En nuestra provincia ya suman tres los casos confirmados de meningitis bacterianas, dos de los cuales fallecieron recientemente, según confirmó este mediodía la Dra. Andrea Uboldi, directora de Promoción y Prevención de la Salud. La funcionaria mencionó que el último caso surgió ayer, en el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, adonde debió ser internada una señora de 54 años, oriunda de Carcarañá, con meningitis a meningococo.
En tanto, aclaró que "no se registran casos en nuestra ciudad ni en el norte de la provincia", motivo por el cual aseguró que no se trata de un brote ni de una epidemia de meningitis. Asimismo, explicó que la semana pasada ocurrieron dos casos de meningitis virales; dos chicos en edad escolar de Rosario manifestaron la enfermedad y ya están recuperados, en sus casas.
La funcionaria recordó que las pacientes fallecidas por meningitis bacterianas fueron una joven de 29 años, oriunda de Las Rosas, que falleció por una meningococcemia por una meningitis por meningococo, y una señora de 67 años, de Rosario, por meningitis a neumococo.
Cabe recordar que la meningitis es una infección aguda de las meninges, que son las capas que recubren la médula espinal y el cerebro, y actúan como barrera de protección para las estructuras rígidas (el cráneo y la columna) y para otras más frágiles y nobles como son el cerebro y la médula espinal. El contacto es básicamente respiratorio, a través de las gotitas de Flüge.
Existen dos tipos de meningitis: de causa viral (las más frecuente en primavera y verano, que tiene mejor pronóstico, aunque algún pequeño grupo son de gravedad, dependiendo de cada situación) y de causa bacteriana (generalmente se ven más en invierno asociada a otras patologías), pero se ven casos durante todo el año de ambas.
Las virales son producidas por el enterovirus, el más frecuente; el virus de la parotiditis (por una complicación puede producir meningitis); y el virus herpes, algo más grave y peligroso, el único que se trata, con antivirales. En tanto, las bacterianas más frecuentes son producidas por meningococo, que se presenta de manera epidémica (aunque hay casos esporádicos), por neumococo y por haemophilus influenza (era un germen muy frecuente y desde que está incorporada la vacuna en el Calendario Oficial vemos muy pocos casos, aislados). Todas se tratan, es decir que se pueden curar, pero pueden dejar secuelas.
En relación a los síntomas, cabe mencionar que son variables de acuerdo a la edad: los lactantes suelen tener irritabilidad (como una manifestación de cefaleas), fiebre alta y vómitos, y los chicos más grandes (algo similar ocurre en los adultos) también tienen cefaleas, fiebre, vómitos y rigidez de nuca (como un signo y no un síntoma, porque hay pus e infección en esa zona). Algunas meningitis, sobre todo las bacterianas (como en el meningococo), se acompañan de petequias, que son pequeñas manchitas rojas que no desaparecen cuando uno las aprieta. Esto también ayuda a pensar a los médicos en esta enfermedad.
Es una enfermedad de denuncia obligatoria para los hospitales porque el Ministerio de Salud, con esos datos, debe tomar acciones como indicar medicación preventiva (vía oral y excepcionalmente inyectable) cuando se trata de meningococo y haemóphilus a los contactos cercanos convivientes, para que no se contagien.
En este sentido, la Dra. Uboldi insistió en que "ante fiebre y dolores de cabeza se debe consultar al médico; se recomienda tener las vacunas al día (en especial la BCG, que protege contra la posibilidad de meningitis tuberculosa; Cuádruple, contra la meningitis por haemophilus influenza, entre otras patologías; y la Triple Viral, contra las paperas, entre otras patologías, que como complicación puede dar meningitis por parotiditis) y consensuar con el pediatra o médico de cabecera la necesidad de aplicar otras vacunas existentes en el mercado.