Cesar Miño
Con una producción que resultó lo suficientemente solvente e inteligente como para justificar el éxito alcanzado, Santa Fe Rugby Club venció al Club Universitario de Santa Fe por 15 a 3, en el marco de la segunda jornada del Torneo Regional del Litoral 2008, organizado conjuntamente por las Uniones Rosarina, Santafesina y Entrerriana.
Para levantar la tradicional copa Triferto puesta en disputa como en cada una de las ediciones del "Clásico de Campeones", los de Sauce Viejo impusieron básicamente su mayor sabiduría para manejar los diferentes momentos de un encuentro que aún sin destellos, poseyó un contenido superior a la escueta expresión de los guarismos definitivos.
Como era dable esperar, los movimientos iniciales denotaron una preeminencia táctica desde la que también comenzaron a surgir los primeros esbozos de una gratificante intención de arriesgar con inteligencia, en pos de encontrar los espacios notoriamente reducidos por los férreos sistemas defensivos impuestos.
Así, el anfitrión logró sumar rápidamente el penal que se transformaría en lo único "computable" de una etapa que al ser analizada, dejó algo más que eso para rescatar.
Porque además de las certezas defensivas, hubo una interesante lucha por la posesión de la pelota, en la que la diferencia más ostensible estuvo focalizada en la excelente tarea que Santa Fe Rugby Club alcanzó en el line-out, formación que dominó durante todo el desarrollo.
En el scrum, hubo dos packs dispuestos a "marcar territorio" con muestras inequívocas de aptitudes técnicas; mientras que en las formaciones espontáneas, se repartieron aciertos y yerros en partes iguales.
En un contexto de equilibrio casi generalizado, el juego transitó prioritariamente entre ambas líneas de 22 metros: lo que es homónimo decir, no hubo demasiadas ocasiones como para vulnerar los ingoals. En cambio, sí hubo oportunidades para sumar de a tres, las que en su mayoría fueron desperdiciadas por el pateador del equipo visitante.
El segundo tiempo tuvo un arranque fulminante del local, que con tanta potencia como convicción, apoyó su primer ensayo a través de una incontenible acción que tuvo a los forwards como protagonistas estelares.
Semejante shock prematuro, abrió un interrogante en torno a qué tipo de incidencia ocasionaría una circunstancia tan especial, sobre todo en el aspecto anímico. La respuesta no se hizo esperar, ya que Santa Fe Rugby pareció disfrutar de la "comodidad" de estar al frente y comenzó a imponer condiciones a través de una ejecución táctica impecable, sustentada por una obtención fluida, una defensa impiadosa y un aprovechamiento casi ideal de las situaciones propicias para sumar.
Por ende no extrañó el segundo ensayo, que dejó la sensación de comenzar a liquidar el pleito, pese a que Universitario se fortaleció a pura entereza -con más ímpetu que ideas- y comenzó a inquietar a su clásico adversario, cuando promediaba la etapa.
Esto cobró mayor protagonismo cuando el local se quedó con un hombre menos, debido al sin bin aplicado a uno de sus forwards más voluntariosos, lo que pareció generar una especie de letargo en su producción.
Sin embargo, con el transcurrir de los minutos volvió a acomodarse y, aún en inferioridad numérica, recuperó esa especie de actitud sabia y paciente, por la que transitaron los mejores momentos de su producción. Argumentos absolutamente valiosos en un contexto donde las diferencias, hasta suelen resultar imperceptibles.
El párrafo final bien vale focalizarlo en algunas actuaciones individuales que resultaron clave para el sereno festejo final de Santa Fe Rugby Club. Como la de Luis Mariano Cabal, que no sólo cumplió una tarea excepcional en el line-out, sino que también se mostró notablemente participativo en el resto del juego.
Tampoco debería obviarse el desempeño de Pedro Benet, quien desde la plaza de apertura fue el ejecutante ideal de una táctica inteligentemente planificada, para la que por supuesto colaboraron todos y cada uno de los integrantes del equipo.
En cuanto a Universitario, podría rescatarse a Germán Millaá, quien aún en los momentos de mayor adversidad o desorientación, fue capaz de encontrar la senda de la evolución en el campo de juego. Lo que para un equipo en gestación, resulta especialmente valioso.
El match se disputó en la cancha principal de Sauce Viejo, ante un buen marco de público, con el referato del santafesino Javier Villalba.