Entre el trabajo intrafamiliar, en que el niño asume responsabilidades de adulto al quedar a cargo de las tareas domésticas o al cuidado de hermanos menores, hasta las largas jornadas en las esquinas de una ciudad, limpiando vidrios o haciendo malabares, existe una enorme cantidad de actividades que pueden ser encuadradas en la definición de trabajo infantil. De aunar esfuerzos para erradicarlo se trata el objetivo de la Comisión Institucional y Cuatripartita (Copreti) que comenzó a funcionar ayer y reunió a representantes del Estado provincial, el empresariado, asociaciones de trabajadores y ONG's. Precisamente, la incorporación de la sociedad civil, que trabaja en terreno y en contacto permanente con la problemática de niños, niñas y adolescentes, fue la novedad incorporada por Santa Fe.
El encuentro fue presidido por el secretario de Trabajo -a cargo del Ministerio- Carlos Rodríguez y la vicegobernadora Griselda Tessio, y contó con la presencia del experto en Trabajo Infantil y miembro de la OIT Argentina Gustavo Ponce, y de la presidenta de la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil del Ministerio de Trabajo de la Nación, María del Pilar Rey Méndez. Pero la mesa de trabajo fue mucho más amplia porque sumó a representantes de los ministerios de la Producción, Salud, Desarrollo Social y Educación y a una gran cantidad de referentes de sectores no oficiales: iglesias, empleadores, trabajadores y ONG's de Santa Fe, Rosario y otros puntos de la provincia.
Trabajo infantil es toda actividad económica y/o estrategia de supervivencia, remunerada o no, realizada por niñas y niños por debajo de la edad mínima de admisión al empleo o que no han finalizado la escolaridad obligatoria o que no han cumplido los 18 años, si se trata de trabajos peligrosos. ¿Cuántos chicos están comprendidos en esa definición en el país? No hay datos globales, sólo los que surgen de la encuesta realizada en 2004 en algunas regiones del país: Noroeste, Nordeste, Gran Buenos Aires y Mendoza, a las que se sumaron luego Misiones y Córdoba. Santa Fe no quedó incorporada a aquella encuesta: "Creemos que con el tiempo la provincia va a tener que contar con un estudio que pueda dar una idea cierta de la problemática", admitió Rodríguez en diálogo con la prensa.
De aquella encuesta surgió que, en el universo de niños y niñas de 5 a 13 años, el 6,5 % había hecho tareas domésticas intensas; los chicos trabajan con un promedio de 7 horas semanales y el 97 % se encuentra dentro del sistema educativo, aunque el trabajo los afecta en su rendimiento escolar. En la franja etaria de 14 a 17 años, el 20,1 % había trabajado y el 11,4 % había hecho tareas domésticas intensas; trabajan un promedio de 16 horas semanales y el 75 % está dentro del sistema educativo, es decir que uno de cuatro adolescentes abandonó la escuela.
Aun sin cifras, la provincia no escapa a las modalidades que se desarrollan en el resto del país, tanto en trabajo rural como en el urbano, cada uno con sus particularidades. "Hay una tensión entre trabajo y escolaridad: si el chico no está en la escuela, nunca podrá evadir el círculo vicioso de la pobreza, que es la que determina el trabajo infantil", opinó Rodríguez.
Sin embargo, no sólo la pobreza es causa de esta situación, sino que en algunas sociedades son rasgos culturales los que determinan que un chico debe educarse para el mundo del trabajo desde muy pequeño.
En este punto, Rey Méndez apuntó que un logro a nivel nacional fue la concientización sobre el tema y la visualización de formas de trabajo que no eran consideradas como tales: "El trabajo artístico de niñas y niños en televisión y en publicidad, el trabajo de niños en deportes, el trabajo intrafamiliar, las estrategias de supervivencia en esquinas de las ciudades. En cambio, se asociaba más al trabajo en relación de dependencia en fábricas o en el campo".
Precisamente, los tipos de trabajo infantil más habituales en la Argentina están tipificados. Ellos son el trabajo rural, cuyo principal riesgo es que los expone a lesiones y accidentes con máquinas o herramientas o a intoxicación con pesticidas; el trabajo doméstico intenso, realizado especialmente por niñas que la cansa, las expone a golpes, accidentes o quemaduras, a intoxicaciones y a situaciones de violencia doméstica; y el trabajo en la vía pública, desde el limpiavidrios hasta la venta ambulante, cartoneros y niños y niñas que recogen productos en los basurales.
Todas estas actividades tienen en común que "afectan el rendimiento escolar o directamente los hacen abandonar el colegio, con lo cual reproducen el círculo de la pobreza". El objetivo de esta comisión y de los demás grupos que funcionan en otras provincias de la Argentina es, precisamente, generar políticas y acciones concretas para torcer ese rumbo. "Sabemos que en todo el país hay un elemento positivo para esto, que es el desarrollo económico, y confiamos en que sirva para una mayor justicia social. Mientras tanto, es injusto que un niño trabaje cuando debería jugar e ir a la escuela", concluyó Rodríguez, aunque anticipó que "no será tarea fácil ni corta".
Gustavo Ponce es experto en Trabajo Infantil y miembro de la OIT en Argentina. En diálogo con El Litoral, repasó los convenios que rigen sobre esta materia. En ese sentido, mencionó el convenio 138 que establece la edad mínima de admisión al empleo. La Argentina estableció la edad mínima en 14 años -o que haya finalizado la escolaridad obligatoria-, y 18 para realizar trabajos peligrosos.
El convenio 182 data de 1999 y aborda las "peores formas de trabajo infantil", definidas como aquellas que suponen un riesgo para la salud, la seguridad y la moral de los niños. La Argentina está elaborando su propio listado.
Además, la OIT estableció el 12 de junio como Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Para este año, está previsto -entre otras actividades- una campaña radiofónica de sensibilización destinada al público en general y a las familias de los niños que trabajan, para que tomen conciencia de la importancia de que estén en la escuela y no en una actividad laboral.
Marco
La Comisión Interinstitucional Cuatripartita para la Erradicación del Trabajo Infantil que comenzó a funcionar ayer fue creada, junto a la de Trabajo Decente y de Igualdad de Trato y Oportunidades en el Mundo Laboral, en el marco del Memorando de Entendimiento que el gobierno de la provincia firmó con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), para la promoción e implementación de un Programa Provincial de Trabajo Decente en Santa Fe.
Compromiso
La erradicación del trabajo infantil fue una de las metas que se propuso la Argentina en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, incluidos en la declaración que suscribieron, en el año 2000, 189 países en la 55° Asamblea de las Naciones Unidas.
La Unicef calcula que existen aproximadamente 246 millones de niños y niñas que trabajan. De ellos, casi tres cuartas partes -171 millones- lo hacen en condiciones de peligro, como por ejemplo en minas o manipulando productos químicos y pesticidas en tareas agrícolas o manejando maquinaria peligrosa.
"Están en todas partes pero no se les ve. Trabajan en el servicio doméstico en casas particulares, como obreros tras los muros de las fábricas u ocultos a la vista en las plantaciones", expresa un informe del organismo internacional dedicado a la infancia.