La empresa distribuidora Litoral Gas, que opera en el norte de la provincia de Buenos Aires y toda Santa Fe, fue la que más restricciones sufrió el pasado fin de semana ante el faltante de gas que causó la rotura de un gasoducto, en la línea troncal de 24 pulgadas del Gasoducto Norte (cerca del río India Muerta y la Ruta Nacional Nº 9).
El diario La Nación advirtió en su edición que sólo las industrias santafesinas y del norte bonaerese fueron perjudicadas por esa emergencia, ya que las demás distribuidoras (en su enorme mayoría) no tuvieron inconvenientes.
"El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) ordenó la interrupción del suministro de gas durante todo el fin de semana pasado al sector industrial de esta provincia. Litoral Gas, la distribuidora del área, explicó que se había producido un desperfecto en un gasoducto", informa el diario editado en la ciudad de Buenos Aires.
El informe agrega que "muchos empresarios de la región no lo atribuyeron a razones menos técnicas: a su entender, el corte respondió a una represalia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, hacia el gobernador Hermes Binner, por su apoyo al sector rural en el conflicto con el gobierno de Cristina Kirchner.
La medida, que se llevó a cabo durante el sábado y domingo últimos, impidió la distribución de tres millones de metros cúbicos de gas en las industrias ubicadas en la región".
El Litoral consultó esta mañana al vocero de Litoral Gas, Aníbal Paradiso, quien calificó como "muy importante" la restricción ordenada por Enargas. Ante una consulta dijo que no tenía la información respecto de cómo habían sido repartidos los cortes en el país y subrayó que la orden de Enargas duró lo mismo que la reparación del gasoducto del sistema nacional de transporte del combustible.
Explicó que entre el sábado y el domingo, el 75% de los clientes interrumpibles sufrieron las consecuencias de la medida diseñada desde el organismo regulador. De acuerdo con la información que puede recogerse en la página web de Enargas, las demás distribuidoras no sufrieron mayores inconvenientes. No hubo cortes ni restricciones para Gas Cuyana, Gas Natural Ban, Metrogas y Gasnor. Sólo Gas Pampeana, que atiende parte de la provincia de Buenos Aires, tuvo una interrupción en un volumen considerable, aunque mucho menor que la que afectó a Litoral Gas.
La restricción para los industriales santafesinos y del norte bonaerense fue de 3 millones de metros cúbicos de fluido para todo el área y desencadenó quejas en el sector fabril.
Quien revise la información sobre la evolución del transporte y la distribución del gas en la Argentina desde el sitio oficial del ente regulador podrá ver que a partir del 7 de mayo (cuando se produjo la emergencia en una de las cañerías principales), se suceden otros eventos, además de recargarse sobre las espaldas de las industrias locales el grueso del problema.
A partir de esa fecha la compra de gas boliviano bajó de 2.375.000 m3 a 1.784.000 y en esos bajos niveles siguió desde entonces hasta los datos más recientes.
Por otra parte, crecieron las exportaciones del combustible al exterior, sobre todo a Chile y en mucho menor medida al Uruguay: hasta el 6 del corriente en promedio las ventas eran de 1.500.000 m3. A partir del 7 y hasta el 9 del corriente (durante lo peor de la emergencia y las restricciones en Santa Fe) la cifra subió a 2.345.000 m3, luego a 2.983.000 y a partir del 10 la salida de gas volvió a los niveles anteriores (mucho menores).
Contratos
La industria santafesina posee en parte contratos interrumpibles, lo que le permite al ente regulador Enargas ordenar el corte del suministro. Según datos de ese organismo de control, los clientes de Litoral Gas tienen la mayor diferencia entre volumen de gas requerido y volumen de gas contratado. Los contratos interrumpibles tienen valores para el combustible más económicos que los ininterrumpibles.