Es evidente que a sectores del justicialismo les ha molestado la actitud de Hermes Binner como hombre de Estado, quien, al ser consultado por el periodismo, no ha trepidado en señalar que debía privilegiarse el diálogo en el conflicto entre el gobierno y el campo; pidió volver atrás con el aumento de las retenciones móviles y que, además, elaboró una propuesta técnica y superadora que envió a la presidenta Cristina Fernández, para sacar el diferendo del plano netamente político y partidario.
Luego, también opinó que el país debía tener "un sólo presidente", en alusión a las permanentes injerencias de Néstor Kirchner en la gestión de su esposa y, en la víspera, subió la apuesta y reclamó al ex mandatario que le diera libertad a Cristina Fernández para hacer su propio gobierno.
Frente a la modalidad confrontativa del ex presidente de la Nación y del gobierno nacional en la figura de muchos de sus ministros y secretarios, la postura dialoguista y diferenciadora de Binner se observa en la Casa Rosada como una actitud hasta conspirativa. Como si hubiera detrás otro tipo de intereses que no fuera la resolución de los conflictos que han aparecido en la vida cotidiana de la Nación.
Pero, además, ha molestado su independencia, que se contrapone a la subordinación que han exhibido y siguen haciéndolo gobernadores y legisladores del Partido Justicialista, que privilegian su lealtad al matrimonio Kirchner con o sin razón en sus posturas, por encima de los intereses de miles de santafesinos, de sus puestos de trabajo, actividades e industrias.
Esta periodista está segura de que muchos de los justicialistas de la provincia no coinciden con los conceptos, gestos y tono de Néstor Kirchner y Cristina Fernández cuando se han referido a la protesta del campo con dichos descalificatorios para el sector agropecuario y con discursos orientados a dividir la sociedad. Pero no se animan a decirlo públicamente. El propio Carlos Reutemann, cuando se opuso al aumento de la retenciones, dijo que su destino era la Siberia, conocedor de cómo se maneja el círculo íntimo del matrimonio presidencial.
La posición asumida por Binner fue rescatada por la mayoría de los diarios metropolitanos y comentarios políticos del fin de semana. Este gobierno provincial exhibe todavía déficit en otros asuntos, por ejemplo, ha tenido dificultades en obtener logros en materia de seguridad. Pero, en el caso que nos ocupa, hay que reconocerle a Binner que se puso por encima del conflicto de partes; reconoció la importancia del campo en la economía argentina y demandó una política agropecuaria consensuada y permanente. No la posee el país y que ello perjudica a Santa Fe.
Teresa Pandolfo