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Darío Orlando Sager
En la zona de influencia de la Cooperativa de Malabrigo comenzó la cosecha de soja con rendimientos muy bajos, afectados por el severo déficit hídrico. Hay que recordar que el período crítico de la soja en esta zona, donde se produce la formación y llenado de grano, ocurre a fines de febrero y marzo y que este fue el más seco de los últimos 50 años. Se dio un total de lluvias que no superó los 25 mm, mientras que el promedio de los últimos 50 años es de 143 mm para febrero, y 171 mm para marzo.
Esta situación, sumado a que las lluvias ocurrieron en forma de chaparrones muy irregulares, determinó que algunos lotes se perdieran totalmente y otros de ciclos más cortos, alcanzaran a completar a medias el llenado de grano. Se estima que las pérdidas entre lotes que no se van a cosechar y disminución de rendimientos, estarán alrededor del 65 al 70 % respecto de la media histórica.
A esto hay que sumarle que la nula acumulación de humedad en el perfil, condiciona severamente la próxima siembra de trigo, ya que los rindes de este cultivo dependen en gran medida, de la cantidad de agua acumulada en el suelo. Situación similar puede ocurrir con el girasol, que dependerá exclusivamente de las precipitaciones futuras para que pueda ser implantado temprano. Respecto de los maíces de segunda, la situación es más grave, ya que este cultivo es más sensible a la sequía.
Las pérdidas superan el 80 %, con lotes que se secaron totalmente y sólo podrán ser aprovechados para pastoreo. Panorama similar ocurre con el sorgo, donde solamente se pudieron cosechar los lotes sembrados temprano.
La incidencia de la sequía en la producción ganadera ya deja ver su efecto, al producir una marcada pérdida de peso en los vientres del rodeo, debido a una baja disponibilidad de oferta forrajera por falta de precipitaciones. Teniendo en cuenta que en los meses de diciembre, enero, febrero y marzo, se produce aproximadamente el 60 % o el 70 % de la producción anual de pasto, lo que lleva a ingresar al período otoño-invernal con un porcentaje reducido de esa producción.
Esto se traducirá en una baja condición corporal al momento del parto y del servicio del presente año, esperando así una merma en los porcentajes de preñez en el orden del 15 % al 20 %. A esto se le debe sumar que aún muchos productores no han vendido sus terneros por falta de precio, paro agropecuario, vacunación de aftosa, y otros inconvenientes, permaneciendo éstos al pie de la madre y compitiendo con ella por el recurso forrajero.
En lo referente a verdeos con destino a henificación o consumo en pie, la situación productiva es muy similar. La moha realizada con la intención de confeccionar rollos no ha completado su desarrollo y se están arrollando sin panoja y con rindes inferiores a lo esperado, con algunos cultivos que se perdieron totalmente.
Los verdeos de invierno -principalmente avena y melilotus- y pasturas de alfalfa, todavía no se sembraron por falta de humedad, y a medida que se retrasan las lluvias, se aleja de la fecha óptima para su siembra. A su vez, las alfalfas implantadas están muy arruinadas, con baja producción de pasto. Esta situación afecta de manera parecida a los tambos, donde la cuestión nutricional es más sensible, ya que incide de manera directa en la producción de leche.
El inconveniente principal que afrontan es el retraso en la implantación de las pasturas y la imposibilidad de confeccionar reservas de calidad, lo que condiciona la producción futura. Esto obligará a los productores a incurrir en costos adicionales importantes para la compra de alimentos. En cuanto a sanidad, existe una alta incidencia de enfermedades parasitarias, caída y ruptura de la inmunidad, lo que trae aparejado enfermedades de tipo infeccioso, presencia de tristeza bovina, y similares.
Las quintas en general fueron muy afectadas por el riguroso invierno pasado, con gran cantidad de heladas, algunas extremadamente severas, que causaron mortandad de plantas. Esto condicionó la producción de esta campaña, ya que la recuperación fue muy lenta. A esto hay que sumarle la gran sequía que acompañó todo el período de crecimiento de la fruta, lo que determina que en esta oportunidad, se espere menos del 50 % de los cítricos cosechados el año anterior.
En cuanto a la apicultura, una primavera seca atrasó el inicio de la floración esencial para la producción de miel. Esto condicionó la producción, ya que posteriormente las colmenas no lograron recuperarse. La campaña cerró con una merma en la producción de miel del 40 % respecto del año anterior, y con un estado de las colmenas que obligará a mayores costos de alimentación en la invernada.
La Cooperativa
Agropecuaria de Malabrigo Limitada, marca un hito importante con un puñado de hombres sin mayores conocimientos teóricos acerca de la empresa que iniciaban, pero animados por una férrea voluntad de servir a sus hermanos de tarea, se reunieron en el salón del teatro español, hoy sede del Club Atlético Juventud y dejaron constituida la Cooperativa Agropecuaria de Colonia Ella, hoy Cooperativa Agropecuaria de Malabrigo Limitada.
Eran tiempos en los que había que superar la incertidumbre y el riesgo propio de todo nuevo emprendimiento, había que superar la resistencia de los grupos que veían afectados sus intereses, como así también había que superar el descreimiento y la desconfianza, tal vez producto del intento fallido de la década anterior, de la cooperativa fundada en 1931 y que terminó con su disolución, pocos años después.