Señores directores: El mundo se presenta ensombrecido por la inseguridad, desgarrado por la desintegración espiritual, asombrado por las venganzas irracionales, dolorido por la infidelidad a los valores.
Vivimos entre un mundo que aún sueña y un mundo que teme. Los ojos y los oídos de un anciano han visto y escuchado las voces de la vida. Cuando usamos la palabra compromiso la decimos sólo con los labios ¿sin voluntad?, ¿sin corazón? Esperar y desesperar a veces se suele hacer eterno e impiadoso, vemos tanta inhumanidad de los que supuestamente se dicen humanos.
Algunos se vuelven egoístas e indiferentes o grandes mentirosos atrapados por la desesperanza... Dice Woody Allen en su conocida ironía: "Yo puedo perdonar cualquier cosa, menos que no piensen como yo".
Las tragedias que repiten las civilizaciones hacen creer que la memoria es tan efímera como la vida, apostar a la memoria para cambiar el mundo sólo resulta una ilusión. La relación entre los hombres puede transformarse en una desoladora y triste realidad; todos contra todos y aplicando el ojo por ojo. El mundo es un caos, pero del caos Dios creó el Universo.
Hay que tener algo de mago para comprender la magnitud de lo que nos espera. ¿Y si acudimos a Harry Potter con su varita mágica?
Toda sincera plegaria algún día ha de ser correspondida de alguna manera; todos los milagros realizados por los profetas fueron el resultado de sus plegarias; hoy cada uno trata de vivir en un mundo de dicha sin importarle la desesperación ajena. Necesitamos un día fuera del tiempo para meditar...
Un ser responsable se juega por lo que hace; un ser temeroso corre el riesgo de morir en el intento, y un insensato comete indecencias. Hoy esperar gratificaciones habrá de conducir a la frustración; sentirse fuerte es la clave, poco es lo que pensamos, mucho lo que calculamos; algunos hablan de igualdad y no la practican, el dinero puede comprar un reloj pero no el tiempo.
Un buen hábito es un poder, porque no son las malas hierbas que ahogan las semillas, sino el abandono del campesino. Todavía hay hombres, especies de gladiadores, inclaudicables, sin espada ni escudo, abrazados a la esperanza y aún más a su fe.
Somos nuestras actuaciones y en ese sentido tenía razón Calderón de la Barca cuando decía que la vida es teatro. Digamos con Woody Allen: "La vida ha dejado de ser un chiste para mí, no le veo la gracia".
Clary Miroznik German