Sucesos: SUCE-03
Varios golpes en la zona céntrica
Alumno del colegio Simón de Iriondo involucrado en un asalto a comercio
Junto a un compinche asaltó una agencia de quiniela en pleno centro. Minutos después ambos fueron arrestados en el interior del colegio. En el patio hallaron la réplica de un revólver usada por los delincuentes.

Un alumno del colegio nacional Simón de Iriondo -junto a un compinche- fue apresado anoche poco después de protagonizar un asalto en una agencia de quiniela de la zona céntrica. Durante el atraco los malvivientes utilizaron una pistola de juguete.

El hecho ocurrió minutos después de las 21 y tuvo lugar en la agencia de quiniela La Victoria, ubicada en calle 4 de Enero al 2300.

El local era atendido por una mujer de 35 años, quien estaba en ese momento acompañada por su hija de 12 años y su madre de 74. Cuando los delincuentes irrumpieron en la escena, revólver cromado en mano, la agenciera no dudó en entregarles todo el efectivo que tenía encima, 250 pesos.

Eran aproximadamente las 21 cuando los asaltantes escaparon a la carrera. Por fortuna, algunos testigos vieron cómo la huida terminó en las puertas del Colegio Simón de Iriondo, en calle Mendoza, entre Urquiza y 4 de Enero. Los violentos jóvenes ingresaron al establecimiento educativo y se perdieron entre los demás estudiantes.

Avisados al respecto, varios policías llegaron poco después al lugar y comenzaron a entrevistarse con docentes y preceptores, a quienes dieron cuenta de lo sucedido momentos antes y encontraron en uno de los canteros del edificio una réplica de revólver calibre 22 con el caño plateado.

Con la descripción aportada por testigos y otros elementos, los uniformados requisaron la escuela. Luego, en el interior de una de las aulas, se detuvo a un muchacho de 16 años y a otro de 17, quienes tenían en su poder 60 pesos en efectivo. Uno de los adolescentes es alumno del citado establecimiento, aunque la noche del golpe no había concurrido a clases.

Poco después los agentes encontraron en uno de los canteros del edificio una réplica de revólver calibre 22 con el caño plateado.

Sin límite

A su vez la policía logró poner a buen recaudo a un temible rufián que asaltó El Shuk, de San Martín y Corrientes.

Todo comenzó a la madrugada cuando un joven que caminaba por la zona céntrica fue interceptado por el malviviente el que, a punta de pistola, lo obligó a ingresar al ciber kiosco. Allí se encontraba el único empleado que cumplía el turno de la noche.

El ladrón encañonó al trabajador y comenzó a reunir toda la mercadería que iba a robarse. Entre los elementos elegidos se encontraban varias computadoras, teléfonos y artículos varios.

Debido a que el botín era importante y el caco se trasladaba a pie, ordenó al empleado solicitar dos taxis por teléfono. Una vez que los coches arribaron al lugar, el malviviente fingió ser el propietario del comercio y solicitó que lo trasladen, junto con toda la mercadería hasta el barrio Centenario.

Mientras tanto, en el kiosco, el trabajador y el peatón permanecieron encerrados en el baño del local hasta que un cliente ocasional llegó a comprar cigarrillos y escuchó los gritos. Por eso fue que procedió a derrumbar la puerta del pequeño cuarto y los liberó.

Una vez fuera, el responsable del negocio se comunicó con la policía y relató lo sucedido. Allí comenzó la tarea de los pesquisas que recorrieron las calles aledañas al Club Atlético Colón hasta que dio con los dos taxis que retornaban del viaje. Los agentes interrogaron a los conductores para saber dónde habían dejado el particular "pasajero"

Así fue que los uniformados llegaron a la casa del ladrón y descubrieron que el mismo se encontraba acarreando el material robado desde la puerta hasta el interior de la vivienda. En ese momento fue detenido y trasladado a la seccional correspondiente donde permanece.

Según lo trascendido, se trata de un sujeto de 26 años que responde al alias "Mataco". En el año 2003, el hombre había intentado asesinar al cabo I del Comando Radioeléctrico Carlos Alberto Peralta, disparándole un tiro en el pecho. Por fortuna el servidor superó el mal trago y, tras permanecer dos meses hospitalizado, fue dado de alta.