Escenarios & Sociedad: SOCI-04
Según Cildo Meireles
"El arte es siempre una especie de inutilidad indispensable"
El artista multidisciplinar está considerado como uno de los referentes del arte conceptual. Recibió ayer en Madrid el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2008.

El arte es siempre "una especie de inutilidad indispensable" que mana de quienes están cerca de la locura y tienen la fuerza y el coraje de transformar el entorno, afirmó el brasileño Cildo Meireles, que recibió ayer el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2008.

Meireles (Río de Janeiro, 1948) dijo en rueda de prensa, junto al ministro español de Cultura, César Antonio Molina, que es "muy bueno" que este galardón, que recibe como un "inmenso honor", se abra a otros países fuera de aquellos en los que se habla español.

Este artista multidisciplinar está considerado como uno de los referentes del arte conceptual y postula un compromiso político que critica la naturaleza europea del arte moderno occidental para darle una nueva identidad.

Meireles, que utiliza la fotografía, la instalación o la pintura en sus trabajos, admitió que si bien está considerado como un artista conceptual, su singularidad es siempre fronteriza del compromiso político, del que no puede huir.

"No se pueden hacer más planes. El gran plan es seguir vivo y seguir trabajando. Hay que tener muy claro que no importa lo que estés haciendo, que de alguna manera ya estás incluido en la historia", declaró.

Su veredicto sobre la crisis económica mundial y el arte es que, "si no se nota, se notará. La crisis nos envuelve a todos, pero es secundaria, hay cosas más importantes: la propia supervivencia del planeta".

En cuanto a Brasil, al que la feria de arte contemporáneo de Madrid Arco dedicó su pasada edición, Meireles sostuvo que tiene prioridades como la educación, la salud y los sueldos antes que el arte, que en su país responde a la máxima "cada uno para sí y Dios contra todos".

El arte y el poder

¿El arte es el arma para combatir al poder?, le preguntaron.

"No, eso es el Acorazado Potemkin. La forma en la que se opone al poder sería una cosa muy mínima pero permanente, pero no hay que crear la ilusión de una revolución a través del arte", contestó.

El premio, que por última vez está dotado con 90.450 euros (142.910 dólares al cambio actual) para pasar el año que viene a 125.000 euros (197.500 dólares), conlleva la organización de una gran exposición en el museo Reina Sofía de Madrid, que Meireles comenzará a negociar con su director.

Aunque tiene compromisos como la muestra que le dedicará a partir de octubre la Tate Modern de Londres, dirigido por Vicente Todolí, espera que la del Reina Sofía se haga "en el menor tiempo posible".

Cree que la exposición de la Tate, como ironiza un amigo suyo, "será una menos, no una más". "Estoy muy tranquilo porque los dos comisarios -uno de ellos Todolí, director del Instituto Valenciano de Arte Moderno que expuso su antológica en 1995- son amigos y eso es muy importante", destacó a la Agencia EFE.

Aún no ha decidido a qué artista joven, menor de 35 años, propondrá como receptor de los 30.000 euros (47.400 dólares) de la Beca Velázquez que se asocia forzosamente al premio. "Es complicado, pero el ganador debe salir de una mezcla de talento y necesidad económica y no tan sólo de justicia estética".

Sobre su trabajo como escritor hace años, Meireles se disculpó por su "desliz". "Una de las razones que me llevó a las artes plásticas es poderme expresar por otro medio que no fuera el de la palabra. Las palabras son implacables", previno.

Meireles visitó el domingo la exposición del Museo del Prado dedicada a Goya, al que considera "una especie de maestro. A los 12 años mi padre me regaló un libro de su obra gráfica y eso fue lo que cambió mi horizonte. Ayer tuve que controlar la emoción de estar ante sus obras", afirmó.

El Premio Velázquez, que pretende convertirse en el Cervantes de las artes plásticas, fue concedido por primera vez en 2002 y ha recaído en anteriores ediciones en Ramón Gaya, Antoni Tapies, Pablo Palazuelo, Juan Soriano, Antonio López y Luis Gordillo.

De la redacción de El Litoral.