| |
Télam
Ernesto "Che" Guevara regresó ayer a Rosario, esta vez en estatua de bronce y celebrado por miles de personas al cumplirse 80 años de su nacimiento en esta ciudad.
Con un multitudinario acto realizado en la Plaza del Che donde se emplazó su estatua de cuatro metros, la celebración tuvo su punto máximo con la palabras de Aleida Guevara, su hija, quien sostuvo: "No creo en el más allá, pero desearía un ven acá para cuidar y mimar a mi padre".
"El Che cumple 80 años de vida, y qué vida", dijo la hija del revolucionario, quien previamente había ingresado a la plaza del brazo de las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, entre ellas Nora Cortiñas, de Línea Fundadora.
"Lo importante es recordar al Che cuando se lleva su ejemplo a la práctica", dijo Aleida, y agregó: "Eso es lo que hace que el Che siga viviendo".
Desde el palco, junto a la estatua, la hija del Che reiteró conceptos que había pronunciado por la mañana: ""Personas sin escrúpulos derraman la leche cuando hay tantos niños que tienen hambre", y desde la columna de Libres del Sur partió un cántico: "Hay que parar a los gorilas de la Sociedad Rural".
Aleida señaló que "tenemos que ser prudentes, es un problema interno; pero yo no puedo callar mi conciencia porque esto no se puede aceptar tranquilamente". Dirigiéndose a la multitud, pidió: "Por favor, no permitan más que sucedan estas cosas".
Aclaró también que el Che nació en Rosario el 14 de junio de 1928 y no el 14 de mayo como reflejaron algunos medios, que habían sostenido que se había cometido un error con la inscripción de su fecha de nacimiento. "Mi abuela (la madre del Che) no mentía", dijo.
Columnas de Barrios de Pie, Libres del Sur, JP-Descamisados, CTA, Ctera, ATE, Federación Tierra y Vivienda y Federación Juvenil Comunista colmaron la plaza junto a organizaciones culturales y barriales de Rosario.
El locutor Eduardo Aliverti presentó a los oradores, entre ellos el escultor de la estatua, Andrés Zarneri, quien reseñó el largo camino recorrido hasta culminar la obra, realizada en base a 75 mil llaves de bronce donadas por la gente.
Poco antes del acto, el embajador cubano Aramis Fuente Hernández dijo que "es un acto extraordinario, y no sólo es un homenaje al hombre sino también de proyección hacia el futuro. Era hora que los argentinos hicieran actos de esta índole que exponen sus propios sentimientos. El Che es un argentino-cubano universal, y en el futuro seguirá ganado batallas también aquí".