Viviana Mariño (CMI)
La asunción del ex mandatario como nuevo jefe del partido de gobierno pondrá punto final al proceso político que el propio Néstor Kirchner abrió para sellar una clara alianza con los gobernadores e intendentes justicialistas y los principales sectores sindicales liderados por el titular de la CGT, Hugo Moyano. Una estrategia para blindar a la gestión de su esposa y sucesora, Cristina Fernández.
Por eso, junto a Kirchner como flamante titular del peronismo también asumirá, como parte de la mesa chica de conducción y en el lugar de vice, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli.
El cargo de valor protagónico que el ex presidente decidió darle a Scioli en la nueva estructura del PJ hizo crecer en las últimas horas la idea de que el acto de asunción finalmente se realice en el estadio de Almagro, en el partido bonaerense de 3 de Febrero, bastión que comanda otro incondicional K, el intendente Hugo Curto.
La nueva conducción se completa, en los lugares de mayor exposición, con el propio Moyano, y los gobernadores Jorge Capitanich (Chaco) y Sergio Uribarri (Entre Ríos).
Kirchner asumirá las riendas del PJ después de sortear los intentos de sectores disidentes encabezados por los hermanos puntanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, de impugnar el Congreso Nacional del PJ, celebrado en Parque Norte en marzo pasado, y la proclamación automática de la nómina armada a la medida del ex mandatario.
Sin embargo, la Justicia Electoral terminó por convalidar la estrategia de la Casa Rosada para que Kirchner encare sin sobresaltos el inicio formal de su mandato como titular del PJ.
Al mismo tiempo, sin embargo, el ex presidente dio en las últimas semanas señales de que mantendrá en pie el proyecto de la Concertación Plural, el ensayo político-electoral de alianza con un sector del radicalismo que encontró su mejor expresión en la elección del mendocino Julio Cobos, como compañero de fórmula de Cristina.
Kirchner decidió reavivar su vínculo con ese sector, después de la amenaza de deserción de algunos de los mandatarios provinciales del radicalismo K que, especialmente, por las derivaciones del dilatado conflicto con el campo y la promesa incumplida de mayor protagonismo en la estructura de gestión, hicieron escuchar sus quejas en la Casa Rosada.
Cobos y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se encargaron de contener ese malestar con un prolongado almuerzo en las oficinas del vice en la sede gubernamental.
La semana próxima el jefe de Gabinete tiene previsto recibir al gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, el primero de los gobernadores radicales K que planteó públicamente las críticas que, desde hace tiempo, el radicalismo aliado del poder central comparte en privado.
Los gobernadores radicales K parecen haber aceptado sin sobresaltos que el ex presidente asuma como nuevo titular del PJ.
Sin embargo, Kirchner parece dispuesto a asumir también un rol activo. Se habló de un acto a mediados de mayo, seguramente posterior al del PJ, para armar una mesa de conducción junto a Cobos, en el espacio de la Concertación plural. Una forma de atar con firmeza a todos los sectores que sostuvieron la llegada de su esposa al poder.