Deportes: DEPO-19
Análisis
En busca del "click"
Por Alejandro Galetto

Jugar al tenis es como andar en bicicleta: una vez que se aprende, no se olvida más. La diferencia es que ser bueno o no depende del talento y de la actitud. Pues, bien, Guillermo Coria es bueno en serio; lo demostró con sobrados argumentos, una y otra vez, derrotando con facilidad a los mejores del mundo en su momento. De hecho, varios de sus propios colegas lo han calificado como un fenómeno, un "crack", y aún no entienden cómo puede estar viviendo la realidad que lo rodea.

En una ocasión, Coria le dijo a El Litoral que su problema tenía menos que ver con cuestiones anímicas que con inconvenientes de índole técnico. Sin embargo, las palabras que vertió ayer en la conferencia de prensa post partido fueron muy claras en otra dirección. "Trabajé con un montón de psicólogos, pero de momento no encontré respuesta. Creo que todo pasa por sentirme bien conmigo mismo, por ser más humilde y aceptar que aún me falta para volver a ser el de antes. Creo que no debo exigirme tanto en los partidos, porque cuando me entreno la estoy pegando mejor que cuando era top ten".

Esta última frase no es de compromiso. Según una fuente muy cercana al "Mago", en sus entrenamientos de fin del año pasado, Coria sostenía una eficacia superior al 90 por ciento a la hora de realizar el primer saque. Cuando debía apelar al segundo servicio, la efectividad alcanzaba la perfección. La pregunta surge por decantación: ¿por qué un tipo que saca fenómeno en las prácticas entra a una cancha a jugar un torneo y comete arriba de las diez dobles faltas? Porque hay de por medio un problema de raíz psicológica. No hay que ser psicoanalista para saberlo.

Coria fue por mucho tiempo el mejor tenista argentino en el mundo, y eso no fue hace décadas, sino hace tres años. Derrotó a los mejores, ganó grandes torneos, fue protagonista en certámenes de Grand Slam y fue número 3 del mundo detrás de Roger Federer y Andy Roddick. No es un veterano, tiene sólo 26 años, edad en la que muchos alcanzan la plenitud física y mental. El regreso a los primeros niveles está a la vuelta de la esquina. Así como su cabeza hizo ese "click" que lo expulsó vilmente de la elite del tenis mundial, deberá ayudarla a que haga el trabajo inverso; de esa manera, podrá volver a disfrutar de la realidad que le da este deporte hermoso. Y los argentinos tendremos otra vez la posibilidad de contar con uno de los mejores y más vistosos jugadores del mundo.