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Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a Bahía Blanca)
Los resultados deportivos son los que ocupan, a gran escala, el centro de atención dirigencial y "popular" (llámese hinchas) en Colón. Pero no sólo de esto vive el club, ya que se ha producido y seguramente se seguirá desencadenando, en breve, una serie de hechos que le continuarán dando impulso y vida a la institución.
Los dirigentes ya tienen en sus manos el fax que envió el AEK de Grecia, haciendo uso de la opción por Ismael Blanco. Se acabó así, de manera feliz y positiva para el club, una historia que, como se recordará, tuvo su punto de partida el año pasado, cuando el presidente debió viajar a Grecia y cerrar una operación que parecía no concretarse debido a aquella revisión médica "objetada" por parte de los facultativos del club europeo, por la operación de ligamentos cruzados a la que se sometió el entrerriano cuando jugaba en Colón.
Se dieron tres situaciones que han sido claves: 1) los goles y la rápida adaptación de Blanco, convertido en goleador del torneo griego y figura de su equipo; 2) a la negociación, que en su momento parecía caerse, el presidente la peleó y, al final, la concretó con un préstamo importante (alrededor de 500.000 dólares) y una opción que deberá pagar el AEK en breve, que asciende a 1.350.000 dólares, aproximadamente; 3) la ratificación de que Blanco fue bien operado en su momento por el doctor Eduardo Vega, con una técnica de avanzada que empleó en varios jugadores sabaleros que sufrieron la misma lesión y que permitió no sólo un regreso inmediato (en algunos casos, con apenas 4 meses de recuperación), sino también una recuperación total y sin espacio para la duda, independientemente de aquella objeción de hace casi un año.
De esta manera, Colón se alzará con un dinero sumamente importante, proveniente de un jugador surgido de las inferiores y que, en su momento, no figuraba en los planes de Leonardo Astrada, el técnico de turno, para ser tenido en cuenta de manera inmediata. Varios pensarán que se fueron muchos goles, y tienen razón. Pero así también se puede suponer que, si Blanco se hubiera quedado en Santa Fe, posiblemente esa cotización tan importante y de nivel internacional no habría sido tal y hasta se habría corrido el riesgo de que perdiera valor, si Astrada no lo ponía.
También Bravo es un caso muy especial, que el hincha debe analizar correctamente y con frialdad. Al club le van a entrar (San Martín informó que hará uso de la opción) 1.000.000 de dólares por un jugador que no tenía lugar en Colón, inclusive menos que Blanco. Entre los dos, Colón redondeará entonces un ingreso en las próximas semanas de 2.350.000 dólares; serán por jugadores que no tenían cabida y necesitaban -como alguna vez pasó con Tito Ramírez, inteligentemente cedido en aquella ocasión por Darrás a Tiro Federal para que sea goleador y estrella del ascenso- la oportunidad de jugar, algo que en Colón no iban a conseguir.
A todo esto, hay que sumarle el ingreso de 500.000 dólares que percibirá Colón por la venta que hará Independiente de Germán Denis y que figura específicamente en el contrato. Así, se llega a la conclusión de que para el club estarán a disposición casi 10 millones de pesos en los próximos meses.
Es posible que esto que aconteció con Bravo, con Blanco, con el propio Bieler, por quien Colón dispone de la mitad de los derechos económicos, abra un debate futbolístico por las evidentes implicancias económicas: las inferiores, ¿deben formar jugadores para que triunfen o ser una fuente casi vital de recursos dinerarios, más que de goles y buenas actuaciones con la rojinegra?
Se supone que los chicos deben, en primera instancia, alcanzar gloria deportiva en la institución. Y recién después, con fogueo y continuidad, pegar el salto de calidad y cantidad (de pesos o dólares). Pero éste es un tema que atañe más a los técnicos de turno (muchos de los que llegan confían poco y nada en los jugadores del club) y también a la solidificación de una estructura de inferiores que siente bases del verdadero proyecto deportivo, algo que esta comisión ha tratado de elaborar y defender.
Es inminente la inauguración del predio, como también se han comprometido los dirigentes a continuar haciendo obras en el estadio, fundamentalmente en los accesos, a fin de agilizar la entrada y salida de la gente, haciéndola más cómoda y segura.
Sentar las bases para el futuro es, más que una estrategia electoral o un dictado de promesas, una palpable necesidad institucional. Ayudará el predio, obviamente, porque la infraestructura resulta indispensable. Y también el sostenimiento de un trabajo que rinde sus frutos muy lentamente, pero que, en el caso de Blanco y Bravo, como alguna vez lo fue con Carignano, da signos evidentes de que los jugadores salen y tienen proyección.
