Opinión: OPIN-04 Con cable, tinta y cola

Historias, hay muchas. Algunas hasta tienen un tono de chiste, de situación cómica. Ocurre que el vertiginoso desarrollo tecnológico de los últimos 20 años modificó totalmente el entorno laboral. Por ejemplo, a muchos jóvenes periodistas les resulta muy difícil imaginar que hace tres décadas atrás, algunos diarios todavía trabajaban con composición en caliente. "¿Qué es eso?", preguntan, y la respuesta es: "Se trabajaba con plomo, con linotipos, se armaba en ramas...", las explicaciones siguen y los rostros de los jóvenes muestran la enorme perplejidad.

Si además se quiere seguir describiendo aquellos años, hay que destacar que para la misma época no había televisión en colores y que los canales disponibles eran muy pocos, que no había TV por cable y el entretenimiento se limitaba a unas pocas horas en un par de canales. Además el control remoto no existía, había que levantarse para cambiar de canal y había un pesada perilla que giraba entre el 2 y el 13 para sintonizar lo que se podía...

Peor, más desorientados se sienten los jóvenes cuando se les describe que los teléfonos eran todos por cable, que no había inalámbricos y que los celulares se desarrollaron en los últimos 15 años, que no había forma de mandar mensajitos ni fotos. Además, no hace tanto, para comunicaciones de larga distancia había que llamar a la telefonista y esperar por si había demora; años después llegaría el discado directo nacional, que fue una pequeña revolución tecnológica.

Casi asustados quedan cuando se les cuenta que las redacciones no tenían computadoras -menos aún Internet- y que los textos se trabajaban con máquina de escribir. Si el redactor se equivocaba o quería invertir el orden de la noticia, se cortaba con tijera y se pegaba con cola vinílica para dar una nueva versión. Historias que parecen tan lejanas y que ocurrieron hace muy poco tiempo.

Todo cambió y el cambio incomoda cuando es tan rápido que no da tiempo a disfrutar lo que se dispone hoy. Los más jóvenes reclaman lo que viene, lo que está por salir al mercado. Los más viejos, cada tanto, recordamos casi con ternura los detalles del oficio más maravilloso del mundo.