La marca francesa Lacoste, una de las primeras en mostrar su etiqueta en la parte exterior de una prenda, festeja en este 2008 sus 75 años, y demostró recientemente en Nueva York que sigue en plena forma.
Lacoste desfiló en Bryant Park, en el corazón de Manhattan, en el marco de la Fashion Week (semana de la moda) otoño-invierno 2008.
Bajo una nevada artificial y sobre una pasarela recubierta de pieles blancas de ovejas, los modelos presentaron una colección mixta de las que tradicionalmente le gustan a la marca, con el título "Megve, 1930".
La segunda parte del desfile escenificó las montañas de Jamaica y los grupos musicales de los 70, una época en la que Lacoste ya vendía "cerca de 30 millones de piezas por año" en Estados Unidos, dijo Philippe Lacoste, de 40 años, director de Relaciones Exteriores de la marca.
Christophe Lemaire, director artístico desde 2000 de la marca francesa, que pertenece en un 65% a la familia Lacoste y en un 35% a su socio industrial Devanlay, dijo haberse inspirado en el espíritu "tradicional" y la historia de varias décadas de la marca del famoso cocodrilo verde.
Lacoste fue una de las primeras casas que conjugó moda con deporte, una fórmula mágica en Estados Unidos.
Cálidamente vestidas de combinaciones de pantalón gris de franela sobre pequeños suéters trenzados de cachemir blancos, las esquiadoras bajaron las pistas junto a sus compañeros que lucían los mismos colores, y protegiéndose del sol con gafas de aviador.
Las medias gruesas que permiten llevar shorts incluso a bajas temperaturas, el pasamontañas blanco para protegerse del viento, y los aplausos fueron una constante en la sala abarrotada.
"Estados Unidos es el primer mercado del mundo para Lacoste, con 16-17% del volumen de negocios frente al 13% de Francia", precisó Philippe Lacoste.
La imagen de la marca se corresponde bien con un estilo de vida muy estadounidense, el "sportswear chic" (ropa de deporte distinguida) que encarnan otros estilistas como Ralph Lauren, con un toque de elegancia francés.
"La marca es francesa, pero sus raíces son estadounidenses -contó-. La idea del cocodrilo nació tras un partido de tenis de la Copa Davis, donde René Lacoste fue apodado por la prensa estadounidense como el `cocodrilo' porque no soltaba nunca su presa", cuenta Philippe Lacoste.
Presente en Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Lacoste se separó de su socio estadounidense, con quien tuvo algunos disgustos, a finales de los 80, comprando de nuevo los derechos de distribución en Estados Unidos a principios de los 90.
Las primeras boutiques aparecen en Florida en 1995, y la primera tienda en Nueva York abrió sus puertas en Madison Avenue en 1996.
En la actualidad, las fábricas estadounidenses fueron trasladadas a Perú, país tradicionalmente productor de algodón y lana de calidad. "Siempre implantamos nuestras fábricas en la zona en la que vendemos, pero producir en Estados Unidos se hizo demasiado caro", dijo Philippe Lacoste.
Un emblema en la remera.
El cocodrilo más célebre del planeta ya tiene 75 años. Nadie lo diría a juzgar por su buen aspecto, su elegancia innata y su inconfundible estilo. Ha cambiado de tamaño con los años y hasta de color, pero el reptil que simboliza la firma francesa creada por René Lacoste en 1933 sigue siendo sinónimo de calidad y moda deportiva. "Preferimos evolución a revolución", ha dicho en más de una ocasión Bernard Lacoste, hijo del fundador y presidente de la compañía desde 1963.
La historia empezó por la afición al tenis de monsieur Lacoste (1904-1996). Su tenacidad, estrategia y finura en el juego le llevaron a formar parte del cuarteto llamado Los Mosqueteros, junto a Henri Cochet, Jean Borotra y Jacques Brugnon. En 1927, Francia arrebató la Copa Davis a los norteamericanos con este equipo excepcional, que triunfó tres veces en los Internacionales de Francia, venció en dos ocasiones a Gran Bretaña en Wimbledon y otras dos en el Open de Estados Unidos en Forest Hill.
Fue precisamente antes de pelear por la Copa Davis cuando surgió todo. A René Lacoste le encantaba contar la anécdota: "La prensa americana me bautizó como `El cocodrilo', después de la apuesta que hice con el capitán del equipo de Francia. Me prometió una maleta de piel de cocodrilo si ganábamos la Copa". Un buen día, su amigo Robert George dibujó un cocodrilo y se lo bordó en el blazer cruzado que Lacoste vestía habitualmente en la pista. Aunque era mucho más grande que el actual y no iba cosido sino bordado, aquel fue el primer emblema que aparecía tan visible en una prenda de vestir.
En aquellos gloriosos años 20, hiciera frío o calor, los tenistas y golfistas competían vestidos con camisa de manga larga abotonada.