Escenarios & Sociedad: SOCI-01
"ANICETO"
Favio y el poder de las imágenes
Un cine de sentimientos. En la nueva versión de su clásico de los sesenta, la música, la danza y la escenografía sustentan al temperamental universo del Aniceto y sus pasiones. Foto: Agencia Télam

Luego de 15 años de ausencia de la pantalla grande (en el medio sólo hubo un extenso documental político), Leonardo Favio ha decidido volver a su clásico de mediados de los sesenta, "El romance del Aniceto y la Francisca", para transformarlo, según sus propias palabras, en un cuadro en movimiento.

Aniceto es, ante todo, una producción atípica en la cinematografía nacional. Luego de 15 años de ausencia de la pantalla grande (en el medio sólo hubo un extenso documental político), Favio regresa a su clásico de mediados de los sesenta, "El romance del Aniceto y la Francisca", para transformarlo en una emotiva pintura sonora en movimiento.

Es la historia de Aniceto, un compadrito dueño de un gallo de riña blanco con el que se gana la vida, que vive en un cuartito de adobe, quien en un día que presagia tempestad (anticipo romántico del paisaje como resonancia interior) conoce a la Francisca, aniñada y protectora como una madre, y la lleva a vivir con él.

La historia de amor transcurre plácida hasta que se cruza en su camino la Lucía, una mujer fatal, por la que el temperamental Aniceto arriesga todo.

Si bien la historia no ha cambiado demasiado, lo que sí se ha alterado es la puesta en escena. Los espacios se recrean de forma casi teatral, con escenografías de un surrealismo fronterizo, transitadas por un elenco integrado por bailarines, no actores. Con una capacidad sintética notable en su narración, Favio neutraliza todo elemento que sobra en el relato y se limita a unos pocos puntos de acción fuerte, donde las riñas de gallos son el correlato de la forma en que vive Aniceto sus pasiones.

Más allá del pintoresquismo

Con una estética muy personal, como un cuento expresionista y onírico, Favio se aleja del realismo costumbrista, lo estiliza, apoyado en un glorioso manejo de la iluminación, particularmente el trabajo con las sombras y los contraluces.

La trama se eleva sobre un poderoso color local, con riñas de gallos filmadas en primerísimos primeros planos, creencias populares, gitanos, milongas, mates, ollas sobre cenizas y peleas a cuchillo acompañados de permanentes subrayados musicales. Es cierto que "El romance del Aniceto y la Francisca", realizado a mediados de los sesenta era impecable, e inolvidable, y no necesitaba esta suerte de remake o autohomenaje. Las comparaciones no favorecen demasiado a la nueva versión, pero

sin embargo, a través de la mirada presente se crea un puente entre las dos etapas filmográficas tan marcadas de este realizador. Es como cerrar y unir al mismo tiempo una misma poética con distintos matices, pero con un único acento personal. La original duraba poco más de una hora y ésta, con media hora más, utiliza ese tiempo para expresar las tensiones de los protagonistas a través de una serie de bailes musicalizados en su mayoría por Iván Wyszogrod (más un magnífico, íntimo Chopin interpretado por el pianista tucumano Miguel Ángel Estrella; toda una síntesis entre lo universal y lo local, entre el espíritu popular y la cultura sin límites).

Es importante aclarar que no se trata de un ballet filmado, Favio alterna con la narración de silencios y miradas cargadas de tensión, con un uso romántico del espacio y los objetos. Con la cámara fija o apenas leves desplazamientos, sigue a los protagonistas en planos secuencia, dejando que esos cuerpos de los bailarines devenidos en actores expresen toda su potencialidad dramática.

El filme supera el enorme desafío de contarse de forma tan diferente, el salto al color y al movimiento extremo de la danza, porque abundan los momentos de belleza cinematográfica como para disfrutar de ese cine exagerado, apasionado, melodramático y trágico.

Ficha técnica

Aniceto (Argentina/2007).
Dirección: Leonardo Favio
Reparto: Hernán Piquín, Natalia Pelayo, Alejandra Baldoni y otros.
Guión: Leonardo Favio, con la colaboración de Rodolfo Tórtola y Verónica Muriel, basado en el cuento "El Cenizo", de Zuhair Jury.
Música: Iván Wyszogrod.
Coreografía: Margarita Fernández y Laura Roatta.
Colaborador artístico: Rodolfo Mórtola.
Director de arte: Andrés Echeveste.
Fotografía: Alejandro Giuliani.
Cámara: Miguel Caram
Música: Iván Wyszogrod.
Edición: Paola Amor.
Dirección de arte: Andrés Echeveste.
Escenografía: Aldo Guglielmone y Roberto Samuelle
Coordinación de arte: Cristian Izzi
Distribuidora: Primer Plano.
Duración: 82 minutos.
Se exhibe en Cinemark.

Rosa Gronda

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