De la redacción de El Litoral
Vecinos y docentes de la escuela 465 quieren que la Plaza Escalante vuelva a ser un espacio de juego para los más chicos y de recreación para adultos y ancianos. Hace años que el paseo es utilizado como cobijo por personas que no tienen hogar, que deambulan borrachas y utilizan el espacio público como baño.
Para no exponer a sus alumnos, el colegio decidió suspender en forma definitiva las clases de ciencia y lengua que se dictaban al aire libre. Las abuelas prefirieron quedarse con el tejido en casa y muchos padres optaron por no llevar más a sus hijos a la plaza.
"Es insegura porque no está cuidada y de noche no está bien iluminada. Además hay fines de semana que es tanta la suciedad que generan las personas que viven en la plaza que la gente viene, pero ni bien llega se va. Al arenero los chicos no lo pueden usar porque es el lugar de depósito de ellos", comentó Ivana.
La mujer cree que "hay que buscar un lugar para que esta gente pueda vivir dignamente. Ni siquiera hay una canilla de agua potable en la plaza. Necesitamos que el Estado se haga cargo de estas personas y les busque un espacio para que vivan en condiciones mínimamente higiénicas".
Cristina tiene desde hace tres décadas un kiosco frente al paseo y observó cómo fueron cambiando los usos con el correr del tiempo. "Antes los viejitos de la cuadra se quedaban a jugar a las cartas hasta las dos o tres de la mañana y la gente venía a jugar al fútbol. La plaza estaba hermosa y tenía vida, pero después de a poco cambió", recuerda.
Ahora en el paseo "viven en forma permanente unos 10 crotos, lo usan de baño y están alcoholizados todo el día". Esta situación provocó la migración de mucha gente que eligió otro lugar de recreación. "Trabajábamos el fin de semana y para nosotros era un día excelente. Pero hace cuatro o cinco años que no lo hacemos porque ya no tenemos clientela. La gente venía a la plaza y compraba gaseosas y galletitas. Se vendía bien, pero ahora la familia ya no aparece más", sostuvo Cristina.
En febrero de este año, la directora del colegio Escalante, Norma Yaconissi, envió una nota al intendente manifestándole la preocupación de toda la comunidad educativa por el estado de la plaza y la inseguridad de la que eran víctimas profesores y alumnos a quienes les robaban zapatillas y pertenencias.
En la misiva proponían la incorporación de un placero durante todo el día, el arreglo de los juegos, del arenero y los bancos, la colocación de flores, la poda de las ramas de algunos árboles, la colocación de canillas y una recorrida policial diaria. Además solicitaban la incorporación de "actividades domingueras" -como la actuación de la banda o espectáculos de títeres- para que la gente se acerque y entre todos puedan recuperar el espacio público que les fue vedado.
La situación mejoró pero dista de ser la ideal. "La Municipalidad se ocupó y envía esporádicamente personal de limpieza para mantener la plaza pero todavía no tenemos la solución definitiva", dijo Yaconissi.
El paseo "está dos días bien y dos mal". "Ayer no pudimos dar gimnasia en la plaza porque había dos muchachones desconocidos trepados a los árboles", sostuvo la directora.
"Es una hermosa plaza en un barrio lleno de chicos, de personas que están preocupadas por mejorar y por no tener violencia, que viven pacíficamente y no pueden disfrutar de un espacio verde tan hermoso. Antes la señoras del barrio se sentaban a tejer a la siesta con sus chiquitos. Ahora no se ve a nadie, la plaza está desierta", dijo Yaconissi.
La escuela no abandonó la plaza, pero redujo sus actividades: sólo hacen educación física los varones de los grados superiores bajo el control estricto de profesores y autoridades. Pero la aspiración de la comunidad educativa es recuperar el espacio y poder disfrutarlo a pleno porque la plaza tiene un playón deportivo y una cancha de fútbol que podrían aprovecharse más. En esta cruzada -dijo Yaconissi- "estamos unidos los vecinos, la parroquia y la escuela".