Opinión: OPIN-04
AL MARGEN DE LA CRÓNICA
Paseo de humores humanos

Domingo por la tarde y una conducta habitual: amontonarse en algunos territorios. Este fin de semana el Predio Ferial fue uno de esos espacios donde la gente, los santafesinos, los grandes (principalmente) y chicos fueron en busca de la satisfacción del deseo (quizás) del paseo, del consumo, o bien de tener algo para contar al otro día.

El espacio, amplio, se convirtió en un regadero de humanos y de humores, por momentos, irrespirable.

Los objetivos de primero recorrer y luego comprar obras artesanales únicas no se pudieron concretar: en los puestos las artesanías ubicadas en lugares para ser apreciadas fueron absolutamente ignoradas por mucha gente que decidió pasar de largo frente a la cantidad de masa humana.

Al paso lento, los rostros perdidos y a los cuerpos dispersados entre cuerpos se le sumó el irremediable malhumor, quizás creado por las circunstancias poco esperadas de los que eligieron la Exposición Artesanal Manos Argentinas o bien porque el paseo no logró evaporar los enojos traídos desde el hogar.

De un lado y otro marchaba la gente en cámara lenta, algún que otro empujón rompía el movimiento. Una mujer aprisionada como otras, pidió a "la rubia" que tenía atrás que no empujara. Parecía que el equilibrio no le alcanzaba para frenar el efecto dominó contra el cuerpo anciano que la antecedía. El pedido despertó la furia de "la rubia" que a gritos contestó que no estaba empujando y que a ella la empujaban. No conforme con los alaridos decidió montar su uña en el rostro de la del pedido, luego la retiró, sólo para dejar en claro que era mujer de temer con la seña de "ojito conmigo", y a continuación amagó a echarse encima de quien ya estaba arrepentida de haber solicitado -por favor- la desaparición de los empujones. Los que allí estaban presentes, atónitos, apenas pudieron emitir palabras de defensa frente a la víctima de vaya a saber uno cuantas penas de "la rubia".