Escenarios & Sociedad: SOCI-04
SEÑAL DE AJUSTE
Conversaciones en la Catedral

Ha comenzado una nueva temporada de "Desde el Actor's Studio" (martes a las 22), el programa de entrevistas que se fue convirtiendo en la gran chapa del Canal Film&Arts. Aunque las palabras "estrellas", "celebridades" o "Hollywood" resulten algo crujientes a los espíritus cultivados, puede aceptarse que la cultura estadounidense suma desprejuiciadamente manifestaciones artísticas tanto "superficiales" como "serias" en la misma bolsa: trabajar con Spielberg es igual que hacer una obra de Tennesse Williams.

Al programa, entonces, llegan consagrados a quienes a veces se anuncia como "estrellas de Hollywood", y no por eso deja de ser interesante, ya que los visitantes, sean quienes sean, aparecen distendidos y se sinceran con una soltura que jamás se observa en las entrevistas que habitualmente se ven en la tele, ésas que son grabadas para promover su última película, y donde responden a estereotipos rígidos que los aproximan a la robótica. En "Desde el Actor's Studio", en cambio, dicen a la cámara lo que nunca dijeron, tal vez porque jamás se lo preguntaron, como el reportaje en el que Jack Lemmon habló sobre su adicción al alcohol, o aquel donde el director Spike Lee lloró al recordar sus apuros económicos cuando filmó "Malcolm X".

LIPTON

El mérito es de James Lipton, un entrevistador superior a Luis Majul, debe aceptarse, cuyo estilo grave y académico contiene los anticuerpos necesarios para salvarse de la solemnidad, pero no de la seriedad. Sin abandonar la media sonrisa que parece una mueca, sus interlocutores invariablemente son atrapados en la red de su intimismo amable, a veces sarcástico, y sus conocimientos técnicos.

James Lipton fue un actor muy preparado, director, productor y guionista que en 1994, en un momento de apertura hacia fuera del Actor's Studio (la legendaria capilla de El Método creada por Elia Kazan, a la cual luego se sumó Lee Strasberg, por la cual pasaron desde Marlon Brando a Al Pacino), se convirtió en decano de una flamante Escuela de Arte Dramático de posgrado, en combinación con una universidad, donde nació este programa de televisión que comenzó como una clase magistral grabada en un auditorio donde los estudiantes formulaban preguntas. El propio Lipton admitió que su inspiración fue Bernard Pivot, la luminaria del periodismo cultural de la televisión francesa, de quien también tomó el cuestionario proustiano de diez preguntas con el cual finaliza los reportajes de "Desde el Actor's Studio".

CON MARK RUFFALO

El martes pasado el ciclo volvió recibiendo al actualmente muy solicitado actor Mark Ruffalo -saco y corbata con nudo informal-, que contó su vida desde una niñez en una ciudad industrial de Wisconsin, hasta sus años felices de surfista y marihuanero en Virginia Beach. Impensadamente, una alemana que tiraba el tarot lo indujo a convertirse en actor, y comenzó a estudiar en la escuela de Stella Adler, una de las principales maestras del teatro norteamericano. Se evocó que hace dos años actuó en una obra de Clifford Odets que la propia Adler había hecho en 1935, y en el mismo teatro. En el estudio estaba Joan Linville, compañera de James Lipton en la misma escuela de Adler, y profesora de Ruffalo, de quien recordó su audacia juvenil.

El actor habló sobre el infierno vivido por la enfermedad que lo apartó del trabajo durante casi un año, y mencionó haber sido víctima de otra enfermedad, en este caso incurable, la que provoca Hollywood cuando convoca a un actor para hacer siempre el mismo personaje que alguna vez les salió bien, en su caso el de un drogadicto. También citó una experiencia de censura en una película de Jane Campion, en la cual los controladores no objetaron una fellatio, aunque aconsejaron "no usar las palabras clítoris y lengua en una misma frase".

En el análisis de los trabajos de Ruffalo se detuvieron especialmente en su papel en "Zodíaco", la película de David Fincher, en la cual interpretó al policía que representa a un mitológico detective de San Francisco, que ya sirvió de modelo a protagonistas de otras películas, como "Bullitt" y "Harry el Sucio", y al cual Ruffalo acosó para lograr una interpretación exitosa. Luego del cuestionario de diez preguntas y responder a los estudiantes, los encendió con un discurso apasionado sobre la vida y el arte, acerca de los cuales parece conocer bastante.