Ang Lee, el celebrado director taiwanés de "Secreto en la montaña", "El Tigre y el Dragón", "El banquete de bodas", "Comer, beber, amar", "El increíble Hulk", entre otros, aborda en "Crimen y lujuria" un tema muy doloroso de la historia china: la invasión japonesa en la Segunda Guerra Mundial.
Si bien no se trata de un film bélico, indaga en la cuestión subterránea, la guerra sorda que se desató en la población entre los nacionalistas que pretendían resistir y los colaboracionistas, mostrando el quiebre dentro de los mismos chinos que produjo ese hecho trágico.
Es así que un grupo de jóvenes estudiantes de teatro, cada uno con una historia difícil atrás producto de la violencia a la que estaba sometido su pueblo, decide pasar de los dichos a los hechos, y en la clandestinidad, elige como víctima a un líder de los colaboracionistas para cobrarse venganza, con la idea de que así podría asestar un golpe a la ocupación.
Esto sucede en 1938 en Shangai. El blanco es el Sr. Yee, un hombre de negocios, y la carnada es una de las jóvenes actrices, Wong, quien asume una personalidad falsa y se infiltra en el círculo íntimo del empresario.
Los improvisados rebeldes no tendrán éxito en sus primeros escarceos y pronto el grupo se desarticulará.
Sin embargo, algunos años después, en Shangai, Wong se vuelve a encontrar con el líder de aquella célula clandestina, su amigo Kuang, quien ahora forma parte de la resistencia organizada y vuelve a captar a la joven para reflotar el viejo plan de asesinar a Yee.
Para ello, la muchacha retorna a su vieja ficticia identidad y contacta nuevamente con la esposa del colaboracionista. La intención es ganarse su confianza y seducirlo, sacarle toda la información posible y luego eliminarlo.
Ang Lee se toma más de dos horas y media para contar toda esta historia, que por supuesto, tiene un trágico final. En la primera parte, abundan las explicaciones como para tratar de ubicar a los personajes y su situación. El director apela mucho al recurso del flashback y le pone un tono épico al relato, mostrando escenas colectivas donde se observa el contraste entre quienes se ven favorecidos por el conflicto y quienes son sus víctimas. Con una impecable ambientación de época, un cuidado vestuario y una excelente fotografía, la película es una muestra más de las virtudes técnicas de este destacado director oriental mimado de Hollywood.
En la segunda parte, el film se hace más dramático, al centrarse un poco más la historia de la relación que se establece entre el Sr. Yee y la falsa Sra. Mak, quienes viven un apasionado romance clandestino lleno de tensiones, con ingredientes sadomasoquistas, que desnuda la realidad íntima de dos almas atormentadas que encuentran en el sexo la única manera de sentirse vivas, en medio de un contexto de violencia y traición.
La paradoja sobre la que se apoya este relato, que está basado en un cuento de Eileen Chang, es cómo la individualidad se impone a pesar de todos los esfuerzos y las intenciones de sumergirla en un complejo imperativo de órdenes y obediencia. Cómo las historias individuales se rebelan, a pesar de todo, para poner su sello a los acontecimientos colectivos, influyendo de manera poderosa e imprevisible en el curso de los hechos, aun cuando tremendas fuerzas organizadas pretendan otra cosa.
Por eso, quizás, Lee se detiene mucho y de manera muy explícita, en los encuentros eróticos de ambos protagonistas, en los que se ve la más descarnada lucha entre el yin y el yang, lo masculino y lo femenino, amándose, odiándose, integrándose, en el acto sexual donde todos los sentimientos y las sensaciones se mezclan y se confunden: amor-odio, vida-muerte, ternura-violencia, en una dinámica intensa y conmovedora.
El film tiene varios altibajos, sin embargo, y tal vez una excesiva morosidad al principio, además de una acumulación de minutos tal vez innecesaria, pero es un aporte valioso que se atreve a mirar un aspecto doloroso y conflictivo de la historia china, que indudablemente ha dejado muchas heridas abiertas en su población.
"Lust, Caution", EE.UU.-China-Taiwan-Hong Kong/2007. Dirección: Ang Lee. Con Tony Leung Chiu Wai, Wei Tang, Joan Chen, Lee-Hom Wang y otros. Guión: Wang Hui Ling y Kames Schamus, basado en un relato de Eilee Chang. Fotografía: Rodrigo Prieto. Música: Alexandre Desplat. Presentada por Distribution Company. Hablada en mandarín, japonés e inglés. Duración: 157 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 18 años.
Laura Osti