EFE-AFP-Télam
El senador Barack Obama logró ayer los delegados suficientes para asegurarse su candidatura a la Casa Blanca, un logro histórico que llevará por primera vez a un afroamericano a competir en unas elecciones presidenciales en EE.UU.
Justo el día en que concluía el proceso de primarias del Partido Demócrata, Barack Obama logró sobrepasar los 2.118 delegados que necesitaba para batir a su oponente, Hillary Clinton, gracias a una oleada de apoyos de "superdelegados" logrados en las últimas horas.
La victoria de Obama puso en marcha cinco meses de campaña contra su rival el candidato presidencial republicano John McCain, una carrera hacia la Casa Blanca que enfrentará a un joven de 46 años que se opone a la guerra en Irak y un ex héroe de Vietnam de 71 años que respalda la intervención militar en el país árabe.
Lejos de reconocer su derrota, la senadora por Nueva York anunció que "no iba a tomar ninguna decisión hoy (por ayer)", porque antes quería escuchar las voces del aparato del Partido Demócrata y la de los "millones de ciudadanos" que votaron por ella.
Desde Nueva York, Clinton felicitó a Barack Obama por la "extraordinaria campaña" realizada y afirmó que "ha sido un honor disputar esta campaña con él", pero no reconoció la victoriade su contrincante.
La ex primera dama compareció en público tras haber ganado anoche en Dakota del Sur y haber perdido en Montana, los dos Estados que pusieron fin a una campaña calificada por muchos como épica.
Obama, en un tono triunfalista pero muy conciliador, afirmó rotundo que "seré el candidato demócrata para la presidencia de los Estados Unidos".
"Hoy acaba una travesía histórica y comienza otra, que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos", dijo Obama, desde St Paul (Minesota), que acogerá la Convención Republicana el próximo setiembre.
En un discurso ante sus seguidores, Obama tuvo palabras de agradecimiento hacia Hillary Clinton por "haber inspirado a millones de votantes". "La senadora Clinton ha hecho historia en esta campaña, no sólo porque es una mujer que ha hecho algo que ninguna otra había logrado, sino porque es una líder que inspira a millones de estadounidenses con su fortaleza, su coraje y su compromiso con las causas que nos han traído hasta aquí", señaló.
Obama reconoció los múltiples logros que Clinton ha conseguido a lo largo de su trayectoria, y aseguró que "cuando finalmente ganemos la batalla por la cobertura sanitaria universal en este país, ella será la figura central de esta victoria".
"Nuestro partido y nuestro país son mejores gracias a ella, y soy un mejor candidato por haber tenido el honor de competir con Hillary Clinton", dijo Obama.
Ante las voces que dicen que el Partido Demócrata ha salido dividido del largo y complicado proceso de primarias, Obama recordó que gracias a este proceso "hay millones de estadounidenses que han acudido a votar por primera vez". "Trabajemos juntos, unámonos en un esfuerzo común para dar un nuevo futuro a Estados Unidos", dijo.
También Hillary Clinton afirmó estar "comprometida con la unificación del partido (demócrata) para retomar la Casa Blanca en noviembre", aunque no aclaró la incógnita de cuál será su próximo movimiento en esta complicada campaña electoral.
Durante la jornada, en una videoconferencia con legisladores de Nueva York, Clinton aseguró que estaba "abierta" a la posibilidad de incorporarse a la candidatura de Barack Obama como vicepresidenta.
Más tarde, en su intervención tras su victoria en Dakota del Sur, la senadora insistió de nuevo con que ganó por voto popular, que recibió el apoyo de 18 millones de estadounidenses, y que salió victoriosa en los Estados que se vislumbran clave para las elecciones del 4 de noviembre.
Pero tanto Obama como el candidato republicano John McCain dieron ayer por cerrado el proceso de primarias, y se lanzaron de lleno a la campaña presidencial de EE.UU., con duros ataques cruzados que hacen vislumbrar cuál será el tono de la contienda.
Obama acusó al senador de Arizona de querer seguir con la misma política que ha desarrollado el presidente George W. Bush.
Citó en concreto el respaldo que McCain dio a la política económica de Bush, así como a la guerra de Irak, que "cuesta miles de millones de dólares cada mes y no ayuda a los estadounidenses a estar más a salvo".
Para McCain, "los estadounidenses deberían de estar preocupados sobre las creencias de un candidato que dice que está preparado para hablar, en persona y sin condiciones con los tiranos desde La Habana hasta Pyongyang, pero que no ha viajado hasta Irak para reunirse con el general David Petraeus, y ver sobre el terreno el progreso que amenaza con revertir".
Respaldo de Carter
En el respaldo más rutilante de la jornada de ayer, el ex presidente Jimmy Carter, un superdelegado y peso pesado demócrata, dijo que votará por Obama en la convención partidaria, que en agosto proclamará formalmente candidato a quien reúna más delegados y superdelegados.
