Deportes: DEPO-01
Colón se metió en el túnel del tiempo y volvió a ser el equipo lleno de dudas del anterior proceso...
Mohamed padeció la misma impotencia que Astrada
Perdió el partido más accesible que tenía para ganar, dilapidó un tiempo y no tuvo muchas ideas en el otro. Dio un paso atrás futbolístico aunque sigue fuera de la Promoción. ¿Por qué se cambió tanto en sólo seis días?
Enrique Cruz (H)(Enviado Especial a Bahía Blanca)
Ese concepto netamente futbolero de la "dinámica de lo impensado" que inmortalizó Dante Panzeri para todos los tiempos, aparece cada vez que algo curioso, increíble o sorpresivo ocurre en los 90 minutos que dura un partido. Es, para quienes tratamos de llevar algo de claridad, en este caso al lector, la frase que tenemos a mano para recurrir y explicar lo que asoma como inexplicable. Nadie que pretenda echar mano a la lógica tendrá suficientes argumentos para contar por qué Colón perdió y Olimpo ganó este partido. Nadie. ¿O acaso no cuenta que se enfrentaban un equipo que llegaba en caída libre y con varias derrotas consecutivas en su haber, contra otro que venía de ganar tres seguidos y jugando bien?, ¿no cuenta que uno de esos equipos tuvo un técnico que lo entrenó durante la semana, armó la lista de concentrados y hasta la formación que iba a salir a la cancha, y otro que llegó de última, hizo cambios, llamó a jugadores que ni siquiera estaban concentrados y así salió a jugar el compromiso?, ¿no cuenta eso de los estados de ánimo de los que tanto se habla y que, en el caso de Colón, se colocó como argumento casi principal y por excelencia para explicar la reacción futbolística y matemática desde la llegada de Mohamed?
Es cierto que a los partidos hay que jugarlos, que en la cancha son 11 contra 11 y que ese concepto de "dinámica de lo impensado" no fue creado para explicar lo inexplicable sino para entender que el fútbol tiene estas cosas imprevisibles e impredecibles que lo tornan tan atractivo. Porque ganó Olimpo nomás. Y ganó bien. Y si uno observa el desarrollo del partido -sobre todo del primer tiempo-, no encontrará diferencias a favor del que mejor llegaba (Colón), contra el que venía problematizado y urgido (Olimpo). Todo lo contrario: esos 45 minutos -los peores de Colón desde que Mohamed se hizo cargo del equipo- dieron una pauta absolutamente inversa de dos realidades que poco y nada contaron a la hora en que la pelota empezó a rodar en Bahía Blanca.
¿Se distrajo Colón?, ¿acaso sobró el partido?... Esas preguntas, que muchos hinchas se harán en este momento, tienen una rápida respuesta si la buscamos por el lado de los intereses de los jugadores, pero no es tan sencilla si se la analiza en un contexto de absoluta imparcialidad. ¿Qué se quiere decir?, que es posible que Colón haya tomado este partido con Olimpo como si fuese en la Bombonera o el Monumental, ante Boca o River, pero en la práctica, en el terreno de los hechos, dio la sensación de que al partido se lo "sobró". Y esto es lo peor que le puede pasar a un equipo.Creo, más allá de los 1.000 kilómetros que separan esta ciudad de Santa Fe, que Colón afrontó el partido con mucha confianza de que lo ganaba. Pero una cosa es jugar con confianza y otra es hacerlo confiado. Hay diferencias, por más que se utilicen palabras similares. Cambia el concepto. Colón jugó con confianza ante Independiente, por ejemplo, o ante los sanjuaninos; pero ayer dio la impresión de que salió a la cancha pensando y creyendo que la obtención de los tres puntos iba a ser un mero trámite. Por más que, obviamente, se lo niegue.
