"Yo soy sola" es una comedia con algunos elementos dramáticos (pocos) que habla con espíritu más bien risueño, de mujeres y de hombres nacidos a principios de los ochenta, que se preguntan cómo se construyen las relaciones de pareja en los narcisistas tiempos que corren.
En una actitud básicamente satírica, la joven directora argentina Tatiana Mereñuk indaga con una aguda mirada de género, la vida de cuatro mujeres al borde de los treinta, que además son amigas entre sí, con acercamientos emocionales pero también con abismales diferencias intelectuales: Vera es una periodista que recibe las felicitaciones de su jefe por el nivel de sus artículos; Mara da clases en la universidad, donde milita a favor de las causas feministas. A diferencia de las dos primeras, Lina es una muchacha (entre kitch y sensual) que se nutre del espíritu de los teleteatros y por último Inés (interpretada por Moro Anghileri) es una mujer que orienta todo el sentido de la vida a la concreción de su inminente casamiento.
Dividido en cuatro episodios, dedicados a desarrollar las cuatro pequeñas historias de estas amigas que conforman el cuarteto protagónico, el film va pasando por distintos registros que oscilan entre la comedia y el drama. Entre la ortodoxa feminista que rompió con su pareja pero busca un hijo a través de la inseminación; la obsesionada casamentera que logra su objetivo a pesar del ataque de pánico del novio; la romántica ridícula que conoce el lado flaco de su amor idealizado y la eficiente profesional, que finalmente apuesta a identificarse con las labores de la abuela; las historias parecen ir para un lado y de pronto desconciertan, porque nadie tiene muy claro a dónde hay que llegar. Y esto no debería verse como un defecto sino como una mirada superadora de esquemas de uno u otro lado, sostenida por el desplazamiento de una cámara intimista y espontánea, además de una estética muy cuidada y agradable que realza cada escena, para trascender el simple costumbrismo, creando una complicidad con el espectador.
¿Habrá algo nuevo bajo el sol?, podría preguntarse quien observe a estas chicas almodovarianas "un poco listas y un poquitín bobas", que van por la vida al borde de un ataque de nervios. Las cuatro quieren ser felices, aunque no saben bien cómo. A pesar de los discursos feministas de Mara y de las intenciones de romper los moldes del ama de casa convencional que torturan a Vera; entre logros profesionales, hacendosas tareas domésticas, inseminaciones artificiales, amores idealizados que no son lo que parecen, casamientos y adoctrinamientos feministas; lo que parece impulsar siempre a estas mujeres es el horror a la soledad.
Chicas que van "al borde de un ataque de nervios" pero sin embargo firmemente decididas a luchar para encontrar la salida de su laberinto personal. Porque, en definitiva, todas ellas privilegian la pareja o la maternidad más allá de las decepciones y frustraciones, y sobre todo de la ausencia de modelos, a los que no vacilan en reconstruir si fuera necesario para alcanzar su objeto de deseo que, en lo esencial, no es muy diferente de quienes las precedieron.
"Soy sola" se revela como una película interesante, en forma y fondo, entre las últimas novedades no demasiado fulgurantes del cine argentino.
Rosa Gronda[email protected]