neutras, mezcladas con pinceladas rosas, azul celeste y verde musgo. Todos con mucho glamour, a pesar de las bajas temperaturas.