Sucesos: SUCE-05
ANGEL MALVICINO
Su fallecimiento

Malvicino, en el mundo de los negocios, también, fue una figura relevante. Se radicó en Santa Fe allá por 1949 y su primera actividad fue la de vendedor de galletitas Serrano. Solía contar que recorría innumerables veces las mismas calles observando por las vidrieras la cara del propietario del negocio sin decidirse a entrar si veía un gesto adusto. Trajinaba portando un muestrario de sus productos y viajando en tranvía, de tarde, luego de trabajar por la mañana como empleado de la Dirección Nacional de Arquitectura. Su pequeña vivienda de aquellos días servía de oficina y depósito, pero pronto el negocio alcanzó otras dimensiones y pasó a alquilar un local amplio; renunció al empleo público, incorporó a sus hermanos e incursionó en otros rubros. Creó Angel P. Malvicino y Cía. SRL razón social con la cual vendía vinos, jabones, galletitas, lámparas eléctricas, artículos para el hogar y menaje. Montó una organización de ventas con decenas de viajantes que cubrían una amplia zona del país. Con Malvicino S.A. se dedicó a grandes obras públicas y privadas de ingeniería, electricidad y construcción, entre otras.

Hace unos 30 años, junto a un grupo de emprendedores, se abocó a la titánica tarea de crear El Paso, tal vez su sueño más preciado. Ubicado al costado de la autopista Santa Fe-Rosario, el club de campo se ha convertido en una realidad que enorgullece a nuestra zona. Magníficas residencias, confortables instalaciones centrales y una excelente cancha de golf de 18 hoyos (que ocupa 52 de las 158 hectáreas del predio) integran el complejo. Trabajó en concretar ese sueño durante 15 años y allí pasó la última parte de su intensa vida, en esa casa cuyo "quincho" exhibe no sólo los remos de sus hazañas deportivas sino los testimonios de sus pasiones: el deporte, las empresas, la amistad. Entre trofeos, plaquetas, medallas, banderines, camisetas dedicadas, fotos y recuerdos de sus viajes por el mundo, gustaba recibir a sus amigos y compartir largas sobremesas comentando los avatares de su existencia, su participación en la fundación de ADVC (Asociación de Dirigentes de Ventas y Comercialización) o en Osde organización de la que también fue un socio fundador o su actuación en el Centro Comercial de Santa Fe, entidad de la que fue presidente. Asimismo con sus empresas encaró la construcción del Shopping Recoleta todo un hito de la ciudad en su momento. La televisión lo tuvo, asimismo, como protagonista a través de la creación de Cablevideo, la primera red de televisión por cable instalada en Santa Fe, de la cual fue presidente. Luego incursionó, por poco tiempo, en el negocio portuario asumiendo la concesión del Puerto de Santa Fe. Y ahora, al producirse su partida definitiva, quedan pendientes otros proyectos que encarara con el entusiasmo y el empuje que lo caracterizaron: Casa Sol a la que le dio utilidad como lugar de concentración de los planteles de Unión; un geriátrico modelo que construía junto a El Paso, el frustrado intento de instalar un Casino en la Residencia Stamati y otros emprendimientos aquí y en otros lugares de la provincia y del país.

En sus últimos días se emocionó al recibir la medalla de "socio vitalicio" que le otorgó la Bolsa de Comercio de Santa Fe y que recibió en su nombre su amigo Reinaldo Avilé. Y otro tanto ocurrió con la designación de "presidente honorario" del Club Atlético Unión, título de reconocimiento que le confirió la actual comisión directiva de la entidad de sus amores.