Política: POLI-07
OPINION
Después del paro
Consejo directivo de Carsfe

El paro agropecuario ha tenido un desencadenante puntual, que ha sido el extemporáneo aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, girasol y sus derivados. Pero, sin dudas, refleja un estado de hartazgo, de enojo, de frustración por el trato dispensado al sector agropecuario en los cuatro años de gobierno de Néstor Kirchner y en la inocultable continuidad de Cristina Fernández de Kirchner.

Ha dejado una sociedad dividida innecesariamente, con consecuencias futuras enormemente dañinas para el conjunto de los argentinos.

El campo reclamó por la arbitrariedad, la injusticia y la mentira. Reclamó por sus intereses sectoriales, pero, también, como parte del interior de la Argentina, despojado de legítimos recursos y postergado en la necesidad de realizaciones por las cuales trabaja y aporta para toda la sociedad.

La explosión genuina y espontánea de la protesta, concretada sobre las rutas del país y apoyada en la capital de la República, en pueblos y ciudades del interior, contrasta y supera en número a la plaza del aparato político del Gran Buenos Aires, del sindicalismo, el piqueterismo transversal, empresarios subsidiados y algunos pocos representantes políticos del interior, dependientes y subordinados al poder central.

El enorme daño es la ruptura del contrato de confianza que, aún con discrepancias y críticas, liga a todo pueblo con su gobierno. El campo siente que ese contrato de confianza con el gobierno de Cristina Kirchner se ha roto, no pudiendo prever a futuro un escenario y un marco de referencia para el desarrollo de sus actividades.

Tal circunstancia tiene una única consecuencia: el repliegue en la toma de riesgo y, por ende, de la inversión; esto es retroceso productivo e involución económica.

Es el fin de un virtuoso proceso de expansión agrícola impulsado por una coyuntura internacional única; es el fin de una gran oportunidad.

Todos los argumentos expresados en un discurso presidencial desmesurado son mentiras. En realidad, son la coartada para ocultar el verdadero motivo, que es la mayor disponibilidad de recursos fiscales, en un nivel nunca visto, que permite al gobierno nacional sostener el más escandaloso prebendarismo que asegure el voto y, al mismo tiempo, permite disciplinar a las dirigencias políticas provinciales mediante un sistema de premios y castigos.

Adhesión

Celebramos que nuestra lucha haya tenido, pese a los inconvenientes que generamos y por los cuales pedimos disculpas, incontables y gravitantes muestras de adhesión y comprensión.

En primer lugar, al gobernador de la provincia de Santa Fe, Dr. Hermes Binner, que tomó riesgo de represalias políticas, por su equilibrada posición; al senador Carlos Reutemann, por su definida defensa y clarificación de la intencionalidad de la protesta; al Senado de la provincia, en su actitud de resguardo de los intereses santafesinos, más allá de la contradicción política y de las pujas partidarias; a los intendentes, presidentes de comunas y Concejos Deliberantes de numerosas ciudades de la provincia que, sabiendo lo que significa el aporte del campo, se sumaron a la propuesta del gobernador Binner.

También agradecemos a las distintas corrientes políticas que nos acompañaron, cada una desde su óptica y su discurso diferenciado.

Un párrafo aparte merecen los que, sin expresarse activamente, habiendo sido invitados y compelidos a hacer acto de presencia en la plaza del martes, no estuvieron, sumando así una compresión y entendimiento de lo que estaba en juego.

Para que tanto esfuerzo no haya sido en vano, desde aquí convocamos a todos los santafesinos que consideren que la provincia de Santa Fe merece un destino mejor, igual que los ciudadanos de las provincias hermanas, a buscar en conjunto los mecanismos institucionales y las acciones que ratifiquen la vigencia de una Argentina republicana, democrática, representativa y federal.