Ni la peor versión del Colón de Astrada jugó peor que el Colón del "Turco" en el primer tiempo de ayer. Pelotas perdidas en la salida (que en una cancha chica fueron jugadas de gol en el arco de Blázquez, como pasó en la conquista inicial de Leandro González), pelotazos a dividir, claridad nula para manejar la pelota en el mediocampo, falta de sorpresa y duelos perdidos (Chitzzof con González y Romero con Robles), fueron algunos de los síntomas de un Colón que, para colmo de males, no sólo perdía 2 a 0 sino que, además, se quedaba en el final de la etapa con un jugador menos (Aguilar), que complicaba todavía más el panorama.
En esas circunstancias, un cambio terminante de actitud y respuesta futbolística ante la adversidad, se convertía en una quimera. Uno se imagina que el técnico habrá convencido a sus jugadores sobre la necesidad de empezar otro partido en el segundo tiempo. Y metió de entrada a Rodrigo Díaz y a Encina para que el mediocampo tuviera un poco más de juego. Y a veces terminó marcando con dos en el fondo (Garcé y Goux), más Romero y Chitzzof en el complicado mano a mano con los carrileros de enfrente.
Y la actitud fue otra, pero a destiempo y con vicios de rendimientos que no se modificaron. Porque Gandín, de gran partido hace una semana en San Juan, era otro jugador: lento, irresoluto, empecinado a veces en la individual y sin aportarle esa dosis de confianza a su juego. Y lo mismo pasaba con Romero o con Goux. Levantó Capurro, metió Encina hasta que se fue diluyendo y la cabeza de Ramírez, en una jugada de pelota quieta que ejecutó el Rengo Díaz, le puso dramatismo a un partido que, si Colón lo empataba, iba a ser una verdadera odisea, un milagro futbolero de esos que a veces se producen, pero que Colón, con una respuesta tan chata de parte de todos, no estaba en condiciones de producir. Se mejoró, es cierto, pero no lo suficiente para pensar que el Colón de ese segundo tiempo se asemejaba en algo al equipo cambiado y ganador que había transformado Mohamed desde su llegada.¿Se acuerdan del Colón de Tigre, de Argentinos o de varios pasajes con Boca?, pues bien, el de ayer estuvo mucho más cerca de esa imagen que de aquella que Mohamed supo darle a partir de Gimnasia.
Y así como hoy, posiblemente, muchos hinchas piensen que se puede volver a sufrir por aquellos malos momentos, otros deben tener el optimismo de saber que este mismo equipo "descuartizó" a Independiente y supo ganar con total claridad en San Juan un partido con visos de final. Sigo pensando que hay jugadores y también actitud para seguir peleándola. Se perdió una batalla que parecía la más accesible de todas por las precariedades y problemas del rival. Y se perdió también una ocasión muy propicia para sacar mayor aire. Si Colón ganaba, le sacaba cuatro puntos a Racing y a Central, y nueve a los jujeños, con 21 por jugarse. Y alcanzaba momentáneamente a Newell's, con un partido menos que los "leprosos", aunque con la salvedad de que deben venir a jugar al Centenario.Y se desaprovechó la oportunidad. Pero esa batalla que se perdió en Bahía no debe ser el final de la guerra ni mucho menos. Hubo situaciones límites en las que el equipo sacó a relucir una respuesta que ayer no tuvo. Por ejemplo, cuando salió a jugar ante Independiente estando en descenso directo. Y le ganó con holgura en el resultado y con facilidad en el trámite.
Olimpo 2Colón 1
Olimpo: José Ramírez; Villavicencio, Ithurralde, Mancinelli y Tavio; Leandro González, Pinto, Wagner y Robles; Morales; Lujambio. A.S.: Ibáñez. Estuvieron en el banco: Araujo, Mariano Martínez y Ulloa. D.T.: Daniel Florit.
Colón: Blázquez; Aguilar, Garcé y Goux; Romero, Capurro, Falcón y Chitzzof; Gandín, Rubén Ramírez y Cardetti. A.S.: Tombolini. Estuvieron en el banco: Reynoso, Prediger y Carignano. D.T.: Antonio Mohamed.
