Después de enviar un afectuoso saludo a nuestro colega Luis Gudiño, especialista de hockey en la sección Deportes de este diario, Gabriel Minadeo atendió a solas a El Litoral, por gentileza de Visa Argentina. Tranquilo, aunque cansado antes de subirse al avión en Ezeiza, repasó todos los temas que hoy rodean a Las de cara a los Juegos.
La mediocampista Mariana González Oliva contagia optimismo. Es una de las referentes de Las y le aseguró a El Litoral que "vamos a jugar la final olímpica en Beijing". Incluso, agregó que "el equipo se prepara con esa mentalidad y haber ganado recientemente el último Champions Trophy (en Moenchengladbach, Alemania) nos dio mucha confianza porque demostró que estamos por el buen camino, a pesar de reconocer que no nos encontramos en el mejor nivel y todas lo sabemos.
"Si con el funcionamiento actual y algunos cambios tácticos, principalmente en defensa, pudimos ganar ese torneo después de jugar una gran final (vencieron 6-2 al vigente campeón olímpico, Alemania), quiere decir que estamos haciendo las cosas bien", expresó a este diario la volante, que debutó hace doce años en el seleccionado mayor.
La ex campeona del mundo en Perth 2002 minimizó la famosa presión recaída sobre Las Leonas como principales candidatas para aportarle al deporte argentino un oro olímpico, tras la medalla de plata, conseguida en Sydney 2000, y la de bronce, lograda en Atenas 2004.
Ante la consulta de El Litoral con este tema puntual, Mariana González Oliva fue contundente: "En lo personal, no siento esa presión y tampoco lo vivo como una cuenta pendiente. Sí es un sueño que tiene cualquier deportista que participa en los Juegos Olímpicos y vamos a hacer todo lo posible para alcanzar el objetivo".
Hay que recordar que Mariana fue partícipe de la época más gloriosa del hockey femenino nacional, bajo la conducción de Sergio "Cachito" Vigil. "Hacemos esto por amor, porque nos gusta y creo que eso se refleja en el espíritu del equipo".
A los 31 años, Mariana González Oliva no se olvida de algunos momentos de "adversidad" antes de la explosión del hockey femenino, producida con la medalla de plata en Sydney y confirmada con el título mundial en Australia, dos años después.
"A las más experimentadas nos tocó vivir la peor parte; por ejemplo, llegar a un entrenamiento y notar que la cancha estaba rota o sin regar. O, directamente, cerrada. Esa complicación demandó un gran esfuerzo de nuestra parte y nos hizo crecer como personas. Por suerte, esas cosas son totalmente distintas en la actualidad. Pero te puedo asegurar algo: cuando vas perdiendo un partido, te acordás de eso que pasamos y sacás fuerzas de cualquier lado", finalizó una de Las Leonas con más batallas encima.
Darío Pignata(Enviado Especial a Capital Federal)