La actriz Irma Córdoba, una gloria de la época de oro del cine y de la escena nacional, falleció ayer en Buenos Aires a los 94 años.
Nacida en 1913, dos décadas más tarde comenzó a brillar como comediante en las compañías de teatro de Blanca Podestá, Luis Arata y Paulina Singerman y desarrolló una carrera que incluyó casi treinta películas, en varias de ellas acompañada por Enrique Serrano y Osvaldo Miranda, y también actuaciones en radio y televisión.
Fue aplaudida en el Teatro San Martín en obras como "Las alegres comadres de Windsor" y "La visita de la anciana dama".
En la pantalla grande, se destacó en filmes como "Noches de Buenos Aires" (1935), "Los muchachos de antes no usaban gomina", "Fuera de la ley", "Una luz en la ventana", "Navidad de los pobres" y "El mundo contra mí". En televisión se destacó por su participación en la telenovela "El precio del poder" durante los "90.
Comediante incomparable, reconocida por sus actuaciones en radio y televisión, protagonizó "La muchacha del circo" y "Delirio", y desde aquellas épocas supo ser figura en la pantalla grande y sobre las tablas del teatro. En 1997 se había alejado del trabajo profesional. Sus restos fueron sepultados hoy en el cementerio de la Chacarita.