Julia Izumi (CMI) / Redacción de El Litoral
Cristina Fernández de Kirchner ofreció ayer una respuesta política a los dirigentes del campo que esperaban una convocatoria al diálogo para abordar los problemas del sector: en lugar de fijar la fecha para una reunión con la Mesa de Enlace, lanzó un programa de redistribución social que apuntará a construir hospitales, viviendas populares y caminos rurales con el dinero que se recaude de las retenciones móviles tan cuestionadas por la dirigencia agraria. Además, dijo que esos recursos serán administrados por los gobernadores e intendentes que adhieran al programa, en respuesta a quienes cuestionaron la ausencia de federalismo en las políticas oficiales.
"Queremos que este fondo sea únicamente operativo a través de convenios con cada una de las provincias y municipios que participen de este programa porque en serio creemos en una Argentina federal, donde la redistribución del ingreso tenga entidad territorial y geográfica", dijo.
Ante un Salón Blanco colmado de invitados que fueron convocados durante el fin de semana Äcuando, tras el anuncio del levantamiento del paro del campo comenzó a pergeñarse la idea de realizar el acto de lanzamiento del programaÄ, la presidenta interpeló sobre la verdadera voluntad de todos los sectores de abordar el problema de la pobreza: "La primera cosa que se me ocurre es interrogar a los argentinos, a todos, si realmente estamos decididos a abordar en la República Argentina el problema de la pobreza, porque sin distribución del ingreso y sin tocar renta extraordinaria, compatriotas, es imposible de solucionar", expresó.
El plan anunciado ayer contempla que el excedente sobre el 35 por ciento de las retenciones móviles aplicadas a la soja sea destinado a un fondo que se repartirá de la siguiente manera: el 60 por ciento para la construcción, ampliación y remodelación de hospitales y centros de salud; el 20 por ciento a la construcción de viviendas populares urbanas y rurales; y el otro 20 por ciento restante a la construcción, mantenimiento y mejoras de caminos rurales.
"El Estado no quiere cerrar cuentas fiscales, quiere cerrar la cuenta social de todos los argentinos" expresó la presidenta, y dejó entrever que le hubiese resultado más fácil ceder a los reclamos "de los sectores que más rentabilidad han tenido en los últimos tiempos" y decir: "El gobierno y el campo están en orden, ífeliz Día de la Bandera!", en irónica alusión al "Felices Pascuas" con que Raúl Alfonsín dio por cerrado su conflicto con los militares carapintadas, después de hacer concesiones.
Las firmas al pie del decreto 904/08 corresponden a los cuatro ministros que desde ayer pasaron a constituir una especie de núcleo vip del Gabinete nacional que tendrá a cargo la supervisión del programa: la titular de la cartera de Salud, Graciela Ocaña Äelogiada por la presidenta en su discursoÄ, el ministro de Planificación, Julio De Vido; el jefe del Palacio de Hacienda, Carlos Fernández, y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien fue habilitado a "efectuar las modificaciones presupuestarias que sean necesarias" para ejecutar las obras.
A pesar de que el discurso de la jefa de Estado no estuvo exento de fuertes críticas a la dirigencia agraria, a la que acusó de "negarse a contribuir en la distribución del ingreso para los que menos tienen", por primera vez hubo espacio para algo así como una autocrítica. Cristina Fernández admitió que el gobierno cometió el error, lo llamó "ingenuidad política", de "no advertir que tocar la renta extraordinaria de una parte para redistribuir mejor el ingreso requería una mayor explicitación, de un mayor ejercicio de responsabilidad por parte de todos".
"Si alguien se sintió ofendido por una palabra que yo haya dicho o por un gesto, desde este lugar le pido perdón", dijo sobre el final, y convocó a todos los argentinos a comprometerse "en el combate contra la pobreza, por la distribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más y produzca mejor".
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, anunció el Programa Social de Redistribución del Ingreso y convocó a todos los argentinos a combatir la pobreza y a comprometerse "por una Argentina que trabaje más y produzca mejor".
Éstos son los párrafos salientes del discurso formulado por la presidenta en la Casa de Gobierno:
* "El error del gobierno tal vez haya sido la ingenuidad política de no advertir que tocar la renta extraordinaria de una parte para redistribuir mejor el ingreso, eso que leemos en letra de molde, que todo eso que se escribe se había hecho carne en los dirigentes y en la sociedad".
* "Debemos interrogarnos todos los argentinos si realmente estamos decididos a abordar la pobreza porque, sin redistribución y sin tocar rentas, es imposible".
* "Hemos decidido descentralización de la misma forma que está descentralizado el 93 por ciento de obra pública. Queremos que este fondo de redistribución también sea únicamente para utilizarlo a través de convenios para los gobernadores y municipios".
* "Yo tiendo la mano a todos los argentinos y a aquellos que tienen responsabilidad de generar riqueza. Y pese a estos 90 días hemos seguido trabajando".
* "Tenemos que hablar, no imponer, y saber que nadie puede arrogarse el derecho de restringir el derecho a transitar y trabajar".
* "Yo quiero, hoy, por esto, convocar para que hablemos de problemas pendientes de todos. Es una oportunidad histórica en cuanto a números, mercados; en estos seis meses, hemos hecho muchas cosas".
* "Necesitamos poner el esfuerzo porque todavía hay deuda social. Mientras haya un pobre, no habrá victoria definitiva para ningún argentino".
* "Finalmente, quiero decirle a cada uno de ustedes, si alguien se sintió ofendido por una palabra que haya dicho, desde acá le pido perdón. Pero también quiero pedirles a todos que trabajemos en paz y dejemos que todos los argentinos puedan ejercer sus derechos libremente".
* "Por eso, los convoco a todos en serio a comprometernos, más allá de las palabras, al combate contra la pobreza, la distribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más y produzca mejor".