Política: POLI-06
Una semana plagada de rumores
Fernández en el ojo del huracán
Con pocas horas de diferencia, el jefe de Gabinete pasó de desmentir su renuncia a negar que en el gobierno exista "doble comando" y cumplir un papel clave en la negociación con el campo. La relación con Néstor Kirchner y el relanzamiento del gobierno son temas centrales y se tratan este fin de semana en El Calafate.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, asumió esta semana un particular protagonismo, que culminó al convertirlo en el artífice del provisorio acuerdo con el campo, pero antes de eso lo mostró desmintiendo su renuncia y asumiendo en el Congreso el papel de desmentir el "doble comando" en el gobierno nacional. Las tres cuestiones están estrechamente vinculadas al papel que juega el ex presidente Néstor Kirchner en el actual esquema de poder. Y las tres se conjugaban también en las reuniones desarrolladas hasta las últimas horas de ayer y en el fin de semana que comparten la presidenta y su esposo en El Calafate.

La jefa del Estado se encuentra en El Calafate desde el miércoles luego de presidir un acto en la ciudad santacruceña de Pico Truncado. Néstor Kirchner voló hacia el sur horas después de la partida de la presidenta. El viaje de ambos fue precedido por una intensa reunión en Buenos Aires, que tuvo al jefe de Gabinete como tercer protagonista.

Las negociaciones con las entidades rurales y el imparable protagonismo del ex presidente atravesaron los principales ejes de la conversación. Cuando Néstor y Cristina Kirchner se encontraban en Santa Cruz, Fernández debió enfrentar el miércoles una jornada cargada de rumores sobre su renuncia. El jefe de Gabinete terminó con sus últimas fuerzas en el recinto del Senado, donde brindó un informe sobre la marcha de gobierno.

"Lo del doble comando es una estupidez, una perfecta imbecilidad mediática. El ex presidente dice lo que mucha gente piensa y la presidenta (Cristina Fernández), les garantizo, hace lo que quiere", dijo Fernández ante los legisladores.

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Rumores insistentes

Fernández volvió a quedar en el centro de nuevas e insistentes versiones de renuncia en el marco del plan "relanzamiento" que Cristina Fernández y su antecesor y esposo estudian para recuperar la iniciativa política, y que podría incluir cambios en el gabinete.

Aunque los rumores sobre el alejamiento de Fernández habían circulado con fuerza en las horas previas e inmediatamente posteriores a la salida de Martín Losteau del Ministerio de Economía, esta vez el funcionario quedó obligado a las aclaraciones públicas.

"Estos rumores los lanzan sectores interesados, y no de adentro del gobierno. Tengo no sólo una relación política sino de amistad con el matrimonio Kirchner", enfatizó en la tarde del miércoles tras decidir una incursión mediática para ratificar su permanencia en el Ejecutivo.

Fue después de que su ausencia en el tramo inicial de una reunión clave con los dirigentes del campo -la negociación quedó en manos del secretario de Agricultura, Javier de Urquiza- aumentara las especulaciones sobre una posible inminente dimisión. En ese sentido, Fernández no dudó en vincular los rumores con la marcha de las conversaciones para quebrar la pulseada con el campo. "Está muy claro que hay gente que quiere complicar al gobierno y lanzan este disparate el día que tenemos una reunión importante", evaluó.

El operativo pareció completarse con un gesto poco habitual en la Casa de Gobierno. El miércoles circularon volantes con la leyenda "Alberto no se va" en medio de las cruciales negociaciones que el funcionario llevaba adelante con los dirigentes de las principales entidades del campo.

Partidario de un cambio profundo en el Gabinete inicial de la presidenta un consejo que el matrimonio Kirchner desoyó en diciembre pasado al armar el nuevo equipo de gobierno- el jefe de Gabinete quedó blanco de los rumores después de manifestar el "cansancio" de cuatro años en el cargo.

La mandataria reclamó su permanencia; lo comparó entonces con parte del "disco rígido" de la gestión K- pero el conflicto con el agro y la actuación de Losteau (el ex ministro llegó al gobierno con aval de Fernández) avivaron los rumores de alejamiento.

Fuentes de la Casa Rosada explicaron que el malestar provino entonces del ex presidente quien, desde el retiro de Puerto Madero y la residencia de Olivos, mantiene una vital presencia en las decisiones de gobierno.

Por estas horas, el ex mandatario contribuye al armado del denominado plan de relanzamiento de la gestión de su esposa, un proyecto que incluye el anuncio de medidas de corte social y, como siempre, los rumores de cambios profundos en la estructura ministerial.

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Negociador

En tanto, Fernández mantiene un papel preponderante en la negociación con el campo. Para el próximo martes, el jefe de Gabinete quiere formar una "mesa agropecuaria" con los dirigentes ruralistas para discutir una política integral para el agro, que se instrumentaría luego del 25 de mayo, como parte del pacto social del Bicentenario.

Según fuentes de la Casa Rosada, Fernández no quiere discutir sólo la corrección del esquema de retenciones móviles, que desató el paro de 21 días del agro. Pero en el entorno de Néstor Kirchner aseguran que Fernández sigue sin tener, por ahora, la aprobación del ex presidente para revisar las retenciones y ceder ante el campo.

Fernández busca un acuerdo para fortalecer políticamente al gobierno de Cristina Kirchner. Pero Kirchner está convencido de que debe forzar al campo a un paro salvaje, enfrentarlo con la opinión pública y acusarlo luego por la inflación y por la ruptura del diálogo. Entonces sí Kirchner buscaría negociar en condiciones de fortaleza para el gobierno y de "humillación" para el agro.

En la Casa Rosada, los principales funcionarios, con falta de directivas, confesaban ayer que esperan, tras este fin de semana, tener señales desde El Calafate.