Goles en el primer tiempo: a los 10 m Leandro González (O) y a los 38 m Lujambio (O).
Gol en el segundo tiempo: a los 30 m Ramírez (C).
Cambios: en el primer tiempo, a los 22 m Rogelio Martínez (O) por Pinto. En el segundo tiempo, al comenzar, Jorge Martínez (O) por Ithurralde, Encina (C) por Falcón y Rodrigo Díaz (C) por Cardetti; a los 27 m Jerez (C) por Garcé y a los 28 m Olivi (O) por Robles.
Incidencias: en el primer tiempo, a los 42 m fue expulsado Aguilar (C) por doble amonestación.
Amonestados en Colón: Aguilar, Goux, Capurro.
Cancha: Olimpo.
Árbitro: Héctor Baldassi.
Aguilar, Garcé y Rivarola
Con su expulsión de ayer, el paraguayo Aguilar no podrá jugar el encuentro ante Banfield, previsto para el sábado que viene a las 16.10 en el Centenario, y volverá con cuatro amarillas cuando a Colón le toque enfrentar a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, en el noroeste del país.
Por su parte, Ariel Garcé salió con un fuerte golpe en la zona lumbar y Mohamed comentó después del partido que estará en condiciones de jugar el sábado.
Otro que tendrá la chance de volver al equipo es Germán Rivarola, que lleva dos partidos fuera del equipo y ya está recuperado.
De los 20 jugadores que viajaron a Bahía Blanca, quedaron fuera del banco César González e Iriarte. El resto de los que jugaron terminaron sin demasiados problemas físicos el partido y estarán a las órdenes de Mohamed para encarar la semana de trabajo pensando en el Taladro.
Pese a que se sigue recuperando de la lesión de ligamentos cruzados que ya lo marginó de todo este torneo, Esteban Fuertes quiso estar presente para acompañar a los jugadores. Antes del encuentro estuvo en los vestuarios visitantes y le dio ánimo a sus compañeros. Además de los más de 200 hinchas rojinegros que se hicieron presentes en las tribunas, también vale destacar el muy buen acompañamiento dirigencial, con el presidente Germán Lerche a la cabeza, quien se saludó afectuosamente con Héctor Baldassi antes del partido.
Asume Zuccarelli en Olimpo
Según lo que se comentó en los pasillos del estadio Roberto Carminatti, Humberto Zuccarelli se hará cargo en las próximas horas del plantel de Olimpo, después de la decisión tomada por la dirigencia de no aceptar el plan de trabajo propuesto por Gustavo Echaniz.
"Mi proyecto apuntaba a promover jugadores de abajo, foguearlos y armar el equipo para jugar el Nacional B del año que viene. Tenemos que sacar 20 de 24 puntos para salvarnos. Eso es imposible en la práctica. Hay que ser realistas. Pero el presidente no aceptó mi propuesta de trabajo y por eso decidí apartarme y me quedaré como coordinador hasta el 30 de octubre, cuando vence mi contrato", dijo Echaniz.
"Jueguen al fútbol, no con nuestros sueños", decía una de las banderas colgadas en el alambrado del sector de populares locales. Otra rezaba un fuerte apoyo de la barra al Potro Echaniz, en tanto que el resto de las banderas aurinegras fueron colocadas al revés, en clara señal de disconformismo por la campaña y por las decisiones que tomó la dirigencia en los últimos días.
"Nos sorprendió todo esto que pasó. Habíamos terminado el último entrenamiento con Echaniz, se fue a reunir con los dirigentes y vino el presidente y nos dijo que al equipo lo iba a dirigir Florit. Muchachos que iban a ser titulares pasaron al banco o a estar afuera, y otros, que no eran tenidos en cuenta por Echaniz, fueron titulares. Nosotros, como jugadores, tuvimos que asumir la responsabilidad y salimos a ganar el partido, como debía ser", dijo Cristian Tavio tras el encuentro.