Escenarios & Sociedad: SOCI-05
CATHY Y LIZ OPRANDI
Con la mirada de quien se reconoce desde lejos
Hijas del esperancino Aníbal Oprandi y la balinesa Arnany, las jóvenes visitaron la Santa Fe natal de su padre y recorrieron su país, como argentinas que se reconocen y diferencian con los jóvenes de estas llanuras.

Indonesas o argentinas; nativas o extranjeras son dualidades con las que Cathy Oprandi y su hermana Liz aprendieron a vivir desde pequeñas. Su papá, Aníbal, es un esperancino descendiente de suizos e italianos que hace más de tres décadas se radicó en la isla de Bali, Indonesia, donde aún trabaja en una organización internacional. Tras comprar muchos productos en batik, típicos del lugar, este santafesino se enamoró de su vendedora, Putu Arnany, y formó familia. El resultado fueron Peter, Cathy y Liz, tres argentinos que desde siempre viven en tierras extranjeras y que en cuatro ocasiones visitaron éste, su país, con la mirada de quien se reconoce de lejos.

"A menudo, cuando la gente se entera de que soy argentina me pregunta si hablo español y debo responder que no; entonces quieren saber cuestiones de la cultura argentina y debo responder que tampoco conozco demasiado" dice Liz, quien a sus 24 años trabajó como diseñadora en una empresa de diseño de indumentaria y especializó en Inglaterra sus estudios de moda y maquillaje. Con estas herramientas, Liz tomó una decisión: "Quiero vivir en Argentina, estoy en busca de trabajo en una ciudad como Buenos Aires porque quiero vivir mi país, ser argentina, experimentar serlo, y creo que nunca lo he sido en realidad, porque no soy de un lugar ni del otro. Quiero hablar español, aprender su cultura y ser argentina, con todo lo que eso significa".

Lejos de los planes de su hermana, a los 25 años Cathy es analista en finanzas. Estudió en Australia y busca trabajo de regreso en Bali, porque prefiere los lugares paradisíacos de su isla natal. Allí, además de contar con las ventajas de "vivir en un lugar muy hermoso, una isla de vacaciones", esta joven profesional explica que regresará en busca de trabajo "porque allí hay muchas empresas y corporaciones de Australia, Estados Unidos e Inglaterra. Hay muchas industrias donde voy a buscar empleo". Los planes de la joven siguen los pasos de su hermano mayor Peter, de 27 años, en Bali, subgerente de una fábrica de joyas de plata que exporta a los Estados Unidos e Inglaterra.

Jóvenes

En diálogo con este diario, ambas coincidieron en que "la vida de los jóvenes y sus expectativas aquí en Argentina, en Indonesia y otros lugares del mundo son muy similares", y que "tal vez lo que cambia son las oportunidades y la capacidad de aprovecharlas".

"La mayoría de mis amigas están formando familia -contó Cathy-, y no todos mis amigos son profesionales. Al igual que aquí, la mayoría busca repartir su día entre el trabajo y el tiempo para disfrutar con amigos o familia. Creo que -más allá de la costumbre de la siesta, que corta el día a la mitad y que personalmente no me gusta, aclara-, la vida es igual, no hay demasiados cambios".

De visita en la casa de "tío Pedro", el hermano de Aníbal que reside en Esperanza, las jóvenes notaron que tanto en este país, como en Indonesia, "las mujeres no están en igualdad de condiciones que el hombre. En Bali las mujeres no son tan respetadas como deberían serlo -opinó la mayor-, por una cuestión cultural y por muchos ritos que son propios de Indonesia. Aquí, si bien de un modo diferente, el rol paterno parece muy fuerte: es quien tiene la responsabilidad, la carga social de mantener a su familia, es la figura fuerte de sostén del resto; y lo mismo sucede en Bali".

"Te miraba de afuera..."

Los más de treinta años que pasaron desde su partida brindaron a su papá, Aníbal Oprandi, "una mirada, una percepción particular. En mi interior tengo la sensación de que, en general, éste como cualquier otro país tiene sus aspectos buenos y malos -opinó-. Por un lado, noto que otros países son más pragmáticos que la Argentina respecto de sus realidades. La evidencia de esto es el conflicto que tiene el país entre los campesinos y el gobierno, un problema grave que nos va a afectar a a todos. La política influye en todas las personas que viven en una nación, y por ello debería incluirlas a la hora de implementar normas.

"Si bien su inestabilidad política -destacó- es un aspecto negativo de este país, creo que los argentinos son personas que podrían estar sobre cualquier otra nación, porque están tanto o más capacitados".

Para este argentino que nos mira desde la distancia, el problema reside en "la falta de estrategias. A menudo se tienen buenos productos, pero no una buena estrategia de mercado. Lo mismo sucede con las medidas gubernamentales: las piensan pero no se tienen una estrategia clara de cómo serán implementadas".

De la redacción de El Litoral