Representantes del gobierno chino recibieron hoy a dos enviados del Dalai Lama, en el primer encuentro entre ambos bandos desde la crisis desatada en el Tíbet el pasado marzo y cuyo objetivo principal es atajarla, aunque sea de forma momentánea.
La importancia de las conversaciones, que según el gobierno tibetano en el exilio se celebran en la ciudad sureña de Shenzhen, se demuestra en que el propio presidente chino, Hu Jintao, se refirió a ellas, cuando hasta ahora China guardaba estricto silencio sobre estos contactos, que tienen lugar desde 2002.
""Espero que los contactos con los representantes del Dalai Lama a partir de hoy producirán un resultado positivo", dijo Hu en Pekín en un encuentro con periodistas japoneses previo a su viaje a Japón el próximo día 6, según la agencia oficial Xinhua.
Subrayó, no obstante, que ""el juicio sobre una persona debe basarse en sus hechos y no en sus palabras", repitiendo así las acusaciones de Pekín contra el Dalai Lama por su implicación en los actos violentos en el Tíbet, que éste ha negado.
En un calco de lo que han dicho otros responsables chinos, Hu confió en que el Dalai adopte ""acciones concretas para detener los crímenes violentos y actividades que implican la interrupción de los Juegos Olímpicos y la separación de la madre patria, a fin de crear condiciones para posteriores consultas".
EFE