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Toda una novedad
Ahora con permiso, los cubanos acceden a la telefonía celular
El juguete nuevo. Dos jóvenes vecinos de La Habana celebran la flamante adquisición con la primera llamada a la familia. El costo de los aparatos ronda entre 50 y 200 dólares y la habilitación de la línea, 120 dólares. Foto: Agencia EFE

Miles de vecinos de las principales ciudades de la isla esperaron por horas que la sucursales de la compañía estatal Etecsa los pusieran a la venta. La autorización fue una de las concesiones a la modernidad de Raúl Castro, reemplazante de Fidel en el gobierno.

La telefonía celular dejó de ser desde ayer un privilegio reservado a empresas y extranjeros en Cuba, una novedad que los cubanos recibieron con filas ante los establecimientos de la compañía telefónica estatal (Etecsa) habilitados para ofrecer el servicio.

Desde primeras horas de la mañana decenas de cubanos aguardaron a que llegara su turno para dar de alta una línea de telefonía móvil y algunos, hasta para comprarse el aparato con el cual -apenas cruzado el umbral de la oficina de la empresa telefónica- llamar a sus parientes para informarles de su nuevo número.

La medida era esperada desde que el pasado 28 de marzo Etecsa informó, en una nota publicada en el diario oficial Granma, que la autorización estaba dada y que desde ayer se podrían adquirir líneas en la modalidad de prepago.

También se pueden poner a nombre propio los servicios contratados a través de extranjeros, en un país donde, según datos de la compañía, hay unos 200.000 teléfonos móviles "en todas las condiciones".

Fue la primera decisión difundida públicamente desde que Raúl Castro asumió el poder, el pasado 24 de febrero, y ya se traduce en decenas de contratos en un tiempo récord, a pesar de que la disposición permite únicamente dar de alta una línea por persona.

Tal vez por el hecho de que hasta el 8 de junio el cambio de titularidad requiere la presencia física del extranjero responsable de la línea, la mayoría de los clientes de Etecsa se dedicaron ahora a conseguir su línea, unos, con móviles propios, y otros, comprándolos en el establecimiento.

Fuentes de la compañía que pidieron el anonimato indicaron a EFE que la empresa reforzó el personal "no sólo para la atención en el trámite, sino para explicar a la población (y) evitar que hagan la cola por gusto".

En el interior de las oficinas, las ejecutivas de ventas se afanaban para tratar de hacer desaparecer las inusuales filas, de unas 60 personas promedio, que cercaban los establecimientos.

"Por nosotros, que siga así", dijo, no obstante, Odalis, empleada de Etecsa en una oficina del barrio habanero de Vedado, al explicar que en dos horas habían dado de alta 68 líneas.

Reestructuraciones esperadas

La medida se suma a las autorizaciones para que la población pueda adquirir bienes de consumo como computadoras, reproductores de discos de video, televisores y otros electrodomésticos y la eliminación de la impopular restricción que impedía a los cubanos alojarse en los hoteles de la isla.

Paralelamente, Raúl Castro lleva a cabo una reestructuración del sector agrícola y un proceso de descentralización y simplificación de trámites en la administración que ya se extiende al terreno de la vivienda.

A pesar de que conseguir el servicio cuesta 111 pesos convertibles (CUC, unos 120 dólares), en un país donde el salario medio ronda los 17 dólares, algunos consultados por EFE explicaron que el dinero les ha llegado de algún familiar del extranjero. Otros simplemente no respondieron.

Frente a una estantería con teléfonos móviles que mostraban precios de entre 60 y 260 CUCs, Elena, ama de casa de 53 años, explicó que su suegra, residente en España, le mandaría el dinero para dar de alta la línea.

"No tengo el dinero, pero mi suegra me lo da y así resuelvo mi problema de no tener teléfono", indicó.

Aunque una tarjeta prepago de 20 CUCs da para una llamada telefónica de algo más de seis minutos a Estados Unidos (uno de los puntos más baratos para telefonear desde Cuba), según la compañía telefónica, la mayoría de la gente quiere el teléfono para recibir llamadas o para enviar mensajes de texto.

Mar, de 62 años, aseguró que iba a comprar el teléfono sólo para que la llamasen, porque es la única forma de que su hija la tenga "localizada".

Manuel, de 22, dijo que no iba a comprar el teléfono que ofrecía la compañía porque era "muy caro".

"Te traes de fuera uno bueno y desbloquearlo aquí te cuesta 40 dólares", dijo.

Cristian, un trabajador del sector de la salud, dijo a EFE que "la gente está contenta" con la medida porque "no tenía sentido" que no se pudiera contratar un celular en el país.

"Ahora la gente se queja de que es muy caro, pero antes no podían contratarlo y se quejaban más. Si lo quieren, que lo paguen al precio que tiene", agregó.

Para Alfredo, de 48 años, la medida "está muy bien", aunque asegura que no piensa dar de alta todavía una línea, a pesar de que hace un tiempo le trajeron un teléfono de Bolivia como regalo. "No me alcanza. Yo tengo que chapistear primero el carro (arreglar la carrocería) y pintarlo", dijo.

Bueno y carísimo

"La autorización es muy buena, el servicio carísimo, pero la necesidad hace parir macho (obliga)", dijo Iluminada Rodríguez, una campesina de 58 años que amaneció en una de las cinco oficinas de La Habana, esperando por su teléfono celular.

Como muchos nacionales, Iluminada leyó la noticia el 28 de marzo en el diario oficial Granma y corrió a avisarle a su familia que vive en Miami para que le financiara el celular.

"Con mi retiro de 202 pesos mensuales (9 dólares) no podría pagarlo, pero sabía que la familia me lo pagaría, porque para hablar con ellos dependía hasta ahora de un vecino", comenta la mujer.

En 30 oficinas de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Erecsa), los cubanos pueden elegir entre seis modelos de móviles que van desde 64,80 dólares hasta 288,80, y contratar una línea por 119,88 dólares. Pagan el servicio con la modalidad de prepago, con tarjetas que adquieren por 10,80; 21,60 o 42,20 dólares.

Aunque con tarifas elevadas, con sus celulares podrán llamar directamente a Miami (2,91 dólares el minuto) o a cualquier otro punto del exterior, y también recibir llamadas gratis desde otros países.

El trámite le llevó a Iluminada 15 minutos. Ya tiene celular, pero aprende a manejar el aparato -el más barato que encontró-, mientras espera impaciente que su hija la llame desde Miami. "Ahora todo será más fácil para mí y la conversación más íntima", dice sonriente.

José Luis Paniagua (EFE)