Los delegados son electos en las internas estatales y deben apoyar a aquel candidato a quien asignaron, mientras que los superdelegados votan en la convención sin haber sido electos y pueden optar por cualquier aspirante, sin condicionamientos.
Cerca de la mitad de los votantes en las internas demócratas de ayer opinó que la larga contienda Hillary Clinton-Barack Obama fortaleció al partido, aunque muchos seguidores de Clinton insisten en que no votarán a Obama si es el candidato presidencial, según mostraron sondeos.
Consultados sobre si la disputa vigorizó o desunió al partido, los votantes en Dakota del Sur y Montana se mostraron divididos: cerca de la mitad dijo que lo robusteció, cuatro de cada diez opinaron que lo dividió y el resto dijo no saber o no contestó, de acuerdo con un sondeo realizado por CNN y otras cadenas de noticias.
En las encuestas realizadas en Dakota y Montana, donde se celebraron los últimos dos comicios de la carrera presidencial demócrata, los partidarios de Clinton se mostraron menos hostiles hacia Obama que en la mayoría de las internas más recientes.
En seis de las últimas elecciones, al menos un 60% de los votantes de Clinton dijo que estaría insatisfecho si Obama ganara la candidatura, incluyendo un 72% en Mississippi, 73% en Virginia Occidental y un 77% en Kentucky.
Pero sólo la mitad de los seguidores de Clinton en Montana y Dakota del Sur señaló que se sentiría desilusionado con Obama como candidato presidencial del partido.
En ambos Estados, no obstante, alrededor de un tercio de los partidarios de Clinton dijo que votará por el candidato presidencial republicano John McCain o no votará en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre próximo.
Aproximadamente siete de cada diez votantes en ambos Estados calificaron a Obama de honrado y confiable. Casi la misma proporción opinó lo propio de Clinton en Dakota del Sur, pero apenas la mitad la calificó de honrada y confiable en Montana.
Más del 30% de los votantes en los dos Estados dijo que la recesión o la desaceleración económica afectó mucho a sus familias y cerca de la mitad opinó que la afectó de alguna manera.
Confrontados con una lista de tres asuntos, la mayoría de los votantes de ambos Estados dijo que la economía era el más importante. Poco más de la mitad opinó eso en Dakota del Sur y un 40% lo dijo en Montana, según los sondeos.
Con el triunfo de Barack Obama sobre Hillary Clinton en la última jornada de internas llegó a su fin la carrera presidencial demócrata más reñida en 30 años, una titánica batalla de 17 meses y 56 elecciones que a priori parece una victoria de la esperanza sobre la experiencia.
Obama, el primer afroamericano con auténticas chances de convertirse en presidente de Estados Unidos, se presentó a lo largo de la campaña como el candidato del cambio, mientras que Clinton era la candidata de la experiencia, lista, como repetía y repetía, para servir en el Salón Oval desde el primer día.
Juntos, lograron concurrencias récord interna tras interna, arrastrando a las urnas a 34 millones de personas, entre demócratas, independientes y hasta republicanos. Pero la larga contienda entre un hombre negro y una mujer dejó al descubierto profundas divisiones raciales y de género en el seno del partido.
Obama se hizo fuerte entre los afroamericanos, los jóvenes y los votantes más liberales y de mejor posición económica en la mayoría de los Estados. Clinton fue la preferida de las personas de mayor edad, de los votantes blancos de menor nivel de instrucción y, por supuesto, de las mujeres.
El senador por Illinois, un joven pero elocuente político de 46 años, cimentó su victoria sobre una prodigiosa recaudación de fondos, una organización meticulosa de su campaña y un mensaje de cambio inteligentemente destinado a un electorado opuesto a la guerra de Irak y preocupado por la economía.
Con el apoyo Äpor momentos más perjudicial que beneficiosoÄ de su marido el dos veces presidente Bill Clinton, Hillary, de 60 años, se presentó como la candidata de la experiencia, una ex primera dama en su segundo mandato de senadora lista para ser comandante en jefe de las fuerzas armadas.
Pero después de un año de campaña, Obama sorprendió a todos y ganó la primera interna del calendario, el caucus de Iowa, el 3 de enero, una victoria que lo convirtió en un fenómeno político de la noche a la mañana.
Clinton contrarrestó el triunfo de Obama en Iowa con una victoria cinco días más tarde en Nueva Hampshire que dio el puntapié inicial a una competencia maratónica.
Luego de que otros rivales tiraron la toalla, Obama y Clinton se repartieron triunfos en el súper martes 5 de febrero, cuando se celebraron 22 internas que entonces parecían poder definir la disputa.
Pero Obama hizo una campaña más efectiva en los Estados más importantes y desde ese día comenzó a construir una ventaja en el número de delegados que Clinton ya no pudo descontar.