El cantautor mexicano Armando Manzanero, voz clave de la canción romántica hispanoamericana, iniciará el viernes en el teatro Gran Rex una gira argentina en la que, avisó, puede darse "el lujo de cantar cualquier cosa" porque tiene "mucho catálogo y muchos años".
"Pareciera que cualquier artista debe cantar sus últimas canciones, pero para mí hacer un concierto es más fácil", se ufanó Manzanero en charla telefónica con Télam desde el DF mexicano.
Los dichos del compositor devenido en intérprete no son, como en tantos otros casos, un exceso de divismo, sino que son el acto reflejo natural ante una obra integrada por más de 400 canciones.
"Contigo aprendí", "Mía", "Adoro", "Esta tarde vi llover", "Un loco como yo", "Voy a apagar la luz", "Todavía", "Como yo te amé", "No", "Somos novios", "Parece que fue ayer", "Cuando estoy contigo", "Te extraño", "Señor amor", "Por debajo de la mesa" y "No se tú", forman ínfima parte del imbatible repertorio.
Nacido el 7 de diciembre de 1935 en Mérida, la leyenda cuenta que su primera canción, "Nunca en el mundo", está fechada en 1950 y marcó el primer paso de una trayectoria que se formalizó siete años después cuando comenzó a ejecutar el piano de manera profesional.
Con la autoridad ganada por un tránsito brillante y popular, opinó que la canción de amor "es una tortuga que camina lento. Pero que siempre camina".
Al mando de esa tortuga a la que nutrió de bellos boleros, Manzanero actuará en la Argentina desde el viernes en el Gran Rex para luego presentarse en Córdoba (el 19), Neuquén (el 20), Bahía Blanca (el 22), Victoria, Entre Ríos (el 23) y Comodoro Rivadavia (el 25).
"Si no siguiera tocando me haría gordo y se me caería el poco pelo que me queda. Claudicaría, me agarraría el reuma y el colesterol. Es por eso que necesito mantenerme activo", formuló entre risas al explicar la decisión de continuar saliendo a escena.
Para Armando el seguir actuando por el mundo es una lección aprendida del tanguero argentino Mariano Mores. "El es mi ejemplo y mi camino. La última vez que lo vi, se comió un pollo completo a las 3 de la mañana", ejemplificó.
Además de citar al autor de "Uno" y "Taquito militar", ponderó a Alejandro Lerner y, para completar el decálogo del buen visitante, sostuvo: "La Argentina es para mí es como la segunda tierra en educación musical y en todo lo demás".
Dueño de una vitalidad que excede a las luces y a los aplausos, desde diciembre pasado es presidente adjunto de la Sociedad de Autores y compositores de Música de México.
"Desde este lugar -relató- estoy viendo los tiempos difíciles que vive la canción, pero estoy embarcado en lograr implantar la música entre los niños en edad de infancia".
Menos entusiasta, completó que "en materia del disco hay una crisis por esa piratería despiadada que existe y que hace que la industria se haya venido abajo. Por eso, hablar del disco es hablar solamente de un recuerdo y no sé si habrá solución para eso".
Entre las artes y las responsabilidades que impone este tiempo, el creador adelantó que tiene un proyecto y un sueño; dos versiones de otra meta que aspira a cumplir.
"En breve voy a estar dirigiendo la Big Band Jazz de México con puras canciones mexicanas", anunció quien se vinculó con artistas como Lucho Gatica, Pedro Vargas, Luis Demetrio, Daniel Riolobos y Luis Miguel.
Dispuesto a nuevos desafíos, apuntó que "hace un par de años intervine en un musical sobre el pueblo maya y lamentablemente no funcionó, pero yo aún insisto en esa faceta y querría poder hacerla algún día".