Escenarios & Sociedad: SOCI-01
Mucho alarde y poca sustancia
 Cate Blanchett y Clive Owen, en una escena de la película "Elizabeth, la Edad de Oro". Foto: Agencia Télam

El relato histórico dirigido por el indio Shekhar Kapur se concentra en la figura de la reina Elizabeth I de Inglaterra, cuyo reinado abarcó la segunda mitad del siglo XVI. Pero especialmente pone el eje en su enfrentamiento con Felipe II, el ultracatólico y oscuro rey de España que intentó librar una guerra santa contra la corona británica, de confesión protestante.

Son momentos de lucha por la hegemonía política, con una corte británica envuelta en intrigas y traiciones. La población estaba inquieta porque su reina era virgen y no tenía sucesión, mientras su prima, María Estuardo (a cargo de una encorsetada Samantha Morton), católica, conspiraba desde las sombras para destronarla y portar la corona. En tanto que en los mares, las armadas británica y española se enfrentaban y se disputaban el dominio de las nuevas tierras y sus tesoros. Por eso otra figura relevante en esa época fue la del pirata inglés mister Walter Raleigh, un plebeyo que logra llegar hasta la intimidad de la reina Elizabeth e influir poderosamente en sus decisiones.

El guión, de escaso rigor documental, exalta la figura la reina, que encarna una monumental Cate Blanchett, como una heroína desafiante. Solitaria y carente de afectos, pero dispuesta a reinar y defender a su pueblo, con el ideario protestante, más amplio y moderno que el católico, al que se lo pinta fanático y estereotipado, obsesionado con hacerse del trono británico.

Según Kapur y sus guionistas, Felipe II es un rey bufonesco y desdibujado (a cargo de Jordi Moll‡), incapaz de imponer autoridad, casi pueril y ridículo, quien se desmorona cuando, después de haber intrigado contra Elizabeth -y por eso condenado a muerte a María Estuardo-, decide enviar su Armada Invencible a invadir Inglaterra y es derrotado y humillado por la marina británica, que hunde para siempre sus febriles ambiciones. Una mirada intencionalmente prejuiciosa, ya que el oscuro Felipe II se caracterizó en realidad por su crueldad y despotismo.

Por otra parte, esta versión ensalza la figura de Raleigh, el pirata desafiante, que es capaz de romper todo protocolo con tal de llegar hasta la reina y transmitirle sus ideas de avanzada para expandir los dominios de la corona allende los mares. Una figura (que interpreta con eficacia el gallardo Clive Owen) capaz de conmover a la reina, ansiosa por vivir aventuras y ampliar los horizontes de su mundo, que cada vez se vuelve más opresivo.

Pero si bien la historia y las caracterizaciones de los personajes son extremadamente esquemáticas y tendenciosas, Kapur no ha ahorrado esfuerzos ni recursos en todo lo referente a escenografías y vestuario, los que se convierten prácticamente en los protagonistas del filme, exaltados con un buen manejo de cámaras, capaz de apreciar los detalles palaciegos, expresiones de opulencia y magnificencia, que contrastan con las sombras y las catacumbas donde conspiran los católicos, a quienes se los ve sólo ocupados en cultivar el resentimiento y los deseos de venganza.

Una historia de amor triangular matiza la anécdota, para poner un matiz romántico, que involucra a la cortesana favorita de Elizabeth, Bess (Abbie Cornish), a la propia reina, y al leal Raleigh. El enredo sirve para mostrar a una monarca capaz de sensibilizarse, de mostrarse vulnerable y hasta de desear tener una vida alejada de las exigencias del poder, una vida más libre y aventurera, que sólo queda en sus fantasías, que no le impiden sin embargo ejercer el mando con rigor cuando las circunstancias lo requieren.

La música envuelve toda la acción en sus coros, quizá con excesiva presencia, como si tuviera que sostener un guión que se vuelve confuso en la subtrama de intrigas y que podría prescindir de algún pasaje para centrarse en el drama humano de la reina. Si la ambientación palaciega es acertada, no ocurre lo mismo con las panorámicas exteriores, haciendo agua particularmente en la batalla naval, lo más flojo de la película, con resoluciones burdas y poco verosímiles.

En síntesis, es una película con muchas objeciones y muy pocos aciertos.

Elizabeth, la Edad de Oro

"Elizabeth: The Golden Age". Reino Unido y Francia, 2007. Dirección: Shekhar Kapur.

Drama. Interpretación: Cate Blanchett, Geoffrey Rush, Clive Owen, Abbie Cornish, Samantha Morton, Jordi Moll‡, Rhys Ifans. Guión: William Nicholson y Michael Hirst. Producción: Tim Bevan, Eric Fellner y Jonathan Cavendish. Música: Craig Armstrong y A.R. Rahman. Fotografía: Remi Adefarasin. Montaje: Jill Bilcock.

Diseño de producción: Guy Hendrix Dyas. Vestuario: Alexandra Byrne. Duración: 114 min.

Buena: ***

Laura Osti