Sólo falta que el técnico de turno los ponga y confíe en sus capacidades. Ni Blanco iba a tener lugar con Astrada, ni Bravo las tuvo con todos los técnicos que pasaron. Eran "candidatos", sobre todo en el caso de Bravo, a entrenar aparte, a ser el sexto delantero del plantel o, directamente, a quedar libre.
Ahí apareció la decisión dirigencial de no desprenderse del jugador, de darle fogueo en otro club y hasta de poner una opción tremendamente alta, a tal punto que los goles de Bravo, hoy, no opacan aquella cifra que se puso en su momento y que a esta altura Colón se asegura por su aceptación.
Estos viajes permiten, muchas veces, descubrir emprendimientos en los que la mano de los santafesinos está presente. Fue así como, por invitación de José Haidar y el "Gato" Fullini, dos fanáticos colonistas, varios periodistas de la ciudad se trasladaron a unos 70 kilómetros, aproximadamente, de esta ciudad para conocer la salina que es propiedad de la firma Haidar y Compañía.
Más de 6.000 hectáreas en las que el hombre aprovecha el beneficio de la naturaleza para conseguir el recurso natural y fabricar la sal que luego se venderá no sólo en el país sino que servirá también para exportación.
Es un espejo blanco increíble desde el cual se extrae la materia prima que luego se elabora y produce el condimento que le da gusto a todas las comidas. Y es de un santafesino triunfador, que con especial atención y buen gusto ofició de anfitrión en una jornada brillante, desde lo climático, que se vivió en la víspera en Bahía Blanca.
BLÁZQUEZ (5).- Tapó un mano a mano con el partido 0 a 0; le peinaron la pelota delante de sus narices en el gol de Lujambio; en el otro no tuvo nada que hacer, fue brillante la definición de Leandro González.
AGUILAR (3).- Jugó fastidioso casi desde el arranque del partido, discutió y se peleó con Lujambio adelante de Baldassi, lo bajo a Robles en la primera amarilla y estando amonestado cometió una infracción que lo dejó afuera prematuramente.
GARCÉ (4).- Quiso salir jugando desde atrás pero no siempre lo hizo con seguridad. Complicado también en la marca. Perdió la confianza y seguridad que había tenido desde que Mohamed se hizo cargo del equipo y que le dio solidez al trabajo defensivo.
GOUX (4).- Otro que estuvo muy lejos del nivel parejo y bueno que venía mostrando, al igual que el resto de sus compañeros de la línea de tres. Flojo en todo.
ROMERO (3).- Perdió largamente el duelo con Robles y luego se vio complicado con el ingreso de Olivi. No aportó nada ofensivamente. Quiso despertarse en el final, pero ya era tarde.
FALCÓN (4).- Otro que no estuvo a la altura de lo que puede dar. Se nota que le cuesta retomar el nivel cada vez que se lesiona. Perdió muchas pelotas cuando fue presionado en el medio. Salió reemplazado al culminar el primer tiempo.
CAPURRO (5).- De lo poco para rescatar en Colón, sobre todo por lo que corrió y metió en el segundo tiempo. En el primero se lo vio inseguro en el manejo de la pelota. Y perdió varias.
CHITZZOF (4).- Otro duelo perdido, el que supo ganar Leandro González, un delantero que se bancó el ida y vuelta por el lateral. En su haber, un par de remates interesantes de media distancia en la parte final del primer tiempo que fueron conjurados por José Ramírez.
GANDÍN (4).- Muy lejos de aquél que brilló en San Juan y con dos pase-gol supo convertirse en uno de los mejores. Perdió en casi todas, no inquietó nunca a Ramírez y se empecinó a veces en la individual.
RAMÍREZ (5).- Le tiraron muchos pelotazos del fondo para que peinara la pelota. Villavicencio y Mancinelli lo marcaron bien, aunque supo ganarle el cabezazo a González en el centro de Rodrigo Díaz y le dio el gol del descuento a su equipo.
CARDETTI (3).- Flojísimo partido, sin encontrar la ubicación (merodeó entre el puesto de enganche y el de wing izquierdo) y falto de confianza para encarar. Apenas un remate al arco apenas empezó el partido que desvió Ramírez.
ENCINA (5).- Apenas entró, en el inicio del segundo tiempo, le dio mucha dinámica al equipo. Es cierto que no aportó claridad, pero al menos le cambió la cara al ataque sabalero.
RODRIGO DÍAZ (5).- Fue de menor a mayor, le metió un lindo centro a Ramírez en el gol de Colón y algunas pelotas en profundidad, aunque no siempre con precisión.
JEREZ.- Entró en la parte final para ubicarse detrás de Romero y frenar la escalada permanente de Olivi, un jugador rápido y complicado.